Internacional

No todos lloran la muerte de Alí Jameneí; jóvenes recuerdan la represión de su régimen

Las autoridades estiman que unos 20 millones de personas participarán en las exequías de líder.

Mientras en la mezquita Mosala de Teherán millones de personas dan el último adiós al asesinado líder supremo Alí Jameneí entre rezos y lloros, no lejos de allí en la calle Fereshteh, jóvenes modernos sorben capuchinos al ritmo de música occidental absolutamente ajenos a los mayores funerales de la historia de la República Islámica.

Estos dos puntos de la capital están separados por apenas 12 kilómetros, pero entre ellos hay un abismo casi existencial.

¿Cómo se vivió el funeral?

En Mosala se despide desde ayer al religioso que dirigió los destinos de la República Islámica durante más de 36 años hasta que fue asesinado por Estados Unidos e Israel en el primer día de la guerra, el 28 de febrero.

Allí, las mujeres visten el tradicional chador, la prenda negra que cubre todo el cuerpo excepto la cara y se reza por un hombre que muchos consideraban un padre, según explicaron a EFE varias personas. Las autoridades estiman que unos 20 millones de personas participarán en las exequías de Jameneí.

En Fereshteh, la lujosa calle en el norte de la capital, se respira el Irán que lleva años tratando de emerger entre la represión política y social y que avanza poco a poco y a saltos entre protestas y guerras.

Aquí, las mujeres no llevan velo, van maquilladas y visten con un estilo que no desentonaría en las calles de Madrid o París. Fuman cigarrillos en las terrazas de cafés donde suena la canción ‘Can't get you out of my head’ de Kylie Minogue.

Y no se habla de Jameneí, ni del islam ni de mártires. Aquí se recuerdan las protestas de enero en las que murieron unas 7 mil personas en la represión estatal, según oenegés, y se anhelan libertades políticas y una mejor economía.

“Lo que yo quiero es un país libre, con una buena economía y muchas oportunidades de trabajo. Quiero sentir que podemos tener un futuro digno”, dice a EFE Morvarid, una maquilladora de 25 años.

La joven no lleva velo, tiene el cabello teñido de pelirrojo y viste una elegante camisola con mangas cortas, algo que no hace tanto estaba vetado en las calles del país persa.

Del funeral afirma que hay personas con fuertes convicciones religiosos que comparte la ideología de la República Islámica, pero ella no coincide con esos ideales “ni en lo religioso ni en lo político”.

Las personas que no están de acuerdo con la República Islámica somos más, asegura Morvarid.

Percepción del apoyo a la República Islámica

La joven no va desencaminada ya que los analistas sitúan el apoyo popular al sistema político instaurado en 1979 por el ayatolá Ruholá Jomeiní en torno a un 15 o 20 por ciento de los 90 millones de iraníes, según estimaciones basadas en los resultados de las elecciones presidenciales de 2024.

Morvarid recuerda las protestas de enero, que comenzaron por la subida de precios, pero pronto se convirtió en un movimiento que pedía el fin de la República Islámica y que solo despareció tras lo que Amnistía Internacional calificó de “matanza”.

Nazanin, diseñadora gráfica de 27 años, también quiere un “Irán con libertades sociales, con libertad de expresión” y dice que, sencillamente, no puede participar en el funeral de Jameneí.

“Sufrimos muchas tragedias y mucha represión con Jameneí como líder”, afirma, y recuerda las protestas de enero.

Libertades que se abren paso

Ella no lleva velo, al igual que las dos amigas que la acompañan, y no lo hace desde la muerte bajo custodia policial en 2021 de la joven Mahsa Amini tras ser detenida por no llevar bien puesto el velo en Teherán.

Su muerte provocó unas fuertes protestas de tono feminista que fueron aplastadas en una represión estatal que causó 500 muertos, pero desde entonces muchas iraníes dejaron de usar el velo como gesto de desobediencia civil.

Y con el tiempo las autoridades han dejado de imponerlo.

Tras la guerra de junio de 2025 con Israel, y en la que participó Estados Unidos con bombardeos contra instalaciones nucleares, hubo otro salto de libertades, con pequeños conciertos en las calles, por ejemplo.

Y así, paso a paso, entre protestas y guerras en las calles de Teherán algunas libertades se van abriendo camino.

LJ

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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