Internacional

¿Quién mantiene el control en el estrecho de Ormuz? El duelo de poder que amenaza al petróleo mundial

Irán ha rechazado en distintos momentos las exigencias de Trump de reabrir el estrecho, por donde normalmente fluye el 20 por ciento del petróleo mundial.

El estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los focos de mayor tensión geopolítica a nivel global gracias a su posicionamiento y el constante enfrentamiento directo entre Irán y Estados Unidos que pone en riesgo el flujo energético mundial.

En esta zona estratégica del golfo Pérsico, la presencia de minas navales, ataques con lanchas rápidas y operaciones militares ha alterado el tránsito de embarcaciones comerciales, particularmente petroleros. Además de que en el estrecho circula aproximadamente el 20 por ciento del petróleo mundial.

El presidente Donald Trump ha recurrido a bloqueos navales para presionar a los gobiernos de Venezuela, Cuba y ahora Irán para que cumplan sus exigencias, pero su táctica se enfrenta a una realidad distinta en Medio Oriente. A diferencia de los países latinoamericanos, Irán estranguló una ruta comercial crucial para los envíos de energía, lo que significa que cuanto más se prolongue el enfrentamiento, más sufrirá la economía mundial. 

“Ahora realmente la cuestión es qué país, Estados Unidos o Irán, tiene una mayor tolerancia al dolor”, explicó Max Boot, historiador militar e investigador principal de estudios de seguridad nacional en el Consejo de Relaciones Exteriores.

En MILENIO te explicamos quién controla el estrecho de Ormuz en el panorama actual, por qué Irán tiene una posición estratégica en esta ruta clave para el comercio mundial y cómo Estados Unidos responde con sus estrategias navales ante un conflicto que sigue en curso en la región.

Irán presenta 'grandes diferencias' respecto de otros bloqueos

La eficacia de la táctica de presión de Trump —usar la marina más poderosa del mundo para bloquear el comercio del petróleo sancionado de Irán y otros bienes— es muy debatida. Pero ciertamente parece estar intensificándose a medida que la guerra se prolonga.

El ejército estadunidense anunció la incautación de otro petrolero asociado con el contrabando de petróleo iraní, un día después que la Guardia Revolucionaria paramilitar de Irán tomara el control de dos embarcaciones en la crucial vía marítima.

Trump también señaló que ordenó al ejército estadunidense “disparar y matar” a las pequeñas embarcaciones iraníes que estén colocando minas marinas en el estrecho.

Pero la situación en Irán no es exactamente análoga a lo que está ocurriendo con las operaciones estadunidenses en Venezuela y Cuba. Aunque el bloqueo contra Irán ha asestado un golpe severo a su economía, incluido impedir que cargueros importen diversos suministros, el país aún ha podido mover parte de su petróleo sancionado, según empresas de seguimiento de buques.

Irán, además, ha rechazado las exigencias de Trump de reabrir el estrecho de Ormuz, por donde normalmente fluye el 20 por ciento del petróleo mundial, y la última semana ha vuelto a disparar contra barcos. 

El estancamiento de los envíos a través del estrecho ha hecho que los precios de la gasolina se disparen muy por encima de la región y han elevado el costo de los alimentos y de una amplia gama de productos, creando un problema político para Trump de cara a las elecciones de noviembre.

“Los bloqueos suelen ser solo una herramienta de un mecanismo utilizado en un conflicto”, explicó Salvatore Mercogliano, profesor de historia marítima en la Universidad Campbell en Carolina del Norte. “Pueden ser importantes. Pero es sólo un elemento. Y no creo que vaya a ser suficiente para convencer a los iraníes”.

Dudan de la eficacia del bloqueo de EU

El almirante Brad Cooper, jefe del Comando Central de Estados Unidos, afirmó la semana pasada que “ningún barco ha eludido a las fuerzas estadunidenses”. El mando que supervisa Medio Oriente dijo que, hasta el miércoles, ordenó a 31 barcos dar la vuelta o regresar a puerto.

Los grupos de transporte marítimo mercante se muestran escépticos. Lloyd’s List Intelligence indicó que “un flujo constante de tráfico de flota fantasma” ha entrado y salido del golfo Pérsico, incluidos 11 petroleros con carga iraní que han salido del golfo de Omán, fuera del estrecho, desde el 13 de abril.

La firma de inteligencia marítima Windward señaló esta semana que el tráfico iraní sigue fluyendo “mediante engaño”. Mercogliano dijo que los barcos iraníes tienen varias formas de escabullirse del bloqueo, entre ellas falsificar sus datos de rastreo de ubicación o viajar por aguas territoriales de Pakistán. También observó que el enorme volumen de tráfico marítimo que el ejército necesita examinar es una tarea difícil.

Embarcaciones pequeñas, grandes problemas

Durante años, la Guardia ha usado embarcaciones del tamaño de pequeños barcos pesqueros comerciales para seguir de cerca a los portaaviones estadunidenses cada vez que pasan por el estrecho. En lugar de llevar cañas de pescar, la mayoría tiene ametralladoras pesadas de la era soviética atornilladas en la proa, con un pequeño lanzacohetes encima.

Con esas pequeñas embarcaciones, Irán se apoderó la semana pasada de dos buques de carga. Los guardias abrieron fuego contra los buques y luego abordaron las naves armados con fusiles de asalto.

Más allá de su valor propagandístico, las incautaciones mostraron que, casi ocho semanas después del inicio de la guerra con Estados Unidos e Israel, y con la Marina estadunidense imponiendo un bloqueo en las costas iraníes, la Guardia puede utilizar unos recursos limitados para cerrar de manera efectiva el estrecho y tomar a la economía global como rehén.

No hay una salida fácil

En los últimos años, la Marina estadunidense ofreció escoltas limitadas de embarcaciones a través del corredor del mar Rojo para protegerlas de los ataques de los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Teherán. Pero la Marina se centró en barcos con la bandera de Estados Unidoss o en aquellos con suministros para el gobierno estadounidense.

Sin embargo, ahora el país norteamericano tendría que garantizar que puede crear un cordón que Irán no pudiera perforar, una exigencia enorme, ya que un solo misil, dron o ataque desde una embarcación iraní reavivaría el temor que ahora impregna el estrecho.

“A menos que haya algún tipo de acuerdo o a menos que Estados Unidos pueda frenar de manera significativa la capacidad de Irán para lanzar lanchas rápidas, drones, misiles de corto alcance, este problema seguirá sin resolverse”, agregó Tom Duffy, ex diplomático y oficial naval estadunidense.

Esa una de las razones por las que países europeos, a pesar de la presión de Trump, han dicho que no se unirían a una misión de escolta de barcos hasta que termine la guerra.

En las operaciones previas a la guerra, la Marina enfrentó sus combates más intensos en el mar desde la Segunda Guerra Mundial. Usar la fuerza para hacer que el estrecho de Ormuz sea seguro para el tránsito podría derivar en una lucha igual de intensa.

Y Duffy señaló que ni siquiera está claro que el gobierno de Trump quiera ese enfrentamiento.

“Hay una declaración de la Casa Blanca en la que dijimos que el alto al fuego no está en peligro porque no están atacando barcos estadunidenses e israelíes. Eso es un cambio fundamental”, aseveró. “Va más allá de siglos de práctica estadunidense y de declaraciones sobre la necesidad de libertad en los mares”.

-Con información de AP.

LJ

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