De acuerdo con el medio CNN, el codirector del Proyecto de Chimpancés de Ngogo había estado observando a un grupo de simios el 24 de junio de 2015, en el Parque Nacional Kibale de Uganda, cuando notó que los animales se quedaron en silencio. Varios empezaron a denotar nerviosismo, mientras a lo lejos, se podían oír más chimpancés, pero no era nada inusual.
Durante al menos dos décadas, los chimpancés habían formado una comunidad grande, con más de 200 individuos viviendo juntos en armonía en su apogeo.
Pero cuando el investigador Aaron Sandel vio aparecer a más de ellos, los primates no se reunieron de manera típica. En cambio, varios salieron corriendo, dejando a Sandel y al investigador John Mitani desconcertados. El grupo de chimpancés, antes muy unido, se estaba tratando como si fueran extraños.
División de chimpancés
Sandel atribuye ese día como el inicio de la división, cuando el gran grupo comenzó a organizarse en dos facciones ahora conocidas como los chimpancés Occidentales y Centrales, según informó CNN.
“Creo que sembró las semillas de la polarización, lo que resultó en la caída del grupo”, dijo Sandel, quien también es profesor asociado de antropología en la Universidad de Texas en Austin.
Desde entonces, la violencia entre ambos grupos se ha intensificado, con incursiones que derivan en ataques mortales contra adultos y crías varias veces al año. Un nuevo estudio describe este fenómeno como una “guerra civil” entre chimpancés, un evento extremadamente raro que, según estimaciones, ocurre cada 500 años y que solo se había registrado una vez anteriormente.
Los resultados, publicados el 9 de abril en la revista Science, ofrecen una perspectiva poco común sobre cómo los cambios en los lazos sociales pueden desencadenar conflictos entre grupos de animales no humanos. Se trata de un fenómeno difícil de observar en la naturaleza, pero que, según los investigadores, podría aportar pistas sobre el papel de las relaciones interpersonales en los conflictos humanos.
“Guerra civil”
El medio CNN informó que el Proyecto de Chimpancés de Ngogo fue cofundado en 1995 por John Mitani, profesor emérito de antropología en la Universidad de Michigan. Desde sus inicios, los especialistas discutían si este grupo inusualmente numeroso terminaría por fragmentarse. En un principio, consideraban que no ocurriría, ya que no había indicios de división.
Sin embargo, tras los eventos de 2015, la comunidad se separó con rapidez en dos facciones: Occidental y Central, nombradas según las zonas que ocuparon. Desde entonces, ambos grupos realizan patrullajes para mantenerse mutuamente a distancia.
Los Occidentales son más agresivos que los Centrales. Entre 2018 y 2024 el grupo organizó hasta 15 patrullas cada cuatro meses y mató un promedio de un adulto y dos crías por año del grupo Central, según el estudio. Los chimpancés Occidentales parecen tener una ventaja sobre los chimpancés Centrales, probablemente debido a su cohesión temprana, dijo Sandel a CNN.
El primer ataque ocurrió en 2018 contra un macho joven adulto llamado Errol, quien fue atacado por cinco machos adultos Occidentales que habían estado alimentándose en una higuera cerca del centro del territorio de Ngogo.
Ataques
Antes de la escisión, los chimpancés podían recorrer todo el territorio, pero ahora su tierra está dividida en dos, con la frontera cerca del centro, dijo Sandel. La frontera siempre está en constante cambiando, añadió, y pareciera que los occidentales actualmente están logrando empujarla más hacia el este.
De acuerdo con CNN, el segundo ataque letal, registrado en 2019, tuvo lugar mientras Sandel y otros investigadores observaban a varios chimpancés alimentándose en un gran árbol. De pronto, un grupo del bando occidental irrumpió y los tomó por sorpresa, desatando el caos.
Los chimpancés del grupo central huyeron, mientras los occidentales trepaban al árbol. En ese momento, sin tener claro que la comunidad ya se había dividido de forma permanente, los investigadores presenciaron cómo tres machos adultos acorralaban a un individuo del grupo central y comenzaban a atacarlo.
Mientras los chimpancés se amontonaban encima de él, una hembra adulta intentó proteger a la víctima, pero fue rápidamente ahuyentada. Cuando los chimpancés finalmente cedieron, el animal herido fue escoltado de regreso a casa por otro, para después morir al día siguiente.
Hasta ahora, ya suman siete chimpancés adultos y 17 crías del grupo central muertos, con 14 chimpancés adicionales desaparecidos que también pudieron haber sido víctimas de ataques mortales, según el estudio.
“Definitivamente es triste ver a estos chimpancés matarse entre sí, especialmente ver que chimpancés que conozco tan bien sean asesinados. A veces sí me siento como un corresponsal de guerra”, dijo Sandel.
Aunque los investigadores actualmente están estudiando los actos de violencia, también tienen la oportunidad de estudiar otras emociones de los animales, como la empatía, así como actos de heroísmo y amistad, añadió el investigador.
LJ