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Martes , 19.03.2019 / 17:54 Hoy

El Buscapersonas Latino, David Nostas

Con recursos propios, este personaje ideó un sistema para resolver extravíos o distanciamientos y reunir así a familiares o amigos desaparecidos desde hace años.

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“El desaparecido ya no es noticia, es pan de todos los días y no impacta periodísticamente”, opina David Nostas (Perú, 1959), quien desde hace 20 años descubrió que su vocación en la vida es procurar reencuentros. Su formación como economista nada tiene nada que ver con su práctica actual. Todo comenzó en 1994, cuando fundó su empresa Fonodato en Lima, un banco de información que auxiliaba a entidades financieras para encontrar deudores.

Nostas contrató a un muchacho para que le hiciera la publicidad con el eslogan: “A quien busque, nosotros encontramos”. El joven puso a prueba la habilidad de su jefe y le pidió ayuda para buscar a su hermana, a quien no veía desde que era pequeño. David le pidió el nombre y la encontró. Hizo el reencuentro, le gustó la historia, el abrazo, quedó enamorado de ello y así comenzó su trayectoria como El Buscapersonas.

“La gente piensa que a mí se perdió mi mamá, mi hermana o mi abuelita, pero no, no entré por un tema familiar”, aclara Nostas. No es huérfano ni hijo adoptivo y no tiene ninguna historia, pues tuvo la suerte de crecer en una familia convencional.

En México desaparecen en promedio 11 personas al día. La esperanza prevalece cuando surge un “misión cumplida” en su muro de Facebook, pues ha logrado concretar más de 30 mil reencuentros. David conversó con Dominical MILENIO sobre su labor.

Mejor conocido como El Buscapersonas Latino, tiene casi medio millón de seguidores: 75 por ciento mexicanos. Se dedica de tiempo completo a buscar el rastro de personas desaparecidas a escala mundial y recibe a diario unas 50 solicitudes de búsqueda. Tiene además la página virtual: http://www.davidnostas.com/ y un canal en YouTube donde recopila los testimonios de los reencuentros que realiza.

¿Por qué estaba tan seguro de que iba a encontrar a la persona con la que comenzó su labor como buscapersonas?

Creo que cualquier caso se puede resolver o por lo menos hay un porcentaje de posibilidad. Llevo 30 mil casos resueltos, un montón. Y no solamente es un montón para Perú, es un montón para cualquier parte del mundo. Obvio hay programas en la televisión que hacen reencuentros, que viven de eso, del show y la producción. Yo vivo para hacer reencuentros, esa es la diferencia.

¿Y los motivos de desaparición por los que solicitan su ayuda?

No hay un rubro principal, tomo de todos los casos. Si el caso no me parece interesante no lo tomo. Si me hablan para decirme que hace un año que no ve a su hermano porque perdió su teléfono, no lo tomo. Pero si me llaman para decirme: “Hace 40 años no veo a mi hermano porque mi madre murió y terminamos con familias completamente diferentes a la nuestra”. Esos casos sí me gustan, donde se necesita ayuda y hay un cariño legítimo.

¿Lleva un registro de los casos que no pudo concretar?

Hay historias que de plano ya son bien complicadas para buscar. Yo no les quito la esperanza, pero hay casos que son imposibles. Hay historias así, que me escribe la gente; pero si hablamos de los que son viables, los tomo y los proceso. Tengo un nivel de eficacia muy alto.

¿Ha considerado trabajar con algún organismo de búsqueda de personas?

Conversaba acá con un sociólogo sobre esto, y resulta que yo reconstruyo mucho más que el Estado. El Estado creó una Comisión de la Verdad para resolver casos de terrorismo de los años setenta y ochenta, que fue una época muy complicada en Perú. Pero hicieron una payasada nada más, una pantomima de desperdicio de dinero que al final terminó sin cumplir su deber. Esta comisión estuvo mal, como todo lo que hace el Estado, que por lo general crea cosas poco útiles y que generan tanto gasto.

Hay referenciales pero no hay estadísticas totalmente consistentes de desaparecidos, porque hay gente que reporta y otra que no. También hay ocasiones en que aparece el familiar y no reportan que apareció. Entonces las estadísticas terminan siendo vanas, no funcionan. Hay información muy poco creíble, poco sustentada.

¿Cuánto tiempo se toma en concretar un caso o por qué decide dejarlo?

Nunca boto la toalla. Algunos casos se resuelven en una hora, hay historias que se han resuelto después de muchos años. Una historia que me gustó mucho es la de un muchacho que venía a mi oficina permanentemente a contarme su historia. En la época de terrorismo en Ayacucho, él vio cómo decapitaron a sus padres cuando apenas tenía cinco años. Esa época fue muy cruda y marcó mucho a Perú. El joven venía, cuando ya tenía 25, buscando a su hermana que se llama Gloria y siempre traía cigarros o yogurt y me contaba su historia otra vez. Fueron como tres años los que estuvo visitándome y entonces busqué a la hermana por todos lados, no dábamos con ella.

