Sarah Mullally se convirtió en la primera mujer en asumir el liderazgo de la Iglesia de Inglaterra como arzobispa de Canterbury tras una histórica ceremonia en la catedral que marcó el inicio de su ministerio público.
La líder religiosa protagonizó un hecho sin precedentes al llamar simbólicamente a las puertas de la catedral, una tradición de siglos reservada a los arzobispos. En esta ocasión, fue la primera vez que una mujer realizó este acto, consolidando un cambio histórico en una institución con más de mil 400 años de historia.
Sarah Mullally, primera mujer arzobispa de Canterbury
Aunque Mullally asumió formalmente el cargo en enero, la ceremonia celebrada marcó su presentación oficial como cabeza de la Iglesia de Inglaterra y líder espiritual de la Comunión Anglicana, que reúne a más de 100 millones de fieles en todo el mundo.
Durante su primer sermón, afirmó: “Caminamos con Dios – confiando en que Dios camina con nosotros”, subrayando un mensaje de acompañamiento espiritual en medio de los desafíos.
El evento contó con la presencia de figuras destacadas como el príncipe William, la princesa Kate Middleton y el primer ministro británico Keir Starmer, así como representantes de distintas iglesias cristianas.
¿Quién es Sarah Mullally? Trayectoria
Mullally nació en 1962 en Woking, Inglaterra, y desarrolló una carrera inicial como enfermera oncológica en el sistema de salud británico. A los 37 años, fue nombrada directora de enfermería para Inglaterra, convirtiéndose en la persona más joven en ocupar ese cargo.
Su vocación religiosa comenzó más tarde: se ordenó sacerdotisa a los 40 años, en una Iglesia de Inglaterra que apenas había comenzado a permitir la ordenación de mujeres en 1994. En 2015 fue nombrada obispa y tres años después asumió como obispa de Londres, uno de los puestos más influyentes dentro de la institución.
¿Cuáles fueron los desafíos en la Iglesia de Inglaterra que tuvo Sarah Mullally?
Su nombramiento ocurrió en un momento de tensiones dentro de la Comunión Anglicana, especialmente por divisiones sobre el papel de las mujeres y los derechos de las personas LGBTQ+. También enfrentó críticas y cuestionamientos derivados de escándalos de abusos que han afectado a la iglesia durante años.
En este contexto, Mullally aseguró que la institución buscaba “informarse más sobre trauma, escuchando a supervivientes y víctimas de abusos”, destacando la necesidad de mayor responsabilidad.
Sarah Mullally hace historia en la iglesia
La designación de Mullally representó un cambio significativo en una iglesia históricamente dominada por hombres. Expertos señalaron que su llegada rompió barreras simbólicas y la posicionó como una de las figuras cristianas más influyentes a nivel mundial.
Con información de AP.
APC