Internacional
  • Provincia canadiense de Alberta: entre deseos de separatismo y coqueteos con Trump

  • Bajo el lema de la "Free Alberta Strategy", sectores de la provincia buscan redefinir su relación con Ottawa, o romperla definitivamente.
Provincia de Alberta al oeste de Canadá. | Foto: Alberta Prosperity Project

El debate sobre la posible separación de Alberta se está convirtiendo en una de las principales preocupaciones de las empresas de Calgary dado que la mitad de ellas afirma que el debate ya está afectando a la economía local, según una nueva encuesta de la Cámara de Comercio de la ciudad.

El 51 por ciento afirmó que los comentarios sobre la separación estaban afectando a la economía provincial y de ellos, 93 por ciento afirmó que el impacto era negativo.

Al clasificar los problemas que enfrentan las empresas por importancia, 53 por ciento situó la separación de Alberta en primer lugar, por delante de lograr un acuerdo libre de aranceles con Estados Unidos o la construcción de nuevos oleoductos.

“Las empresas locales resienten algunos efectos por el discurso separatista y ya se nota en muchos comercios. Además, se ha generado una percepción del interés por invertir en negocios en Alberta incluyendo proyectos retrasados ​​o cancelados; más empresas están considerando reubicarse o expandirse fuera de Alberta y también se está provocando mayor dificultad para atraer trabajadores y la salida de talento a otras jurisdicciones”, explicó Deborah Yedlin, directora ejecutiva de la Cámara de Comercio de Calgary.

La ​​cámara realizó la encuesta en colaboración con sus equivalentes de Alberta a la que respondieron unos 600 participantes.

Posición de Alberta dentro de Canadá

Con poco más de cinco millones de habitantes, Alberta es una de las provincias del oeste canadiense, su capital es Edmonton. Aunque Calgary es la ciudad más poblada y se ha consolidado como el centro financiero y logístico de la provincia.

En tamaño supera fácilmente a países como Francia o España y económicamente se proyecta que lidere el crecimiento económico de Canadá en 2026 con 2.6 por ciento, superando el promedio nacional de 1.5 por ciento.

Alberta posee una economía diversificada, aunque su columna vertebral sigue siendo la extracción de recursos y domina sectores de energía como petróleo y gas; es el cuarto productor mundial de petróleo crudo. Las arenas de Fort McMurray son el activo más estratégico del país.

En cuanto a agricultura y ganadería es uno de los líderes nacionales en producción de carne de res (posee casi la mitad del ganado de Canadá) y un gigante en la exportación de cereales como trigo y canola.

Además, Calgary se ha convertido en un centro tecnológico emergente, especialmente en software aplicado a la energía y biotecnología; y, su industria turística es creciente gracias a sus Montañas Rocosas de Banff y Jasper, aporta miles de millones anualmente a través del turismo internacional.

En síntesis, Alberta es motor fiscal cuyos pagos de transferencia y los impuestos corporativos, la han convertido históricamente en un contribuyente neto al fondo federal que sostiene los servicios públicos en provincias con economías menos robustas.

La importancia estratégica de Alberta, además del tema fiscal, radica en que proporciona la seguridad energética necesaria para que Canadá no dependa de importaciones de crudo extranjero y sea un socio comercial clave para Estados Unidos.

Asimismo, ha logrado ser una atracción de capital gracias a su política de impuestos corporativos bajos (8 por ciento, la más baja del país) y porque una quinta parte de toda la inversión de capital en Canadá se concentra en Alberta.

¿Dónde nace este discurso?

En el corazón del oeste canadiense, el rugido de la industria petrolera ha sido acompañado históricamente por un eco de descontento político. Hoy, ese eco se ha transformado en un grito organizado: el movimiento por la independencia de Alberta.

