La batalla del expresidente de Estados Unidos, Joe Biden, contra el cáncer tomó un giro más serio luego que su hijo Hunter reveló que la enfermedad se ha extendido más allá de los huesos y le está causando un dolor considerable al exmandatario, de 83 años de edad.
Joseph Robinette Biden Jr., el mandatario número 46 del país, fue originalmente diagnosticado con melanoma en 2022 y, más tarde, con un agresivo cáncer de próstata en 2025, que fue detectado hasta que dejó la presidencia, a pesar de que había sido revisado por el médico de la Casa Blanca a raíz de sus síntomas urinarios nocturnos.
Durante una entrevista con la BBC, su hijo Hunter Biden ofreció el relato público más detallado hasta la fecha sobre el deterioro de la salud de su padre.
“El cáncer se ha extendido, ha hecho metástasis en sus huesos y más allá”, dijo Hunter Biden.
Describió la enfermedad como “muy dolorosa” y “muy debilitante en muchos aspectos”, y añadió que ver a su padre lidiar con esta ha sido profundamente difícil para la familia.
“Es realmente triste verlo”.
Pero Hunter describió a su padre como alguien que, a pesar de la enfermedad, sigue participando activamente en la vida pública.
“Sigue haciendo lo suyo”, dijo Hunter Biden, describiendo al exmandatario como una persona profundamente comprometida con la vida pública y con el país.
¿Cómo fue diagnosticado el expresidente de EU?
En sus recientes memorias, View from the East Wing (Vista desde el Ala Este), Jill Biden escribió que, durante su último año en la Casa Blanca, Joe Biden comenzó a despertarse repetidamente durante la noche; en una ocasión, se levantó siete veces.
Ella avisó a un médico de la Casa Blanca y supuso que el problema sería investigado, pero los síntomas continuaron. Según Jill, pensó que probablemente se trataba de un problema común y benigno relacionado con la edad.
Después de dejar la Casa Blanca, los síntomas empeoraron. Jill animó a Joe a consultar a un urólogo. Una biopsia realizada el 15 de mayo de 2025 detectó cáncer de próstata y un estudio al día siguiente mostró: "Estadio IV. Se había extendido a los huesos".
A Jill Biden le sorprendió que no se hubiera detectado un cáncer avanzado a pesar de los exámenes médicos periódicos de Joe y de su acceso constante a atención médica presidencial.
Los médicos recomendaron terapia hormonal y radioterapia y dijeron a la familia que todavía podría vivir muchos años. Pero el tratamiento hormonal le provocó cansancio y cambios de humor.
Las revelaciones ofrecen una imagen más íntima de un expresidente cuyas apariciones públicas se han vuelto menos frecuentes desde que dejó el cargo en enero de 2025. Sin embargo, su esposa ha seguido hablando en público ocasionalmente, incluyendo una aparición en junio en la Gala del Partido Demócrata de Maryland.
ksh