A solo siete semanas de las elecciones del 3 de noviembre, la Corte Suprema asestó un serio revés a la ofensiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para imponer nuevas reglas al voto por correo en el actual ciclo electoral, lo que fue calificado este martes por el mandatario como una “gran derrota” para los republicanos y para el país.
Con el voto mayoritario de siete de los nueve magistrados, a excepción de los conservadores Samuel Alito y Clarence Thomas, el magistrado Brett Kavanaugh rechazó la solicitud de intervención de emergencia solicitada por la Casa Blanca y estimó que carecía de posibilidades de prevalecer en la batalla legal.
"Es una gran derrota para los republicanos y para Estados Unidos y facilita enormemente que la izquierda radical —esos ‘Dumócratas’— haga trampas con las papeletas por correo. ¡Ahora tienen vía libre para hacerlo! ¡La Corte Suprema realmente ha fallado a nuestro país!", despotricó Trump este martes en Truth Social.
“Dumócratas” es un juego de palabras en inglés que mezcla “tontos” (dumb) con demócratas y es usado frecuentemente por el presidente como apodo para sus rivales políticos.
Trump sostuvo que “ciertos magistrados están aterrorizados ante estos demócratas enloquecidos y depravados y son totalmente incapaces de mostrar el valor necesario para salvar a nuestra nación”.
También los fustigó por su reciente fallo en contra de la aplicación de aranceles a los socios del país bajo la Ley de Poderes de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés).
Disputa por modificación del sistema
La disputa por el voto por correo enfrentó a Trump con gobiernos estatales, organizaciones de derechos civiles y funcionarios electorales, los cuales cuestionaron los motivos para modificar un sistema utilizado durante décadas cuando no existen pruebas de irregularidades a escala masiva o nacional que justifiquen lo que consideran como una transformación apresurada.
“No hay ningún solo ejemplo en toda la historia de este país. No hay un solo ejemplo de que el nivel de fraude hizo un cambio en el resultado de la elección”, dijo en entrevista la abogada Vanessa Frank.
En su opinión, la experiencia de estados como Oregon —que realiza todas sus elecciones por correo desde 2007, aunque ya había implementado parcialmente ese método de voto desde 1998— comprueba que se trata de un sistema funcional que se ha extendido de alguna manera u otra a los 50 estados del país.
“Ojalá que las cortes tomen en cuenta que mucha gente depende de esta posibilidad de votar por correo y dejen ese sistema sin cambio”, confió la abogada californiana.
Las reglas vigentes
Actualmente, 37 estados más Washington, D.C. permiten que cualquier votante sufrage por correo sin tener que justificar la razón; 29 estados ofrecen voto ausente “sin excusa” y ocho estados, además de la capital federal, envían automáticamente boletas por correo a todos los votantes registrados.
Los 13 estados restantes también permiten votar por correo, pero exigen una razón válida —por ejemplo, estar viajando el día de la elección, enfermedad o discapacidad— para solicitar una boleta ausente.
Por ley federal, todos los estados tienen que ofrecer boletas ausentes a militares y estadunidenses que viven en el extranjero.
En la elección ganada por Trump en 2024, 46.8 millones de personas votaron por correo, alrededor de 30 por ciento del total de más de 158 millones de votos emitidos. En los comicios intermedios de 2022, aproximadamente 35.7 millones de votos por correo fueron contabilizados, equivalentes a 31.9 por ciento de los votantes.
Voto por correo durante 20 años
El militar retirado de origen mexicano Manuel Bañuelos, quien ha estado votando durante los últimos 20 años por correo en California, se opone a las restricciones del sufragio por ese medio.
“En mi situación era por trabajo, porque trabajaba lejos y también estando en el servicio, no sabía si iba a estar cerca de la casa para poder ir a las casillas. Votando por correo, nada más lleno los documentos y los llevo al buzón. Es mucho más fácil”, dijo en entrevista.
Para las elecciones del 3 de noviembre, Manuel ya recibió la documentación para votar por correo y volverá a hacerlo de esa manera. Desde su punto de vista, es negativo cualquier intento de dificultar este mecanismo, pues recordó que muchos votantes son adultos mayores, están enfermos o no cuentan con un automóvil para acudir personalmente a las urnas.
