Miles de personas comenzaron a manifestarse este sábado en París contra el aumento del coste de la vida y en defensa de los servicios públicos, en el cuarto fin de semana consecutivo de movilizaciones, marcado de nuevo por un fuerte dispositivo policial y por una aparente menor participación.
El Gobierno prevé que entre 130 mil y 170 mil personas participen en las protestas convocadas en todo el país, de ellas unas 60 mil en París, mientras que la manifestación en el centro de Lyon (este) fue prohibida hoy por las autoridades y se registraron menos convocatorias que en otros sábados.
La manifestación autorizada en París y convocada por los sindicatos y organizaciones estudiantiles arrancó de la plaza de la República, con los acordes de la Orquesta del Nuevo Mundo y cantos de 'El pueblo unido jamás será vencido', en español, entre otros, y terminará en la de Nación, se calcula que unas dos horas más tarde.
Mientras que la coordinación de los 'chalecos amarillos' decidió actuar al margen y mantuvo su convocatoria en la plaza de la Concordia, cerca del palacio del Elíseo y de la Asamblea Nacional, vigilada desde primera hora por un importante dispositivo policial.
Las conexiones en directo de cadenas de información continuaban mostrando una plaza tranquila a la hora de la convocatoria, y con los agentes efectuando un control a dos jóvenes que llevaban una pancarta y un megáfono.
La Prefectura de París informó de que había realizado 847 controles en estaciones ferroviarias de París y su área metropolitana hasta las 11.00 horas.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, mantuvo para hoy el despliegue de 70 mil policías y gendarmes en todo el país para evitar nuevos episodios de violencia, saqueos y daños materiales como los registrados el pasado 17 de octubre.
Nuñez advirtió de que las fuerzas de seguridad responderán con firmeza ante posibles actos vandálicos y consideró que el nivel de riesgo sigue siendo similar al de los sábados anteriores.
La jornada se celebra dos días después de una movilización nacional convocada por los sindicatos y a las puertas de una reunión que el primer ministro, Sébastien Lecornu, mantendrá el lunes con representantes sindicales y empresariales.
En una carta enviada el viernes a los interlocutores sociales, Lecornu aseguró que escucha sus demandas sobre salarios y poder adquisitivo, así como las preocupaciones de los empresarios, y prometió trabajar en respuestas concretas.
El jefe del Gobierno recibirá también el lunes por la tarde a representantes de estudiantes de secundaria y universitarios para abordar sus reivindicaciones tras las movilizaciones estudiantiles iniciadas hace seis semanas.
Los sindicatos de la enseñanza convocaron hoy una nueva jornada de huelga para el martes 10 de noviembre, denunciaron la represión policial contra estudiantes durante las recientes protestas y llamaron a intensificar la movilización para obtener avances en sus reivindicaciones.
CHZ