"Anhelo tanto una despedida digna y hermosa en casa con mamá y papá" fueron las palabras que, según medios de Países Bajos, mencionó la joven de 17 años Milou Verhoof, quien luchó con problemas de salud mental por bastante tiempo, hasta que optó por solicitar la eutanasia.
Su historia incluso llegó a un documental titulado "La lucha de Milou continúa", en el cual se muestra cómo, tras su muerte el 2 de octubre de 2023, hablan de lo sucedido, con la voz de sus familiares y amigos e incluso la voz de la propia Milou, gracias a la tecnología, donde la escuchamos “leer” su diario.
Dicha historia ha sido recordada tras el caso de Noelia, la joven española que vivió una situación similar, por lo que solicitó la eutanasia, reviviendo un debate que Milou comenzó en el país europeo.
La historia de Milou Verhoof
La historia de Milou Verhoof no solo causa empatía por su dolor, sino que te causa enojo por las causas que la llevaron a “apagarse”, pues lo que informan medios de Países Bajos, así como el propio documental, la joven cayó en depresión.
Fue la hospitalización de su hermano menor la que desencadenó varios acontecimientos que la llevaron a una depresión, sobre todo tras sufrir abusos y agresiones de índole sexual.
La adolescente fue ingresada a un centro de salud mental donde su condición no mejoró, por lo que solicitó la eutanasia.
Un documental que cuenta su visión
Fue el documentalista Bart Hölscher quien, de la mano del productor Rob Hüskens, llevan esta historia a un lenguaje donde se pudiera llegar a diversos oídos, el cual comentan era uno de los deseos de Milou.
“Varias personas se habían puesto en contacto con la familia para que contaran su historia. Entonces Rob me sugirió que hiciera el documental. Me preguntaba quién era yo para tener derecho a contar esta historia, pero el mayor deseo de Milou era que su historia se compartiera abiertamente”, llegó a mencionar el director en una entrevista para medios locales.
La polémica en el mundo de la psiquiatría y la carta en contra del caso
El documental no solo abarca la historia de Milou, sino las repercusiones posteriores a su decisión, pues un grupo de psiquiatras entregaron una carta a las autoridades del país europeo solicitando que se investigara el caso.
Abriéndose así un debate entre quienes defendían este caso y los que aseguraban que era necesario poner restricciones al no saber con certeza si el sufrimiento mental no tiene cura.
Para un sector de profesionales de la salud, el recurrir a estos métodos significaría una “muerte innecesaria”, a pesar de que en este caso se llevaron a cabo todos los procesos necesarios conforme a las directrices establecidas.