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Mexicana denuncia desaparición de su pareja tras arresto de ICE en Texas

Rosy Martínez relata el abuso que sufrió su esposo durante su arresto en Refugio, Texas, y la incertidumbre de no conocer su paradero tras ser transferido por autoridades migratorias.

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Frustración, miedo e incertidumbre es lo que sufre Rosy Martínez. Ella habló en exclusiva para MILENIO, mencionó que al no tener noticias de su esposo, quien fue detenido por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) tras resistirse al arresto cuando regresaba a casa después de un arduo día de trabajo.

Viajaba en su camioneta desde la ciudad de Refugio, Texas, cuando una patrulla de ICE le encendió las luces y le pidió que se detuviera. Pero al ver que llegaron más unidades, el miedo lo paralizó, por lo que al pedirle que descendiera del vehículo, no pudo hacerlo.

No ha sabido nada de su pareja desde su arresto

Los elementos quebraron los vidrios y le dieron una descarga eléctrica. Y se fue detenido.

Los detalles de la detención se los dio su esposo en la primera oportunidad que tuvo de hablar con él.

Fueron 30 días que estuvo detenido por resistirse al arresto. Era lunes, 8 de la mañana cuando le llamó para informarle que sería trasladado a un centro de detención.

“Mi amor, todo está bien, no se preocupen, todo va a estar bien, los amo mucho, ya vinieron por mí”, fue lo último que le dijo.

Desde entonces no ha sabido nada de él, ni en qué centro de detención se encuentra, ya que el abogado que llevaba su caso era penalista y no de asuntos de inmigración.

Teme por la salud de su hijo

Todo este tiempo ha sido difícil para ella y para sus hijos, sobre todo para su hijo menor, nacido en Estados Unidos, que enfrenta una enfermedad que poco a poco le va restando movilidad. Antes de lo sucedido, según cuenta su madre, podría dar algunos pasos, pero ahora no puede ni caminar y no ha querido comer.

No quisiera irme (a México) por todo el tratamiento de mi hijo; todo el medicamento que necesita está aquí, porque el medicamento no está en México. Mi miedo es que, si mi esposo es deportado, yo me veo en la necesidad de irme con mi esposo; no puedo sola, mi hijo necesita atención médica las 24 horas del día”.

Y es que costear un abogado de inmigración le costaría unos 15 mil dólares, cantidad que no puede cubrir, por lo que resulta imposible que investigue en dónde se encuentra su esposo.

“Estoy más que nada desesperada, frustrada, preocupada por la salud de mi hijo, preocupada de no saber dónde está mi esposo.
"Es una situación muy difícil, pienso yo; el único delito que tal vez hemos cometido los mexicanos es llegar a un país a trabajar en un país que no es nuestro. Estamos conscientes de que no es nuestro país, pero lo único que queremos es salir adelante por nuestros hijos y trabajar”, dijo Rosy.

AH

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Sandra Gómez
  • Sandra Gómez
  • Reportera de MILENIO. Amante de los perros; Experta en temas migratorios y sociales. Ganadora de cinco premios estatales de periodismo en Coahuila.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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