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Lunes , 18.03.2019 / 17:10 Hoy

EU: distintas visiones entre republicanos y demócratas

“El país va a deriva”, aseguran los fieles a Trump al tiempo que los leales a Clinton lo niegan y “presumen” los logros de Obama.

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Las convenciones de los partidos Demócrata y Republicano plantearon al electorado una dura interrogante: ¿Está el país a la deriva?

¿El estadunidense vive en el país que pintan los republicanos: Una nación que supo ser poderosa y que se inclina ahora ante los adversarios, temerosa del crimen y el terrorismo, con unas fuerzas militares débiles y una economía al borde del colapso?

¿O vive en el país que describen los demócratas: Una nación todavía fuerte, que cumple un papel importante en la escena mundial, que se ha recuperado de una crisis financiera y ha tomado medidas en beneficio de sus ciudadanos más vulnerables?

Con todas sus imperfecciones, ¿es EU un país en marcha que necesita una líder como Hillary Clinton, dispuesta a mejorar lo ya conseguido, o es una nación en pleno proceso de descomposición, que requiere de alguien ajeno a la política, como Donald Trump, para que la salve?

Vistazo a las visiones contrastantes del país que ofrecieron los dos partidos en sus convenciones de cara a las elecciones presidenciales del ocho de noviembre:

El país de los republicanos: Trump fue tan mordaz como siempre. EU vive un "momento de crisis", dijo en el cierre de la convención republicana. "Nuestro estilo de vida" se ve amenazado.

Sus palabras reflejaron la idea de que el país avanza en la dirección equivocada: inmigrantes sin permiso de residencia invaden la nación y matan a estadunidenses; manifestaciones contra la policía dan paso al asesinato de agentes; se cercena la libertad de expresión por el énfasis en no ofender a nadie; pactos comerciales hacen que muchos trabajos se vayan al exterior.

Hacen falta cambios profundos, dijeron los oradores. Y no se puede esperar eso de Clinton, a quien los republicanos describen como una política deshonesta, que cambia de postura continuamente, una secretaria de estado inepta, que comprometió la seguridad nacional al usar un servidor personal para hablar de temas delicados en sus correos electrónicos. Los delegados gritaron constantemente "¡enciérrenla!".

Su única esperanza es Trump. "Ya no nos queda más tiempo para revivir nuestro gran país", arengó el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani.

El país de los demócratas. Los demócratas también ofrecieron un panorama sombrío del país... el del 2008. La bolsa de valores se había desmoronado, el desempleo estaba por las nubes y las empresas fabricantes de autos corrían peligro de desaparecer.

Ahora, tras ocho años de gobierno de Barack Obama, la economía crece. Fuerzas estadunidenses mataron a Osama bin Laden. Millones de personas tienen seguro médico gracias a un nuevo plan de salud de Obama. El matrimonio entre personas de un mismo sexo es un derecho amparado por la Constitución.

Los demócratas admiten que hay mucho que hacer. La brecha entre ricos y pobres sigue siendo demasiado grande, arrecia la violencia y el uso de armas de fuego y las tensiones entre la policía y los afroamericanos generan episodios fatales. Pero Trump solo empeorará las cosas, afirman. Lo pintan como un pendenciero ególatra y embustero, peligrosamente ignorante, que no sabe nada de los asuntos nacionales ni de política exterior.

La única esperanza es Clinton. "No dejen que nadie les diga que nuestro país es débil", arengó la ex primera dama a los delegados. "No lo somos".

¿Qué piensa el ciudadano común de su país? Las encuestas reflejan un panorama complejo. Abrumadoramente dicen que el país avanza en la senda equivocada. Obama, sin embargo, es bien visto.

Pero, ¿dónde están los indecisos?

Las elecciones presidenciales las decide un recuento de votos estado por estado, no las encuestas nacionales. Clinton tiene cierta ventaja. Si logra conservar los estados que ganó Obama, será la vencedora. Sus posibilidades podrían aumentar por el incremento que ha habido en la cantidad de ciudadanos no blancos, que tienden a favorecer a los demócratas.

Para ganar, Trump tendría que salir airoso en algunos estados que se llevó Obama. Sus mejores posibilidades estarían en estados industriales como Ohio, Pennsylvania y Wisconsin, donde abundan los obreros blancos que han sufrido con la cambiante economía.

Muchos de ellos son demócratas, pero Trump espera que se identifiquen con la visión negativa de los republicanos y no con la más optimista de los demócratas.

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