Bajo el lema de la "Free Alberta Strategy", sectores de la provincia buscan redefinir su relación con Ottawa, o romperla definitivamente. Sin embargo, tras las pancartas y las peticiones, surge una pregunta fundamental: ¿es este un deseo genuino del pueblo o una herramienta de negociación política?

El sentimiento de alienación ha germinado desde la década de 1930, alimentado por la percepción de que los recursos de Alberta financian el bienestar del este canadiense mientras el gobierno federal en Ottawa impone políticas ambientales que asfixian su economía.

Lo que hoy se conoce como el movimiento de independencia tuvo un pico de visibilidad tras la reelección del gobierno liberal en 2019.

El deseo de separación no es nuevo en el mosaico canadiense, el precedente más fuerte es Quebec, que en el último siglo llevó al país al borde de la ruptura con dos referéndums (1980 y 1995). En el último, el "No" a la independencia ganó por un margen mínimo de apenas uno por ciento.

Danielle Smith, ¿realmente busca la separación?

La gobernadora de Alberta, Danielle Smith, ha adoptado una postura ambigua pero estratégica para sus intereses políticos. Si bien afirma no haber firmado la petición separatista, ha impulsado la Ley de Soberanía de Alberta y ha prometido un referéndum para el 19 de octubre de 2026 sobre temas clave como la inmigración, las pensiones, la gestión de servicios públicos, así como algunas propuestas de reforma constitucional que podrían fortalecer todavía más el control provincial sobre decisiones clave.

"Estamos escuchando a los albertanos que han perdido la esperanza en una nación libre y próspera dentro de Canadá. Mi mandato es buscar la máxima autonomía posible", comentó Smith.

En los últimos meses ha trascendido que un grupo de partidarios del separatismo ha sostenido múltiples reuniones con funcionarios de la administración del presidente estadunidense Donald Trump en Washington, D.C., con el objetivo de explorar posibles apoyos para el movimiento independentista. Esto ha generado atención mediática tanto en Canadá como en Estados Unidos.

El grupo en cuestión, Alberta Prosperity Project, ha reivindicado que se reunieron hasta en tres ocasiones con funcionarios del Departamento de Estado y del Tesoro de Estados Unidos discutiendo incluso temas tan sensibles como la adopción del dólar estadunidense en Alberta y la creación de una fuerza militar propia, en caso de que un referéndum legal lleve a una votación favorable por la independencia.

Ante estas informaciones, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, declaró que espera que la administración estadunidense “respete la soberanía canadiense” y no apoye esfuerzos separatistas, subrayando que discutir cuestiones internas de provincias canadienses en foros extranjeros debe ser tratado con cautela.

"Ir a otro país a pedir ayuda para dividir a Canadá tiene una palabra: traición", sentenció Carney.

La primera ministra Danielle Smith también reaccionó, defendiendo que si estos encuentros ocurrieron, deberían enmarcarse en procesos democráticos y que Estados Unidos debe respetar la soberanía de Canadá, aunque también mencionó que elevaría el tema con sus delegados tanto en Washington como en Ottawa.

A su vez, el líder del Partido Conservador, Pierre Poilievre, del que forma parte la gobernadora Smith reconoce el malestar, pero rechaza la separación y ello es un síntoma del "mal gobierno" liberal.

Las últimas encuestas

A pesar del ruido mediático y las intensas campañas de recolección de firmas, los datos más recientes de las casas canadienses encuestadoras Abacus, Angus Reid y Pollara muestran un panorama menos drástico.

El apoyo de los ciudadanos de Alberta a una separación apenas alcanza 26 por ciento, mientras que la oposición está en 65 por ciento; al mismo tiempo, 80 por ciento de los canadienses se oponen a la salida de Alberta de Canadá.

Para muchos especialistas, el fenómeno actual en Alberta no es un movimiento de liberación nacional, sino una tesis de presión política. La baja tasa de apoyo popular real (menos de uno de cada tres ciudadanos) sugiere que la mayoría de los albertanos prefieren reformar la federación antes que abandonarla.

LJ

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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