La Ciudad de México no es la única que implementa un programa de restricción vehicular. En otras capitales del mundo no sólo calendarizan el uso de los coches, sino que cobran más impuestos a quienes utilizan combustibles altamente contaminantes y, en algunos casos, hasta construyen ciudades ecológicas.
India
La capital del país, Nueva Delhi, es la ciudad más contaminada del planeta; su nivel de polución diario es superior a los 150 puntos.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en esta región mueren anualmente 3.7 millones de personas por enfermedades relacionadas con los contaminantes que circulan en el ambiente.
Por esta razón, el gobierno local determinó alternar los días de circulación de los automóviles, el cierre de las plantas termoeléctricas más viejas y restringir el transporte de carga, permitiéndole viajar sólo por la madrugada.
China
El norte de China presenta diariamente más de 100 puntos de dióxido de carbono que, en temporadas, aumentan hasta 300 o 500.
En diciembre de 2015, en las ciudades de Beijing, Xian, Shenyang y Habrin, las autoridades recomendaron a la población no salir de casa, se restringió la circulación de más de la mitad del padrón vehicular y se suspendieron las clases.
El gobierno tiene una iniciativa para construir pasillos ecológicos en las calles, con los que pretenden “limpiar” el aire de Beijing, principalmente. En estos se unirán los parques, ríos, lagos y zonas verdes de la ciudad.
Emiratos Árabes Unidos
Abu Dhabi es la segunda localidad más poblada del país y la más contaminada. De 2008 a 2013, tuvo diariamente más de 150 puntos de ozono.
A partir de esa época, las autoridades acordaron varias estrategias para evitar que los contaminantes aumentaran a niveles peligrosos para la salud de sus habitantes.
El plan más destacado fue la construcción de la ciudad Masdar. Pese a que aún no concluye su edificación, ya emplea energía solar, en ésta se utilizan la bicicleta y un tren subterráneo como medios de transporte y, para no eliminarla, integraron la fauna de la región.
Francia
París es una de las ciudades más visitadas en el mundo. No obstante, su nivel de contaminación es alarmante. Por ejemplo, en marzo de 2014 tuvo 147 puntos de partículas suspendidas, 80 por ciento más que en Berlín y Londres.
La estrategia del gobierno fue reducir los límites de velocidad de los automóviles 20 kilómetros por hora, utilizar medios de transporte como la bicicleta y el metro y, un año después, impuso la circulación de los coches según su número de matrícula.
Por ejemplo, los lunes no deben utilizarse los autos con números impares. Al día siguiente, los vehículos pares no circulan.
Inglaterra
La capital del país, Londres, tiene altos niveles de contaminación desde hace varias décadas. Por ejemplo, en diciembre de 1952 vivieron cuatro días bajo una densa niebla compuesta por humo y carbón; murieron más de cuatro mil personas.
En 2014, la ciudad alcanzó el máximo de contaminación permitido en la Unión Europea, por lo que se suspendieron las actividades al aire libre y aumentó el número de pacientes con enfermedades respiratorias.
Según datos del King’s College de Londres, en esta zona fallecen al año 9.4 millones de personas por padecimientos relacionados con la inhalación de dióxido de nitrógeno.
Para disminuir la polución, la región implementó un segundo impuesto para las personas que utilicen diésel como combustible para sus autos, el uso de transporte eléctrico y de bicicletas y, para 2020, la creación de una zona de emisiones “ultra bajas”.
Chile
Santiago, la capital del país latinoamericano, es una de las zonas urbanas con mayor nivel de polución del continente. Según información del Ministerio del Medio Ambiente del país, cada año mueren cuatro mil personas por enfermedades relacionadas con los contaminantes.
En 2015, el gobierno local decretó estado de emergencia por los niveles de contaminación que se presentaban, los cuales no habían tenido desde 1999. En ese momento, se restringió la circulación de vehículos dependiendo de la terminación de sus placas.
Un año después de la contingencia ambiental, el Ministerio del Medio Ambiente lanzó la campaña “Santiago respira”, con la que plantean reducir la emisión de contaminantes al impedir la circulación de autos muy viejos, otorgando bonos a las personas que desean adquirir un auto híbrido o eléctrico y fomentar el uso de la bicicleta con la construcción de 300 kilómetros de ciclovías.