El gobierno de Estados Unidos ha establecido diversos países como objetivo después de obtener el control de Venezuela, tras haber capturado al líder chavista, Nicolás Maduro, el 3 de enero. Entre las administraciones señaladas por el presidente Donald Trump está el gobierno de Miguel Díaz-Canel, al que ha visualizado "a punto de caer".
Entre las medidas que ha desarrollado para sofocar al gobierno de Cuba está el acceso al petróleo. El republicano ordenó cancelar el envío de crudo venezolano a la isla; de esta forma, México se estableció como su principal fuente energética, algo que la administración Trump tiene en la mira.
Sin embargo, esta no es la primera vez que algún presidente del país del norte extiende políticas restrictivas al territorio. MILENIO te cuenta cómo ha sido la relación entre Estados Unidos y Cuba.
Crisis de los misiles: entre EU y la Unión Soviética
Fidel Castro fue un importante socio de la Unión Soviética después de la Segunda Guerra Mundial; por ello, en julio de 1962, autorizó que se colocaran misiles balísticos nucleares en Cuba, cerca de Florida. El objetivo sería la región del este y centro de Estados Unidos, México y otros puntos en América del Sur, explica el sitio gubernamental Share America.
Frente a ello, el 4 de septiembre, la Casa Blanca declaró que:
“Todos los estadunidenses, así como todos nuestros amigos en este hemisferio, están preocupados por las recientes medidas de la Unión Soviética para reforzar el poder militar del régimen de Castro en Cuba”.
El texto señala que aproximadamente 3 mil 500 militares soviéticos se encontraban “en Cuba o en camino”.
Para el 3 de octubre, el Congreso aprobó una resolución conjunta que estipulaba que “Estados Unidos está decidido a impedir, por cualquier medio que sea necesario, incluido el uso de las armas, que el régimen marxista-leninista de Cuba extienda, por la fuerza o la amenaza de la fuerza, sus actividades agresivas o subversivas a cualquier parte de este hemisferio”, puede leerse en el boletín del Departamento de Estado de 1962.
Pero Kennedy no se detuvo con las amenazas y el 22 de octubre declaró una “cuarentena” en Cuba, para detener el envío militar soviético al país. De esta forma, Estados Unidos obtuvo el apoyo de la Organización de los Estados Americanos (OEA) argumentando que la medida serviría para presionar a la Unión Soviética para que retirara los misiles y demás armamento desplegado en La Habana.
Al día siguiente, el 23 de octubre, el Presidente emitió la Proclama 3504, llamada Prohibición del suministro de armas ofensivas a Cuba.
El documento señala la negación de “misiles tierra-tierra; aviones bombarderos; bombas, cohetes aire-tierra y misiles guiados; ojivas para cualquiera de las armas mencionadas; equipos mecánicos o electrónicos para apoyar u operar los artículos mencionados; y cualquier otra clase de material que el Secretario de Defensa designe en lo sucesivo con el fin de hacer efectiva este decreto”.
En caso de que la Unión Soviética continuara con los envíos, esta orden autorizaba al Departamento de Defensa a tomar las medidas necesarias para impedir “la entrega de material prohibido a Cuba, empleando las fuerzas terrestres, marítimas y aéreas de Estados Unidos en cooperación con cualquier fuerza que puedan poner a disposición otros Estados de las Américas”, estipula la proclama.
Además, mandaron una carta al entonces primer ministro soviético, Nikita Khrushchev, con los pormenores de el plan para Cuba, en caso de no cesar sus actividades militares.
Las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética estaban a punto de alcanzar el nivel de guerra nuclear cuando el gobierno de Kennedy ordenó, el 25 de octubre, al Ejército, pasar al grado de 'Condición de Defensa' previo a la máxima acción de las fuerzas armadas estadunidenses: el Defcon 2.
Tres días después, el 28 de octubre, los soviéticos anunciaron el desmantelamiento de sus misiles y armamento en Cuba. Pero fue hasta el 20 de octubre que Estados Unidos puso fin a la cuarentena y los bombarderos nucleares se retiraron del territorio.
Los bloqueos económicos de EU a Cuba
Aunque la tensión militar entre ambos países se aligeró tras el acuerdo con la Unión Soviética, diversos presidentes de Estados Unidos optaron por continuar con las sanciones económicas a la isla frente al régimen de Castro.
Tal fue el caso de la Ley de Democracia Cubana (CDA, por sus siglas en inglés) establecida por Bill Clinton en 1992. En ella, se determina que el gobernante en curso debe alentar a los países que tienen acuerdos comerciales con Cuba a "restringir sus relaciones comerciales y crediticias".
Aunque permite la exportación de medicamentos, telecomunicaciones y el Servicio Postal estadunidenses a Cuba, prohibía la emisión de licencias de algunas empresas controladas por Estados Unidos. Tampoco permitía la entrada de buques con mercancía o pasajeros cubanos al país norteamericano.
Asimismo, establecía una restricción en el envío de remesas "con el fin de garantizar que el gobierno cubano no utilice dichas remesas como medio para acceder a la moneda estadunidense".
Posteriormente, para 1996, la Ley de Libertad Cubana y Solidaridad Democrática (Helms-Burton) se estableció con mayor rigor y modificaba al decreto anterior (de 1992) con respecto a las sanciones contra un país que brinda asistencia a Cuba, "para incluir como dicha asistencia cualquier intercambio, reducción o condonación de la deuda cubana".
Negaba que estadunidenses pudieran otorgar préstamos u otro tipo de financiamiento a la población.
Administración de Barack Obama: "el deshielo cubano"
La asunción al poder de Barack Obama representó para Cuba un respiro de las restricciones que el país del norte le había aplicado durante años.
En un comunicado de prensa, el ex mandatario escribió que “el 17 de diciembre de 2014, anuncié que Estados Unidos trazaría un nuevo rumbo con Cuba, poniendo fin a una política obsoleta que, durante varias décadas, no había logrado promover los intereses estadunidenses ni apoyar la reforma ni una vida mejor para el pueblo cubano en la isla”.
El ex líder demócrata insistió en levantar el embargo de Cuba y otras medidas como reestablecer los viajes al territorio. Además, se quitó a Cuba de la lista de países que apoyan el terrorismo.
En 2015, Obama volvió a las relaciones diplomáticas con el entonces presidente Raúl Castro, además de reabrir la embajada de Estados Unidos en La Habana.
Las acciones del demócrata terminaron de reforzarse en marzo de 2016, con su visita a Cuba, tras más de 88 años sin que un presidente de Estados Unidos visitara la isla. Barack Obama llegó acompañado de su esposa Michelle Obama y sus dos hijas, para consolidar la normalización de las relaciones entre los dos países que iniciaron en 2014.
Sin embargo, los esfuerzos en territorio cubano dieron marcha atrás cuando Donald Trump tomó protesta en 2017. Durante el periodo de 2019 a 2021, el republicano continuó con las sanciones, restringiendo nuevamente los viajes y colocando a Cuba entre las naciones que apoyan el terrorismo, de acuerdo con la CNN.
En esta segunda administración, Trump vuelve a poner en el foco a Cuba y las posibles acciones que podría tomar en el territorio ahora gobernado por Díaz-Canel.
MD