“Yo pienso que está mal (modificar y acotar el voto por correo) porque ahorita, porque estamos en los últimos trámites de votar y hacer cambios confunde a la gente; a los que podemos votar, puede causar reducir su deseo de ir a emitir su voto”, afirmó.
Medidas para la seguridad electoral
El litigio en los tribunales gira alrededor de una regulación del Servicio Postal de Estados Unidos (USPS, por su sigla en inglés), emitida el 26 de agosto para implementar la orden ejecutiva de Trump del 31 de marzo, que buscaba exigir que los sobres utilizados para enviar y devolver boletas cumplan requisitos federales de diseño y códigos de barras, sean aprobados previamente por el USPS y que las autoridades electorales incorporen información de los votantes a un nuevo portal electrónico federal.
La administración Trump sostiene que las medidas son necesarias para aumentar la seguridad electoral, verificar que las boletas correspondan a votantes elegibles y ofrecer mecanismos para rastrear cada sobre. La Casa Blanca ha presentado la iniciativa como una manera de combatir el fraude y aumentar la confianza pública en las elecciones.
Pero la ofensiva presidencial busca ser neutralizada en los tribunales por California y otros 25 estados que presentaron una demanda colectiva para echar abajo la orden ejecutiva de Trump.
“No vamos a permitir que Trump prive del derecho al voto ni que manipule las reglas a su favor. La Ley de Derechos Electorales pende ahora de un hilo. Así es como se desmantela la democracia: un derecho, una decisión, una elección a la vez”, señaló Gavin Newsom, el gobernador de California.
Reveses previos
En junio, la jueza federal Indira Talwani, de Massachusetts, bloqueó partes de la orden presidencial antes de que el USPS hubiera aprobado su regulación definitiva. Pero el 24 de agosto la Suprema Corte levantó esa prohibición, dando temporalmente una victoria a la administración Trump.
Dos días después, el USPS publicó la regulación definitiva. Los estados y organizaciones de votantes volvieron a los tribunales y Talwani emitió el 4 de septiembre una orden preliminar que impide aplicar las partes obligatorias de las nuevas reglas durante las elecciones de este noviembre.
La Corte de Apelaciones del Primer Circuito respaldó esa decisión el 10 de septiembre. Sus tres jueces concluyeron que el gobierno no había demostrado probabilidades suficientes de ganar el caso y consideraron que la regulación probablemente excede la autoridad legal del Servicio Postal.
Y esta semana, el juez federal Carl Nichols, en Washington —nombrado originalmente por Trump— dictó una segunda orden preliminar contra las nuevas disposiciones al considerar que su implementación inmediata incrementaría el riesgo de que boletas legítimas no fueran procesadas correctamente.
De hecho, algunos estados como Carolina del Norte, Alabama, Wisconsin y Pensilvania ya comenzaron a distribuir boletas, mientras que funcionarios electorales sostienen que sería extremadamente difícil modificar sistemas informáticos, diseños de sobres, procedimientos y bases de datos a pocas semanas de la elección.
¿Qué decidió ahora la Suprema Corte?
La decisión del máximo tribunal mantuvo vigente una orden de un tribunal federal que bloqueó las reglas que exigían nuevos diseños y códigos de barras en los sobres electorales, así como el envío de información de los votantes al USPS, y concluyó que el gobierno tenía pocas probabilidades de imponerse en su intento de suspender esa orden mientras continúa el litigio.
En términos prácticos, el fallo parece ser la última palabra para las elecciones intermedias de 2026, toda vez que los estados podrán continuar enviando y procesando las boletas por correo bajo sus procedimientos actuales, sin tener que modificar sus sistemas a pocas semanas de la votación.
El juez Kavanaugh coincidió en impedir la aplicación inmediata de las reglas, al considerar que obligar ahora a los estados a implementarlas sería arbitrario debido a la falta de tiempo.
Pero jurídicamente el caso no está terminado, toda vez que la Suprema Corte resolvió una solicitud de emergencia para suspender una orden preliminar, pero no emitió todavía una sentencia definitiva sobre la legalidad de las nuevas facultades reclamadas por el Servicio Postal.
El litigio seguirá su curso en los tribunales inferiores y eventualmente podría regresar a la Suprema Corte para determinar si podría aplicarse a las elecciones presidenciales de 2028.
ksh