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Viernes , 26.04.2019 / 05:58 Hoy

Rajoy, el “hombre serio y previsible” vuelve a triunfar, pese a la crisis

Un liberal en economía, el compostelano conservador se impone en las urnas, a pesar del desempleo.

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El conservador Mariano Rajoy, que tras su victoria en minoría anunció que intentará formar un difícil gobierno en España, goza de una reputación a juego con su barba gris, que utiliza para presentarse como un "hombre serio".

"España necesita estabilidad, seguridad, certidumbre y confianza", afirmó anoche, fiel a su estilo flemático, pese a que el resultado auguraba precisamente lo contrario.

"¿Parezco tan aburrido como dicen algunos?", preguntaba hace poco este político de 60 años mientras jugaba una partida de futbolín en un programa de tv, medio en el que nunca aparece a gusto.

Los bromistas se ríen de sus famosas perogrulladas —realmente, un vaso es un vaso y un plato es un plato"—, su inglés deficiente —it's difficult todo esto"— o su propensión a dejar languidecer los problemas, partidario del "a veces, la mejor decisión es no tomar ninguna decisión". Pero, sobre todo, fue objeto de una gran impopularidad, en un país afectado por la crisis, que rechazó, ya desde 2012, su programa drástico de austeridad.

Sin embargo, "nada ni nadie logra desviarle de su guión", dice el autor del ensayo "Código Mariano", Antón Losada. Una de las claves de su éxito es que "todos sus rivales han caído en la misma trampa: el de subestimarlo", advertía el politólogo.

Nacido el 27 de marzo de 1955 en Santiago de Compostela (noroeste), en la conservadora Galicia, Rajoy es hijo mayor del presidente de un juzgado provincial. Estudió en un colegio de monjas y luego con los jesuitas, antes de licenciarse en derecho para convertirse, con 23 años, en el más joven registrador de la propiedad del país. Muy pronto se unió a Alianza Popular, partido fundado por antiguos ministros franquistas, que se convertiría después en el Partido Popular (PP).

Discreto sobre su vida privada, está casado con una gallega y tiene dos hijos, además cuida de su padre de 94 años, y tiene en gran valor los 34 años de carrera política que le han enseñado a encajar todos los golpes. Cinco veces ministro en el gobierno de José María Aznar, fue su escudo como vocero del gobierno frente a la avalancha de críticas por la gestión de la marea negra del Prestige en 2002 o la entrada de España en la guerra de Irak en 2003.

Después que Aznar lo nombrara su sucesor, sufrió dos derrotas electorales en 2004 y 2008, antes de lograr la mayoría absoluta a finales de 2011.

"Rajoy se tomó muy en serio el tema del rescate" global de la economía española, y "consiguió que España no fuera rescatada" en 2012, pese a que la Unión Europea (UE) tuvo que aportar 41 mil millones de euros para rescatar a los bancos, subraya el politólogo Fernando Vallespín.

Pero también "apareció como un tecnócrata, apartado de la realidad social del país, más preocupado por cumplir con lo que pedía" Bruselas en materia de austeridad.

Liberal en la economía, Rajoy es un conservador convencido, que solo retiró por la presión de la calle el proyecto de reforma que prohibía el aborto en prácticamente todos los casos.

Ante la perspectiva de perder la mayoría, recuperó hoy la imagen que le resultó en 2011: "el hombre previsible". "¡O gobierna el PP o volvemos a la quiebra!", insistió en campaña su vocera, Soraya Saénz de Santamaría.

Un único problema le incomoda: los escándalos de corrupción en el seno de su partido que dirige desde 2005, incluido el ex vicepresidente del gobierno, Rodrigo Rato, y que acabaron por salpicarle.

Rajoy solamente perdió parte de su flema en campaña cuando su rival socialista, Pedro Sánchez, puso en duda su honorabilidad. "Miserable", repitió seis veces, "soy un político honrado".

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