Este domingo 31 de mayo, los colombianos se manifestarán en las urnas para elegir a quien presidirá el país por los próximos 4 años. Un total de 11 candidatos están inscritos para participar en los comicios. Si ninguno de ellos obtiene la mitad más uno de los sufragios, los dos con mayor cantidad se enfrentarán en una segunda vuelta el 21 de junio.
Según las encuestas, tres son los candidatos que aparecen concitando la mayoría de las intenciones de voto.
El oficialista Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, partido de izquierda que llevó a la primera magistratura a Gustavo Petro, actual presidente; la conservadora de derecha Paloma Valencia, alineada con el expresidente Álvaro Uribe; y el abogado y empresario Abelardo de la Espriella, aspirante de extrema derecha, presentado como un outsider de la política. Entre ellos se estima que saldrá el próximo mandatario colombiano.
Proyección de resultados varía entre encuestadoras
Aunque los sondeos coinciden en señalar que Cepeda sería el candidato más votado y que De la Espriella tendría ventaja sobre Valencia, los números que arrojan las mismas hacen difícil predecir quién pasará a la segunda vuelta entre los candidatos de la derecha. Aun sosteniendo ese escenario, los guarismos que obtendrían cada uno de ellos presentan diferencias importantes según las encuestadoras.
Considerando cuatro encuestas (Guarumo, Invamer, CNC y Altas Intel) recientes que se consultaron sobre la intención de voto en la primera vuelta, Cepeda puede obtener entre 37.1 y 44.6 por ciento de votos, mientras que De la Espriella oscilaría alrededor de 27.5 por ciento, mientras que Valencia resultaría tercera con un mínimo de 12.6 y un máximo de 21.7 por ciento.
Una particularidad es que la encuesta realizada por la empresa brasilera Atlas Intel registra una virtual paridad entre Cepeda y de la Espriella, mientras que, según la de Invamer, el candidato del actual gobierno está a 5 puntos de poder triunfar en la primera vuelta.
Perfiles y propuestas
La elección colombiana parece ordenarse alrededor de tres proyectos: una derecha conservadora y empresarial con Valencia, una ultraderecha con foco extremo en materia de seguridad y liberalismo económico radical con De la Espriella, y una izquierda que apuesta por profundizar el programa reformista y de paz social iniciado por Petro, fortaleciendo las políticas ambientales y de diversidad.
En materia económica, Valencia y De la Espriella sostienen un modelo liberal y promercado, promoviendo la reducción de impuestos y estímulos a la inversión privada.
Mientras Valencia propone bajar la carga tributaria empresarial, fortalecer el sector minero-energético y apuntar a un crecimiento anual del 5 por ciento, De la Espriella promete un ajuste fiscal drástico, eliminación de trabas burocráticas y un crecimiento del 7 por ciento, inspirado explícitamente en las recetas liberales del mandatario argentino, Javier Milei.
Cepeda, en cambio, plantea profundizar la línea económica de Petro: gradualismo impositivo, gravámenes a las mayores fortunas, reducción de beneficios fiscales a grandes empresas y fortalecimiento de la economía campesina y popular como eje productivo.
Los mayores contrastes corresponden a políticas de seguridad, paz interior y medio ambiente.
Valencia y De la Espriella endurecen el discurso frente al crimen organizado y cuestionan la política de “Paz Total” impulsada por Petro.
La senadora propone ampliar las fuerzas armadas, reactivar la fumigación aérea de cultivos ilícitos y romper negociaciones con grupos armados ilegales. De la Espriella, inspirado en el modelo del mandatario salvadoreño, Nayib Bukele, promete “recuperar el control territorial en 90 días” y construir megacárceles.
En cambio, para Cepeda, es necesario continuar las negociaciones de paz y abordar la violencia desde sus causas estructurales, con la protección a líderes sociales y la justicia social como herramientas de pacificación.
En el mismo sentido que sus propuestas liberales y proempresas, Valencia y De la Espriella defienden la explotación petrolera y el fracking como motores económicos y garantes de soberanía energética, aunque la senadora incorpora los conceptos de transición gradual y energía alternativa.
Cepeda rechaza el “extractivismo depredador”, propone fortalecer derechos territoriales indígenas y campesinos y posiciona la protección ambiental como eje central de desarrollo.
“El mal menor”
Si el escenario electoral para la primera vuelta pareció despegarse en las últimas semanas, los posibles resultados para la segunda vuelta son una incógnita.
Si bien existen encuestas que analizan dos posibles escenarios —que se enfrenten Cepeda con De la Espriella y el candidato de izquierda confrontando a Valencia—, salvo en el caso en que hay mayor posibilidad de triunfo para la senadora uribista, si la elección es entre Cepeda y el abogado ultraderechista, las encuestas parecen tener un alto grado de divergencia y un importante porcentaje de incertidumbre.
Mientras De la Espriella tiene un crecimiento continuo desde comienzos de año, también tiene un importante nivel de rechazo, y eso es fundamental para la segunda vuelta cuando se hace importante el llamado “voto por el mal menor”. También el presidente Petro ha recuperado buena consideración para su imagen y la de su gobierno, lo que puede reforzar el voto a favor de Cepeda.
MD