Internacional

Muerte de Maricarmen desata la indignación en España; el futuro del país se medirá en las urnas

La mujer, de 87 años, se convirtió en símbolo contra los desahucios y comenzó un movimiento de protesta que forzó la anticipación de elecciones.

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Maricarmen Abascal murió en Madrid a los 87 años sin poder regresar al departamento del que fue desalojada semanas atrás. La mujer, convertida en símbolo contra los desahucios y la falta de acceso a la vivienda en España, falleció en el hospital Gregorio Marañón de Madrid, mismo al que fue trasladada el 23 de septiembre después de ser obligada a abandonar su casa. 

La noticia de la muerte llegó pasadas las 21:00 horas (hora local) y encendió nuevamente las protestas. Decenas de personas, en su mayoría jóvenes, realizaron una manifestación que partió desde el campamento de la Puerta del Sol hasta las inmediaciones del Congreso de los Diputados, que permanece blindado por policías antimotines. 

El desahucio que terminó en huelga general

La indignación se desata mientras varios sindicatos convocan a una huelga general el 11 de noviembre, dos días antes de que comience oficialmente la campaña electoral que concluirá con los comicios del domingo 29.

“Acaba de morir una mujer a quien han desahuciado hace dos semanas y consideramos que ha sido un asesinato”, dijo José Manuel, uno de los manifestantes que se encontraba en la noche del miércoles 6 de octubre junto al Congreso. 

La noticia, hecha pública poco antes, fue anunciada por el Sindicato de Inquilinas, la organización que acompaña a personas en riesgo de perder su vivienda. 

“Lamentamos comunicar que en el día de hoy ha fallecido Maricarmen. El 23 de septiembre, como todas sabéis, se produjo su desahucio y desde entonces ha permanecido hospitalizada. Si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde”, dijeron los activistas. 

Recientemente, la mujer había llegado a un acuerdo con Urbagestión, el fondo que compró su vivienda y que la expulsó a pesar de que ella nunca dejó de pagar su renta. Gracias a la presión social, estaba previsto que Maricarmen pudiera regresar a su domicilio, el mismo del que fue obligada a salir semanas atrás. Nunca logró volver.

El desahucio de la mujer supuso un terremoto político en España. La imagen de la anciana abandonando su domicilio en camilla, rodeada por policías antimotines que habían echado su puerta abajo, con decenas de activistas tratando de impedir el desalojo, marcó un antes y un después. Sufría una discapacidad del 50 por ciento y había resistido hasta tres intentos de desalojo. En el cuarto, la policía echó abajo la puerta de su casa y la obligó a salir.

Autoridades españolas, en vilo frente comicios

Tras el desahucio llegó la acampada en la Puerta del Sol, en pleno centro de Madrid, y el intento por parte del presidente Pedro Sánchez de aprobar dos decretos para mitigar los problemas de vivienda. Ante el veto impuesto por la mayoría conservadora, Sánchez convocó elecciones. 

“Sentimos esta pérdida como propia”, dijo el mandatario, a través de un tuit. 

Alberto Nuñez Feijoo, líder del conservador PP, dio el pésame a la familia pero pidió que “no se instrumentalice” el fallecimiento. 

Antes de las protestas por la vivienda, las encuestas daban una victoria arrolladora por parte de la alianza derechista. Ahora todavía vaticinan un cambio en el gobierno, pero entre las fuerzas progresistas se ha instalado el ánimo de dar vuelta a las encuestas.

“No se ha muerto, la han matado”: manifestantes


Disputas políticas al margen, el problema de la vivienda sigue ahí. Para los activistas concentrados frente al Congreso o para los jóvenes acampados en Sol, la muerte de Maricarmen Abascal ahonda en la herida de la falta de confianza en las instituciones.

“Ella no se ha muerto de manera accidental, la han matado”, denunció Inés Heras Leganés, estudiante de Psicología de 23 años.
“No puede ser que a una mujer con un 50 por ciento de discapacidad, de 87 años de edad, la tengan para allá y para acá. Estos últimos días han tenido que ser horrorosos. No se ha muerto, la han matado”, dijo. 

Desde que se conoció la noticia, decenas de personas dejaron velas encendidas junto al campamento, así como a las puertas del Congreso, donde se realizó un minuto de silencio.

“Gracias a la mala gestión de los políticos se ha dado la muerte de Maricarmen, que es por quien comenzó todo esto. Esto ha sido la gota que ha colmado el vaso, estamos un poco hartos de todo esto”, dijo Isabel, una de las manifestantes que se encontraba junto al Congreso en la noche.

Maricarmen se había convertido en un símbolo. Días después de su desalojo, todavía en el hospital, envió un mensaje grabado a los jóvenes que se concentraban en la Puerta del Sol. 

En ese momento todavía había esperanzas para que el Congreso aprobara los dos decretos que hubieran limitado el poder de los fondos buitre o hubieran prohibido los desahucios de personas vulnerables como ella. 

La mujer les dijo: “que lo que me ha pasado a mí sirva para que no le pase a otras personas. Quiero que sirva para que la gente luche, para que se cambien las leyes que han permitido mi desahucio. Me gustaría estar allí con ustedes, acompañaros en su acampada y lucha”. Ahora, tras su muerte, la indignación regresa a las calles de Madrid.

​MD

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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