El convivio que la tarde noche del viernes ofreció en Mérida el presidente cubano Raúl Castro a un centenar de personalidades de la política, la cultura y los medios de comunicación de Yucatán y de México fue el espacio para que un complacido y orgulloso gobernador, Rolando Zapata Bello, impusiera a su huésped la novel medalla General Salvador Alvarado, recién instituida por la administración local.
En una breve intervención en uno de los salones del colonial Hotel Wyndham, donde Castro y su comitiva se alojaron durante sus dos días de estancia, Zapata Bello destacó los principios de justicia social que marcaron el gobierno del general Alvarado, originario de Sinaloa.
En excelente forma física a sus 84 años y medio, un distendido y reconfortado Raúl Castro agradeció la presea y de nueva cuenta emocionado, como lo estuvo horas antes cuando dirigió unas palabras de gratitud a su anfitrión Enrique Peña Nieto, recordó su llegada a Mérida más de 60 años atrás, un 24 de marzo de 1955, para organizar, junto con su hermano Fidel, la revuelta que en enero de 1959 acabaría con la dictadura de Fulgencio Batista.
Más de seis décadas durante las cuales el menor de los Castro no había vuelto a ver tierras mexicanas —porque cuando habló de ello, el también general de cuatro estrellas no quiso decir “pisar”, sino “ver” el territorio de acogida—, aunque esta vez prometió regresar en breve, después de que en marzo de 2018 deje la presidencia de Cuba.
Como ocurriera desde antes de la llegada de Castro a Mérida, también en el Wyndham —una antigua casona de un empresario del henequén devenida en hotel—, el personal de seguridad marcó el ritmo y la dinámica del encuentro.
Pero dado que esta vez se trataba de invitados especialmente escogidos por la cancillería cubana, el trato fue muy respetuoso pese a la extrema cercanía que se pudo tener con el mandatario. Durante dos horas, cada invitado tuvo la ocasión de conversar algunos minutos con el presidente cubano, quien de pie y sonriente estrechó manos, dio besos y se dejó fotografiar con quien así lo deseara.