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Domingo , 24.03.2019 / 08:29 Hoy

Rubio emerge como ganador del tercer debate republicano

El senador de origen cubano es considerado por los observadores políticos como el vencedor del debate, mientras las tretas del deslucido Donald Trump no surtieron efecto en sus rivales.

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El tercer debate de los precandidatos republicanos a la Casa Blanca destacó por un deslucido Donald Trump, que además de perder el primer puesto en las encuestas no logró hacer caer en sus trampas a sus rivales, mientras que los observadores políticos dan hoy como ganador al senador Marco Rubio.

Analistas políticos consideraron que las tretas de Trump para centrar el debate en su persona y en insultos a sus oponentes no surtieron efecto en este tercer debate, celebrado este miércoles en la Universidad de Colorado, centrado en asuntos de economía y organizado por el canal financiero CNBC.

"Probablemente Trump hizo una parada en una clínica de marihuana...estuvo muy blandito. No tenía nada nuevo que decir", aseguró el comentaristas conservador de la cadena televisiva Fox News Bill O'Reilly.

Encuestas en internet -estadísticamente no fiables- de medios tan diversos como CNBC, Time Magazine o el blog conservador Drudge Report dieron como ganador del debate de los diez aspirantes republicanos a Trump, quien, sin embargo, no disfrutó como en ocasiones anteriores de más tiempo de palabra que sus contrincantes.

Por primera vez, Trump no acaparó la mayor parte del tiempo y paró el reloj en 7.44 minutos, por detrás de otros tres republicanos, entre ellos Marco Rubio, de origen cubano, visto hoy por muchos analistas como el que más reforzado salió del debate de los precandidatos a las elecciones presidenciales de 2016.

El diario Político dio como vencedor a Rubio, quien no se apocó cuando el ex gobernador de Florida Jeb Bush, su antiguo mentor político, le echó en cara que haya justificado faltar a votaciones en el Senado por su desencanto con el funcionamiento de la Cámara y le recriminó que se ausentara de su puesto de trabajo.

"Bush se mostró oportunista y desesperado cuando atacó a Rubio por no votar en el Senado. Se mostró débil e ineficiente. El intercambio (con Rubio) fue prueba de una candidatura fallida", explicaba en un demoledor comentario a Político un miembro del Parido Republicano en el estado clave de Iowa.

"Marco es mi amigo. Tenemos que enfocarnos en alguien que pueda arreglar los problemas de Washington. Ese soy yo (...). Es un error tener un cargo y no acudir. Muchos están frustrados con su trabajo, pero no faltan", criticó hoy Bush en una entrevista con Fox News.

El debate de ayer no sirvió para que Bush saliera reforzado en un momento especialmente delicado, en el que se rumorea sobre la falta de fondos y dirección en su campaña y la posibilidad de que los donantes empiecen a dar su apoyo a su "amigo" Rubio.

En las redes sociales, sigue siendo el histriónico Trump el que se lleva el protagonismo, con un 22.9% de las menciones de Twitter sobre el debate de ayer, mientras que en Facebook fue el senador Ted Cruz, también de origen cubano, el que se llevó más menciones.

El senador por Texas fue ovacionado por su ataque a las preguntas de los moderadores de CNBC -considerados por columnistas hoy como los grandes perdedores del debate por no controlar a los diez aspirantes republicanos- y a los "medios de comunicación liberales".

El analista político Frank Luntz, que estudia el comportamiento de votantes ante apariciones televisivas de políticos, aseguró que el grupo de televidentes que analizó anoche dio sus mejores resultados a la crítica de Cruz a CNBC con un número récord.

"Marco Rubio y Ted Cruz ganaron. Vapulearon a los moderadores, defendieron su historia, mientras que Rubio dejó 'KO' a Jeb Bush. CNBC tuvo un comportamiento penoso", aseguró el presentador de radio conservador Erick Erickson.

La audiencia que se congregó en la Universidad de Colorado, en la ciudad de Boulder, llegó a abuchear a los moderadores en varios momentos, mientras que todos los aspirantes republicanos coincidieron unánimemente en que las preguntas tenía como objetivo provocar el enfrentamiento y no permitir una discusión de políticas.

El cansancio de los televidentes, que van por un tercer debate y aún tienen otros ocho por delante, fue visible en los datos de audiencia, que se situó en los catorce millones, según NBC, por debajo de los 25 millones en que rondaron las dos emisiones previas.

Por su parte, el neurocirujano Ben Carson, que llegó al debate reforzado en las encuestas -por delante de Trump- y brilló poco, pidió hoy un cambio en el formato de los debates que restan para que los candidatos tengan más tiempo para explicarse y no se vean obligados a defenderse constantemente ante los moderadores.

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