El Papa se encuentra en la recta final de su viaje a España y hoy tocó turno a las Islas Canarias, donde acudió al llamado “muelle de la vergüenza” en Arguineguín, al que cada año llegan miles de migrantes que se juegan la vida para llegar a este continente. Allí León XIV alertó que Europa “no puede acostumbrarse a que el mar sea un cementerio sin lápidas”.
“Este drama debe convertirse en examen de conciencia: para las naciones de origen, que deben crear condiciones de paz, justicia y desarrollo; para las naciones de tránsito, llamadas a proteger y no a dejar a los débiles en manos de redes criminales; para Europa, que no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas”, afirmó el papa en un acto ante migrantes, trabajadores y autoridades como el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Advirtió que “no podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera”, y señaló que la Iglesia “no puede desentenderse” de la realidad de las personas migrantes que intentan llegar a las costas en pateras.
Aborda la crisis migratoria
En el evento, denominado “Entre las dos orillas”, el Papa subrayó que existen “monstruos” que acechan estos mares. Y enumeró a las “mafias que trafican con la desesperación”, “tratantes que esclavizan mujeres y niños y la indiferencia de muchos que permiten que los pobres sean tragados por la explotación o por el olvido”. Pero la fe, recalcó, “no se queda paralizada ante el poder del mar”.
“Queridos migrantes”, expresó: “antes de decirles cualquier otra palabra, quiero inclinarme ante su dignidad. No son números ni expedientes”. Su vida “debe ser protegida”. Y pidió que “no entreguen su existencia a quienes comercian con ella”.
Así, León XIV cumplió los planes de su antecesor el papa Francisco, que falleció en abril de 2025 sin realizar su deseo de viajar a las islas Canarias para solidarizarse ante la crisis migratoria.
Se trata también de la primera vez que un pontífice visita Canarias. Un viaje que nunca pudo hacer el Papa Francisco pese a que en diferentes ocasiones manifestó que era uno de sus grandes pendientes, ya que esta zona es una de las “puertas de entrada” a los migrantes africanos que en su mayoría llegan a bordo de cayucos, es decir, de unas lanchas de madera artesanales que muchas veces no logran tocar tierra y que inevitablemente tienen la muerte como destino.
El muelle de Arguineguín fue también un lugar que estuvo convertido en campamento durante la pandemia en el que los migrantes dormían a ras del suelo, y ha sido testigo también de huelgas de hambre de éstos para que se mejoraran las condiciones de estancia.
Posteriormente, Robert Prevost se trasladó hacia Las Palmas de Gran Canaria, donde recibirá la llave de oro de la ciudad y donde visitó la Catedral de Santa Ana. Por la tarde, oficiará una misa multitudinaria en el Estadio de Gran Canaria. El viernes por la mañana, el Papa volará hacia Tenerife, donde tendrá agenda hasta el mediodía y posteriormente viajará de regreso a Roma.
LJ