La madre británica Wendy Duffy murió en Suiza tras someterse a un proceso de eutanasia asistida en una clínica privada luego de perder a su hijo quien se atragantó con un tomate mientras comía.
Ruedi Habegger, fundador de Pegasos, citado por New York Post, confirmó que Wendy Duffy murió el 24 de abril y que el "procedimiento se completó sin incidentes y cumpliendo plenamente con sus deseos".
Wendy Duffy viaja a Suizay pare recibir la eutanasia
Duffy, de 56 años, viajó a Basilea, Suiza, para acudir a la clínica Pegasos, donde pagó cerca de 10 mil libras para acceder al procedimiento, es decir alrededor de 235 mil pesos mexicanos de acuerdo con el tipo de cambio de este sábado 25 de abril.
Ruedi Habegger añadió que no existían dudas sobre la capacidad mental de la madre y que fue una decisión que aunque inició un debate finalmente fue reiterado por Wendy Duffy.
“Ni nosotros ni ninguno del personal profesional que evaluó su capacidad mental teníamos dudas alguna sobre su intención, comprensión e independencia tanto de pensamiento como de acción”.
Wendy Duffy estaba sana
Wendy Duffy, ex cuidadora en West Midlands, se encontraba físicamente sana. Sin embargo, su decisión estuvo marcada por la muerte de su hijo Marcus, ocurrida cuatro años antes en un accidente doméstico. Desde entonces, afirmó haber vivido con un dolor persistente.
Su hijo, Marcus, murió a los 23 años. Mientras comía se atragantó con un tomate que se se le atoró en la tráquea.
Antes de viajar, explicó su postura en declaraciones al Daily Mail: “Será duro para todos. Pero quiero morir. Tendré una sonrisa en la cara cuando lo haga, así que por favor, alégrate por mí. Mi vida; mi elección”.
Debate sobre muerte asistida en Reino Unido
La eutanasia de Wendy Duffy coincide con un momento clave en Reino Unido, donde el proyecto de ley sobre muerte asistida no logró avanzar en la Cámara de los Lores por falta de tiempo para su debate completo.
Diversas voces reaccionaron al caso. Alistair Thompson, portavoz de Care Not Killing, en entrevista a Daily Mail lo calificó como “un caso trágico que pone de manifiesto los verdaderos peligros de legalizar el suicidio asistido y la eutanasia”.
Por su parte, la diputada Rachael Maskell señaló la necesidad de reforzar el apoyo al duelo y la salud mental, destacando que “la respuesta no es acabar con tu propia vida”.
Duffy había manifestado que prefería esta vía frente a métodos que pudieran afectar a terceros: “Podría bajarme de un puente de autopista o de un bloque de pisos, pero eso dejaría a cualquiera que me encuentre lidiando con eso el resto de su vida”.
APC