El domingo 8 de marzo los colombianos fueron a las urnas por partida doble: para elegir legisladores para el período 2026-2030, y para votar en una consulta interna para definir quiénes serán candidatos para suceder a Gustavo Petro en las presidenciales de este año.
Sin embargo, el resultado dejó un escenario abierto.
El nuevo Congreso resultante de la elección refleja un equilibrio complejo: ninguna fuerza logró una mayoría suficiente para dominar la agenda legislativa.
Un Congreso sin mayorías
El Pacto Histórico, la coalición de izquierda que en 2022 llevó a Petro a la presidencia, fue la alianza que más votos obtuvo y logró mantener una presencia significativa en ambas cámaras. El resultado no le garantiza control parlamentario pero le permite seguir siendo un actor central en la política colombiana.
Por otro lado, se confirmó la recuperación de los sectores más conservadores, en particular el partido Centro Democrático, que tras varios años de retroceso electoral vuelve a posicionarse como uno de los polos del sistema político. El escenario que se presenta al próximo mandatario es que deberá gobernar sin mayorías parlamentarias, negociando permanentemente con los legisladores aliados y opositores.
Consultas que ordenaron disputa presidencial
Las consultas mediante las cuales distintas coaliciones definieron a sus candidatos presidenciales permitieron medir el peso de dos candidatas relevantes. Paloma Valencia, candidata por el partido derechista del ex presidente Álvaro Uribe, obtuvo más de 3.2 millones de votos en la Gran Consulta por Colombia, mientras que Claudia López, ex alcaldesa de Bogotá, resultó ganadora de la centrista Consulta de las Soluciones con casi 600 mil.
Sin embargo, de esta jornada de consulta no participaron los dos candidatos que a priori contaban en las encuestas con mayor intención de voto: Iván Cepeda, de izquierda y apoyado por el presidente Petro, y el independiente de extrema derecha Abelardo de la Espriella.
Lo que dejó en claro la consulta, sin dudas, fue la emergencia de una nueva potencia para el Centro Democrático de cara a las presidenciales de mayo, que tendrán su segunda vuelta en junio si ninguno de los candidatos supera el 50 por ciento de los votos.
Principales candidatos
La participación en la consulta interpartidista fue marcadamente menor este año respecto de la anterior, en 2022, cuando Gustavo Petro fue electo presidente: se redujo al 50 por ciento, lo que muestra el apoyo a la candidatura del senador Cepeda, que llamó a no votar el domingo 8 de marzo reafirmando al proyecto político petrista.
Además, el candidato del Pacto Histórico anunció que su vicepresidenta será la dirigente indígena Aida Quilcué, una figura emblemática del movimiento social y de las comunidades originarias.
De este modo busca reforzar el perfil social y territorial de la candidatura, además de subrayar temas como la defensa del ambiente y los derechos de los pueblos indígenas, cuestiones que ocupan un lugar relevante en el debate político colombiano.
En la vereda opuesta, distintos dirigentes de derecha intentan capitalizar el desgaste del gobierno actual. Entre ellos aparece con mayor intención de votos el abogado Abelardo de la Espriella, quien aspira a reunir al electorado más crítico del petrismo y de quienes buscan una personalidad de derecha extrema sin historia previa en la política.
Él acaba de nominar para la vicepresidencia al economista liberal José Manuel Restrepo, ex ministro de Hacienda del gobierno de Iván Duque.
Desde el uribismo, Paloma Valencia va a disputar con Espriella el voto de la derecha, apelando a la posibilidad de que el próximo ciclo político esté encabezado por una mujer. La candidata sumó a la fórmula presidencial a Juan Daniel Oviedo, quien la secundará como resultado de la consulta del domingo con más de un millón de votos.
Oviedo es economista, fue director del Departamento de Estadística durante el gobierno de Duque, e hizo públicos detalles de su vida personal como haber sido víctima de bullying.
En contraste con estos tres candidatos, varios partidos de centro quedaron en una posición más ambigua. Aunque conservan presencia parlamentaria, ni Claudia López ni Sergio Fajardo lograron proyectar liderazgos presidenciales con potencia electoral frente a la polarización entre izquierda y derecha.
Temas que marcarán la campaña
Más allá de los nombres, la campaña presidencial estará atravesada por una serie de debates estructurales.
Uno de los principales será el de la seguridad, en un país donde continúan emergiendo focos de violencia asociados a grupos armados y economías ilegales, poniendo en duda la potencia de la “paz total” planteada por el actual mandatario.
También tendrá un papel central la discusión sobre el modelo económico, el crecimiento y la política energética, especialmente en un contexto marcado por el proceso de transición energética y las presiones externas sobre las economías dependientes de los recursos naturales.
La política internacional será parte de la campaña y una de las incógnitas es si el presidente estadunidense Donald Trump apoyará fuertemente a alguno de los candidatos de derecha o si, a partir del impacto por el encuentro que mantuvieron con Petro a comienzos de febrero, se mantendrá al margen del proceso electoral colombiano.
El interés manifiesto por el presidente estadunidense por América Latina, a partir del corolario Trump de la Doctrina Monroe, habilitó su injerencia en los países de la región, de modo que todo puede ocurrir, por el momento su foco está puesto en la guerra que inició contra Irán.
Otro eje relevante será la tensión entre desarrollo y protección ambiental, particularmente en regiones como la Amazonía colombiana, donde convergen proyectos económicos, comunidades locales y una creciente presión internacional por la conservación del ecosistema.
El oficialismo buscará apoyar su campaña en garantizar la continuidad de las reformas impulsadas desde 2022, al tiempo que los candidatos de la oposición intentarán potenciar sus críticas y mostrarse como alternativa de poder.
En un escenario de polarización política, fragmentación parlamentaria y múltiples desafíos sociales y económicos, la próxima elección presidencial tendrá impacto en el equilibrio político regional, en el que actualmente Colombia forma parte de la alianza progresista junto a México y Brasil. La carrera presidencial comenzó, definitivamente.
MD