El asesinato en Minneapolis de Renee Nicole Good, una mujer blanca de 37 años y con tres hijos, por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), desató protestas callejeras y se transformó, en menos de 24 horas, de una nueva acción migratoria a un punto de inflexión dentro de la batalla entre republicanos y demócratas sobre la política de redadas, detenciones y deportaciones, el uso de la fuerza policial y la autoridad ejecutiva.
Legisladores progresistas y organizaciones defensoras de los derechos civiles han presentado al tiroteo como evidencia de un fracaso sistémico, argumentando que las tácticas agresivas de control migratorio, combinadas con la falta de transparencia, crean condiciones propicias para tragedias.
A ello se han sumado llamados a que se realice una investigación independiente, y se divulguen las imágenes de cámaras corporales (de los agentes) y a la reactivación de demandas para limitar —o incluso desmantelar— a ICE.
“Esta tragedia es una prueba más de que ICE está fuera de control, poniendo en peligro a nuestras comunidades. Y debe poner fin a esta operación antes de que alguien más resulte brutalmente herido o asesinado”, declaró Deepinder Mayell, director ejecutivo de la Unión Estadunidense de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) de Minnesota.
Visión republicana
Los republicanos, en cambio, han puesto el acento en los riesgos que enfrentan los agentes del orden y en la necesidad de mantener una autoridad federal firme en materia migratoria. Desde esta narrativa, las críticas a ICE son presentadas como un debilitamiento de la seguridad pública y como un estímulo al sentimiento anti-policial.
A sólo horas del incidente, la secretaria de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), Kristi Noem, arrojó gasolina al fuego cuando aseguró que la acción de la mujer era un “acto de terrosismo doméstico”.
Today, in an act of domestic terrorism, an anti-ICE rioter weaponized her vehicle against law enforcement. Our officer relied on his training and saved his own life, as well as the lives of his fellow officers.
— Homeland Security (@DHSgov) January 8, 2026
Sanctuary politicians have created an environment that encourages… pic.twitter.com/OGZUkdbr3R
Poco después, cuando aún no se conocía el nombre de la víctima, el presidente Donald Trump sostuvo en redes sociales que la mujer era “obviamente una agitadora profesional”.
Desde el podio de la Casa Blanca, el vicepresidente, JD Vance, sostuvo que la mujer forma parte de una “red de izquierda” más amplia, que incluye a los medios informativos.
“¿Cómo llegó allí? ¿Cómo se enteró de esto? Existe toda una red, y francamente, algunos medios de comunicación participan en ella, intentando incitar a la violencia contra nuestros agentes del orden”, denunció Vance.
Contrapunto demócrata
Como ha ocurrido en otros casos de alto perfil que involucran a agentes federales y el uso de la fuerza —como el asesinato del afroamericano George Floyd por un policía blanco en la misma ciudad en 2020—, las secuelas del incidente dejaron nuevamente al descubierto la brecha de cómo republicanos y demócratas interpretan el mismo hecho desde marcos políticos distintos.
Para los demócratas, la muerte de Good confirmó sus críticas de largo tiempo contra ICE como una agencia que opera con uso excesivo de la fuerza y con supervisión y entrenamiento insuficientes, particularmente en comunidades inmigrantes y minoritarias.
“El asesinato de Renee Nicole Good fue una abominación, una desgracia, y claramente hay sangre en las manos de aquellos dentro de la administración que han estado impulsando una política extrema que no tiene nada que ver con la aplicación de la ley migratoria para expulsar a delincuentes violentos de este país”, sostuvo el líder de los demócratas en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries.
“Apoyamos la expulsión de delincuentes violentos que están aquí irregularmente pero eso no es lo que esta administración ha estado haciendo bajo el supuesto liderazgo de Christie Noem, quien es una mentirosa descarada. No hay ninguna prueba de que este tiroteo fuera justificado”, sostuvo.
Su colega demócrata en el senado, Charles Schumer, confesó que ver el video (de la muerte de Good) equivale a un “puñetazo en el estómago”.
“No parecía haber justificación para lo que hicieron estos agentes. Es necesaria una investigación exhaustiva a nivel federal, aunque tengo poca fe en que el Buró Federal de Investigaciones (FBI, en inglés) o el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) realicen una investigación justa, pero también a nivel local”, dijo.
En Minneapolis, tanto el gobernador demócrata Tim Walz, quien recientemente desistió de buscar la reelección por un escándalo de fraude, como el alcalde (del mismo partido), Jacob Frey, cuestionaron duramente las acciones del ICE y exigieron su salida del estado y de la ciudad.
Valz dijo haber instruido que se aliste la Guardia Nacional del estado.
Demócratas cuestionan argumento republicano
Las imágenes del tiroteo del miércoles 7 de enero en Mineápolis parecen mostrar que las ruedas del vehículo conducido por la víctima estaban de espaldas a los agentes, según el veterano agente John Miller, analista jefe de inteligencia de CNN.
“Si hubiera tenido la intención de atropellar al agente que tenía delante, las ruedas se habrían mantenido rectas. Habría acelerado el motor y lo habría hecho", observó.
Aun así, si los funcionarios federales consideran justificado el tiroteo, es una "pregunta difícil", dijo Miller, porque probablemente dependerá de la mentalidad del agente.
"La razón por la que es una pregunta tan difícil es que, cuando uno ha estado en estas situaciones, existe algo que llaman 'visión de túnel', que consiste en concentrarse en el objetivo y la amenaza, y no ver el panorama general que lo rodea".
El incidente reavivó al mismo tiempo las tensiones entre las autoridades federales y las llamadas jurisdicciones “santuario”.
Los republicanos sostienen que ciudades como Minneapolis ponen en riesgo a los agentes federales al limitar la cooperación con la aplicación de las leyes migratorias, mientras que los demócratas responden que las acciones federales agresivas en estas ciudades provocan enfrentamientos innecesarios.
Esta disputa jurisdiccional, latente desde hace años, vuelve a funcionar como una batalla indirecta sobre los derechos de los estados, el poder federal y los límites de la autonomía local.
MD