Un día en mi oficina recibí una llamada de una mujer que me dijo: “Señor, estoy buscando a mi hermano. En Ayacucho, cuando era chiquita, a mis padres los mataron delante de mi hermano y de mí. A mí me llevó un capitán del ejército y a mi hermano se lo llevó otro militar”. Y le pregunté: “¿Tú eres Gloria?”. Y me dice: “Sí, ¿cómo sabe?”. Le dije: “Ven a mi oficina”. Y sí, era ella. Es un mensaje para mucha gente de que no hay caso perdido, solamente hay que encontrar una forma de búsqueda que sea perseverante. Esto es una esperanza para mucha gente.

En caso de que una persona desaparezca, ¿qué acciones deben emprender los familiares?

Recomiendo tener fotos recientes. Hay que difundir la imagen de la persona, pero siempre y cuando tengas el apoyo de los medios en general, porque si vas como cualquier ciudadano de a pie y dejas tu denuncia, muchas veces no la sacan. El desaparecido no es noticia, es pan de todos los días, y esto no impacta periodísticamente. Cuando desaparecieron los 43 de Ayotzinapa hubo chilla, hubo bulla, hubo todo porque lógicamente era un volumen grande y se convirtió en tema político, pero después… hay gente que se pierde todos los días por otras situaciones.

¿Con qué obstáculos se enfrentan los familiares de los desaparecidos?

Si vas a denunciar que tienes un familiar desaparecido, lo van a registrar y lo van a tener ahí a eterna memoria, lo mismo que en Perú. Y el primer comentario de la policía es QUE quizá se haya ido con otro hombre, con otra mujer o que se marchó por cuenta propia. Por lo general el desaparecido no le interesa a nadie en el mundo. Los Estados son ajenos a eso y el dinero invertido en desaparecidos es muy poco en todos los países, no solo en Perú y México. En mi página es prácticamente la sociedad civil la que se protege ahí. No es del Estado, no es una ONG, simplemente es un afán de hacer las cosas y tener un poco de esperanza, porque la gente acá también se va a diferentes lugares y al final termina en mi oficina, porque no encuentran ayuda, no encuentran eco.

¿Usted emprendería la búsqueda de los 43 normalistas?

Prefiero mantenerme al margen de la política. La vez pasada me pusieron en Facebook: “¿Por qué no busca a los 43?”, y yo respondí que los 43 tienen bastante gente que los busca, pero hay otros 200 mil a quienes no busca nadie. El tema es mediático, la noticia dio la vuelta al mundo, pero si se pierde tu abuelito nadie se entera. Excepto tu familia, es la que está llorando. Esa cadena de solidaridad que se ha formado no tiene fronteras, no tiene nacionalidad. Tanto así que México se ha atrincherado en mi página prácticamente. Tengo más seguidores en México que en Perú. Allá la gente es más solidaria.

¿Se ha enfrentado a la trata o la desaparición forzada?

Me han dicho que voy a terminar muerto y yo digo, “no importa, moriré en mi ley”. Me he metido en casos muy pesados en México y me han amenazado, pero yo no tengo miedo, lo que hago es totalmente transparente y no lo debo nada a nadie.

¿Cómo financia sus búsquedas?

Trabajo en el periódico Ojo. Tengo una oficina y ellos me apoyan desde hace 20 años, cuando empecé con esto, pero no hay pago. No necesito mucho, mientras tenga mis cigarros, mi café y la oficina para trabajar. Cuando tengo programa de televisión, sí me pagan y es así como me subvenciono, pero cuando tratan de atropellar mi trabajo y poner la televisión por encima de lo que yo hago, me retiro.

¿Cuánto cobra por sus servicios?

Depende de la billetera que tengas. En Facebook hay gente que participa en la búsqueda, que hace un aporte y ese aporte yo lo meto en publicidad en Facebook, así el caso es más difundido. Lo mismo cuando hay gente en Perú, y si tiene recursos, trabajo con más herramientas. Saco anuncios en el periódico, comunicados en radio, pancartas grandes. Por Facebook no me genera gasto, pero me genera tiempo. Tengo gente que me ayuda y a esa gente yo le pago. En algunos casos me contratan para viajar y ahí es cuando me pagan mis gastos.

¿Ser El Buscapersonas Latino ha sido una buena elección de vida?

Cuando llegas a tu casa y te encuentras a tu mamá, a tu papá, a tus hermanos o a quien sea, tienes a alguien y a veces uno no valora eso. Cuando uno ve tanta historia, te ayuda a crecer como persona, te vuelves más sensible. Para mí, el tema prioritario no es la plata ni pensar que con esto me voy a volver millonario, porque esto no apunta a la gente rica, apunta a la gente pobre. Yo trabajo para el pueblo. La gente rica no se pierde, salvo que quiera. Los ricos tienen un teléfono, tienen una dirección, tienen una casa permanente, tienen negocios, tienen cómo ubicarlos, pero en otros casos no hay nada.

Hay gente muy pobre que al final termina viviendo una vida paupérrima sin padre, madre ni hermanos, sin historia. No saben de dónde vienen y la tristeza no por riqueza o pobreza es mayor o menor. Esa gente que no tiene nada, no tiene dinero ni familia, necesita más apoyo y es donde yo me enfoco. Soy un Robin Hood en esta labor, le quito al que tiene y le doy al que no tiene. Vivo feliz con esto, me llena mucho y mientras tenga la posibilidad, la capacidad y la fuerza de hacerlo, lo seguiré haciendo.

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