El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró este jueves 9 de abril, que no renunciará a su cargo.
"Renunciar no forma parte de nuestro vocabulario", respondió el líder cubano durante una entrevista con la cadena televisiva NBC cuando fue cuestionado si ha evaluado dimitir para "salvar a su país".
Defensa de la soberanía y rechazo a presiones externas
"En Cuba, quienes ocupan puestos de liderazgo no son elegidos por el gobierno estadunidense ni cuentan con un mandato de dicho gobierno", agregó Díaz-Canel, durante la entrevista, la primera que otorga a una cadena estadunidense.
"Tenemos un Estado libre y soberano (...) gozamos de autodeterminación e independencia, y no estamos sujetos a los designios de Estados Unidos", concluyó su respuesta.
El pronunciamiento de Díaz-Canel sucede en medio de un aumento de la presión de la administración de Donald Trump sobre su país en busca de un cambio de régimen.
Trump se ha referido a Cuba como "una nación fallida" y desde la captura de Nicolás Maduro en Caracas bloqueó los envíos petroleros que Venezuela destinaba a la isla.
Tensión con Estados Unidos y postura ante el diálogo
El presidente cubano se mostró molesto cuando la entrevistadora le preguntó si consideraba renunciar y replicó que si podría hacerle la misma pregunta a Trump o si el cuestionamiento era una orden del Departamento de Estado.
"Podemos negociar, pero sobre la mesa sin presiones o intentos de una intervención estadunidense", agregó Díaz-Canel.
El mes pasado, el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que el sistema económico de Cuba se encuentra fallido y sugirió la posibilidad de un cambio de gobierno.
Este jueves 9 de abril, el viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Riabkov visitó La Habana para anunciar un segundo envío de petróleo desde Moscú a la isla en busca de romper el cerco impuesto por la administración Trump.
Apoyo energético de Rusia en medio de la crisis en Cuba
Rusia ha reforzado su apoyo energético a la isla, las autoridades confirmaron que se prepara el envío de un segundo buque petrolero hacia Cuba, en un intento por mitigar los efectos del bloqueo de combustible impulsado por Estados Unidos.
Según el ministro de energía ruso, un primer barco logró llegar a la isla y actualmente se trabaja en la carga de un segundo cargamento para garantizar el suministro.
Este respaldo se da en medio de una severa crisis energética en Cuba, agravada por la interrupción de envíos desde Venezuela y las restricciones internacionales.
La llegada de petróleo ruso representa un alivio temporal para el país, que enfrenta apagones y limitaciones en servicios básicos, al tiempo que evidencia el papel de Moscú como un aliado clave frente a la presión estadunidense.
LGG