Muy molesta quedó la afición de Santos Laguna con su equipo por la derrota sufrida ante Cañoneros de Mazatlán, este domingo en partido correspondiente a la jornada 6 del Torneo Clausura 2026.
Todavía quedaban varios minutos por disputar cuando la gente ya pedía a coro ‘que se vayan todos’, en tono de decepción, vergüenza y enojo por lo que estaba sucediendo en la cancha, porque el último lugar, ese equipo que llevaba más de un año sin ganar fuera de casa y que en el actual certamen no sumaba punto alguno, se aprovechó de alguien que la pasa peor futbolísticamente.
Sergio Buenom, viejo lobo de mar, solo tuvo que acomodar sus piezas para moverle la pelota a su rival; lo hizo ver mal y, a pesar de que estuvo abajo en el marcador, pudo levantarse y darle la vuelta.
Mientras, en el palco presidencial, llamó la presencia de Alejandro Irarragorri Gutiérrez, quien por primera vez en mucho tiempo visitó TSM para acompañar a su hijo Aleco. Pudo ver de primera mano todo lo que es el equipo lagunero en la actualidad, en lo que se ha convertido.
La gente se metió con Javier Abella, no le perdona su baja de juego; lo mismo con Haret Ortega, quien se durmió en los dos goles del Mazatlán, pero en el abucheo generalizado se escuchó en todas las zonas de la tribuna, la cual se pobló con más de 8 mil espectadores.
La afición espera respuestas a todo lo que sucede con su equipo; ya no lo reconocen y temen que esto no pare pronto.
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