Doscientos kilómetros al oeste de Las Vegas se encuentra uno de los parques nacionales más peculiares de Estados Unidos. Se trata de una cuenca que se extiende por más de 13 mil 500 kilómetros cuadrados y ocupa parte del estado de Nevada y parte del de California. Su peculiaridad radica en que es una de las planicies más bajas de la Tierra seca, ya que en varios puntos se ubica por debajo del nivel del mar. En una zona llamada Badwater Basin, a 86 metros por debajo del nivel el mar, se han registrado en verano temperaturas record de 58 grados centígrados durante el día, mientras que por las noches el termómetro baja a cero. Paradójicamente, este lugar yermo que hoy forma parte del desierto de Mojave, hace dos millones de años, durante las glaciaciones del Pleistoceno, llegó a albergar una enorme cantidad de agua, que en los libros se identifica como lago Manly, y que se evaporó por completo. Se cree que hace 10 mil años, cuando la tribu Timbishia Shoshone vivía ahí, aún había restos de agua estancada. Sin embargo, los geólogos estiman que desde hace cuatro mil años el Valle de la Muerte luce tal como lo conocemos ahora.
Se cuenta la historia de que durante la colonización del viejo oeste, un contingente de colonos se extravió ahí buscando oro en 1849. Al salir a salvo de esa zona, una mujer exclamó: “Goodbye Death Valley” (adiós Valle de la Muerte), y desde entonces se le conoce con ese nombre. De esos pioneros proviene el apelativo del equipo de futbol americano los San Francisco 49ers. A pesar de su nombre y de cómo luce a primera vista, en este siglo se ha demostrado que hay mucha vida en el Valle de la Muerte; ahí habitan más de mil plantas del desierto y se han encontrado restos de animales acuáticos de los que no se tenía noticia. Las capas de terreno que forman el Valle de la Muerte brindan información invaluable para los científicos especializados en el estudio de la Tierra, su desarrollo y erosión.
Fue declarado monumento nacional en 1933 por el presidente Hoover, y parque nacional en 1994 por el Congreso de Estados Unidos. En el centro de información de Furnace Creek hay una maqueta completa del sitio, mapas e información turística. Es fácil identificar ahí lugares populares dentro del valle, como por ejemplo el Racetrack Playa, más o menos al noroeste, en la bifurcación del Teakettle Junction. En esta planicie, piedras hasta de 300 kilos se desplazan solas por cientos de metros dejando tras de sí la huella de su paso. Apenas en agosto de 2014 se confirmó científicamente, a partir de la tecnología GPS, la teoría de que es una delgada capa de hielo (de escasos milímetros) que se forma debajo de la piedra y vientos ligeros de cinco metros por segundo lo que hace que las grandes rocas se muevan.
TOME SUS PRECAUCIONES
Además de información útil para recorrer los alrededores, de acuerdo con los intereses particulares de cada visitante, en el centro de información de Furnace Creek hay jóvenes dispuestos a brindar asesoría personalizada de acuerdo con intereses específicos y sitios donde abastecerse de comida y agua. Se estima que en condiciones de calor extremo, que tentativamente ocurren en el verano, el cuerpo humano necesita un galón de agua (casi cuatro litros) para hidratarse después de permanecer a la intemperie durante el día.
Es recomendable el uso de lentes de sol e inaceptable no llevar cubierto el torso y la cabeza al caminar a través de esta zona desértica. La mejor época para visitar Death Valley es de octubre a abril, cuando la temperatura difícilmente supera los 30 grados centígrados. Las bicicletas y las mascotas no están permitidas ni en los caminos ni en las extensiones abiertas, lo cual implica el 90 por ciento de la superficie del parque. Se recomienda no confiar en los GPS, porque los atajos que marcan entre los caminos regulares pueden no ser transitables en condiciones extremas. El celular no funciona casi en ningún lugar del Valle de la Muerte. Se recomienda no usar el aire acondicionado del auto para evitar el sobrecalentamiento del vehículo. Tampoco es confiable entrar a cuevas o meter las manos o pisar en lugares que no estén a la vista, porque dentro de la fauna que habita este sitio se encuentran serpientes y arañas venenosas que buscan precisamente esas cavidades para refugiarse del clima.
RAREZAS GEOLÓGICAS
La extensa planicie conocida como Devil’s Golf Course, está cubierta por afiladas salientes hechas de cristales de sal de poco más de 30 centímetros de alto. Al tratarse de un lago que se desecó paulatinamente, se formó ahí una mina de bórax. De 1883 a 1907 una compañía se dedicó a la extracción de esta sustancia, útil para la joyería y la agricultura por su cualidad deshidratante, desoxidante y de PH estable; hoy es parte del centro de información de Furnace Creek, sitio que se encuentra a 50 metros por debajo del nivel del mar. Ahí es posible contemplar hoy uno de esos carros gigantescos jalados por 20 mulas en los que la Harmony Borax Works transportaba toneladas de ese mineral.
Con una longitud de 12 kilómetros y un ancho de ocho, el área denominada Badwater Basin se ubica a 86 metros por debajo del nivel del mar. Esto significa que se trata de la cuenca seca más profunda de América del Norte. Mientras que la de la laguna del Carbón, en Argentina, con 107, es la más profunda del continente. Los ciclos repetitivos de congelamiento-derretimiento-evaporación han creado sobre la superficie del suelo finas capas hexagonales formadas por láminas de sal.
Este lugar se encuentra perfectamente adecuado para el turismo. Cuenta con todas las condiciones de seguridad e incluso plataformas para el desplazamiento en silla de ruedas. No es recomendable salir del área acordonada para los visitantes, porque en los alrededores es muy fácil caer en lodazales que se forman bajo la cubierta salina del suelo. Además de un calor sofocante, no se percibe ninguna alteración física una vez que se está de pie en mitad de este sitio. Es quizá la idea de encontrarse por debajo del nivel del mar lo que juega con nuestra mente y produce la sensación de que es difícil respirar.
Tras una caminata de 45 minutos sin ningún declive considerable, sobre un camino bordeado de sólidas formaciones rocosas de más de 10 metros de alto esculpidas por el viento y decoradas por el tiempo remoto que estuvieron bajo el agua, se recorre por completo el Golden Canyon. El camino se extiende por tres kilómetros y medio a una elevación estándar de 100 metros sobre el nivel del mar. Esas rocas guardan cientos de respuestas para los geólogos. Si se observan con cuidado sus paredes, es posible apreciar ondulaciones suaves que representan los márgenes del lago Manly, y se han llegado a encontrar huellas fosilizadas de mamíferos marinos gigantescos.
DE PELÍCULA
El llamado Zabriskie Point, formaciones onduladas, una tras otra, que se extienden gigantescas contra el horizonte, da el aspecto de dunas de arena petrificadas, pero en realidad están hechas de tierra dura y porosa compactada por el movimiento del fondo del lago Manly. Recibieron su nombre de Christian Breevort Zabriskie, vicepresidente y administrador de la Pacific Coast Borax Company. Es quizá la fotografía más emblemática del amanecer y el atardecer en el Valle de la Muerte.
La portada de The Joshua Tree, el famoso álbum del grupo de rock irlandés U2, tiene las dunas de Zabriskie de fondo. También es el lugar donde ocurre una de las escenas más eróticas del cine italiano de los años setenta: En la película Zabriskie Point (1970), de Michelangelo Antonioni, hay una larga secuencia en la que los protagonistas, que son los jóvenes y hermosos Mark Frechette y Daria Halprin, hacen el amor una y otra vez sobre ese inquietante paisaje fosilizado.