Más de 1,2 millones de personas asisten este domingo a la misa celebrada por el papa León XIV en pleno centro de Madrid, en el segundo día de su visita a España, anunciaron los organizadores.
El rey Felipe VI y la reina Letizia, que recibieron al papa el sábado a su llegada a la capital española, asisten a la ceremonia en la emblemática plaza de Cibeles, donde suelen reunirse los aficionados del Real Madrid para celebrar los títulos del club.
León XIV exhorta a salir del egoísmo y no despreciar al hermano en la misa de Madrid
El papa León XIV exhortó durante la misa a los católicos españoles a no despreciar al hermano y salir del "egoísmo, la indiferencia y de una fe cómoda y privada" para comprometerse con "el bien común".
"Nadie puede arrodillarse ante Dios y despreciar al hermano", recordó León XIV a los fieles, a quienes instó a "romper las cadenas de todo egoísmo".
La misa, el acto más multitudinario de la visita del papa a España, precede a la procesión del Corpus Christi que recorrerá las calles de la capital.
El papa inició su homilía con un homenaje a la tradición religiosa de España, al Corpus Christi y a sus "solemnes procesiones", que "han plasmado durante siglos la piedad, el arte, la música, la arquitectura y la vida del pueblo español".
Después de la misa, el pontífice presidirá la procesión del Corpus Christi, y explicó que de esta manera "Jesús camina por las calles, atraviesa las plazas, visita nuestros barrios, habita los lugares de nuestra vida cotidiana".
"Él es el Dios cercano que camina con su pueblo, el Señor de la historia, consuelo de los débiles, luz para las familias, esperanza para los enfermos, paz para quien sufre. El Cristo que pasa por las calles en la custodia es el mismo que se identifica con los pobres, los abatidos, los que están solos y desamparados", destacó.
Así vivió la gente la misa de León XIV: "¡Queremos ver al papa!"
Desde muy temprano, los ríos de personas se ven a kilómetros de distancia de Cibeles, el emblemático punto de encuentro de los aficionados del Real Madrid para celebrar las victorias del club, avanzando lentamente hacia el objetivo.
El "primer encuentro con el papa León de España es una fiesta para familias, una fuente de alegría, de esperanza", explica Teresa Valdecantos, que trabaja en recursos humanos.
Madrid ha apostado a lo grande y más de 30.000 claveles, en su mayoría amarillos y blancos, los colores de la bandera del Vaticano, adornan el recorrido.
"¡Queremos ver al papa, queremos ver al papa!", corea insistentemente el público apretujado en las callejuelas adyacentes a Cibeles, blandiendo teléfonos móviles y hojas con los códigos QR de acceso a la zona.
Pero los fieles permanecen bloqueados por los controles policiales.
Con un megáfono, un sacerdote reclama información a las fuerzas de seguridad y otros gritan: "Abrid ya, que el público se va".
Vine "a encontrarme con Jesucristo a través de la palabra del papa", declara, con los ojos brillando de fervor, Marta Pérez, una policía de 30 años.
Ante tanta afluencia, se alegra de ver que "la Iglesia está viva".
El papa tiene previstas otras ceremonias masivas durante su visita, que lo llevará de Madrid a Barcelona y a las islas Canarias, en un país que es bastión histórico del catolicismo en Europa, pero donde la práctica religiosa ha ido perdiendo fuerza en las últimas décadas.
AH