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Miércoles , 24.04.2019 / 21:46 Hoy

‘Enfermeros’ de las FARC dejan los fusiles y toman las batas

Cuba ofreció a los rebeldes 500 becas para estudiar medicina.
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Realizaron intervenciones quirúrgicas en la selva, entre escaramuzas y combates. Ahora, que están dejando sus armas en cumplimiento del acuerdo de paz firmado con el gobierno de Colombia, “enfermeros” de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) quieren estudiar para dedicarse a la medicina.

El caso más difícil que tuvo que atender Johana Japón en sus 17 años como “enfermera” en las filas de las FARC fue el de un guerrillero herido por arma de fuego a la altura de los intestinos y cuya cadera fue prácticamente destruida por el impacto de bala: “Tenía astillas del hueso que le rompían el intestino delgado; tuvieron que operarlo unas tres veces y, al último, tenía que quedarse con los intestinos afuera y nos tocaba echarles agua, mantenerlos húmedos (...) Nos tocó sacarlo de emergencia de donde estábamos porque llegó el Ejército y a los dos días murió”, relató Japón, de 35 años.

Esta mujer, que se unió a las FARC tras dejar sus estudios de bacteriología porque su mamá se quedó sin trabajo y no podía pagárselos, es de los 500 guerrilleros concentrados en la localidad de Colinas, en Guaviare, uno de los 26 puntos donde los 7 mil rebeldes dejan sus armas en manos de la ONU y transitan hacia la vida civil.

Ahora, además de colaborar con la doctora designada en esta zona de concentración, Japón hace el papeleo para optar a una de las 500 becas que el gobierno de Cuba ofreció a los guerrilleros interesados en estudiar carreras médicas en la isla.

Mauricio Jaramillo, miembro de la cúpula de las FARC y uno de los guerrilleros que instruyó a Japón en procedimientos médicos, dijo que las becas de Cuba “son la oportunidad de oro” para los rebeldes que ejercieron en la práctica la profesión en el marco del conflicto armado de más de medio siglo.

Aseguró que no solo los guerrilleros, que en su mayoría ven difícil el acceso a las becas por carecer de estudios de bachillerato, podrán aprovechar el ofrecimiento: “Hay muchos que tienen hijos (...) jóvenes y quieren estudiar medicina”.

Jaramillo, cuyo nombre es Jaime Parra, a quien llaman El médico, fue uno de los encargados de hacer crecer el sistema de salud de las FARC, que tuvo su apogeo en el año 2000, cuando incluso tenían un hospital con capacidad para 300 pacientes.

Contó que en esos años prepararon a 150 enfermeros, quienes aprendieron en plena guerra de laboratorio, cirugía, trauma y otras especialidades.

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