Internacional

Republicanos buscan estampar el nombre de Trump en billetes, aeropuertos y pasaportes

Republicanos impulsan reformas para plasmar la imagen del mandatario en la moneda, aeropuertos y monumentos; demócratas denuncian una campaña de "glorificación presidencial".

La figura de Donald Trump podría adornar un nuevo billete de 250 dólares para conmemorar el aniversario 250 de la independencia de Estados Unidos si se materializa una reforma legal ideada por republicanos, en lo que sus críticos califican como el más reciente ejemplo del culto a la personalidad del presidente número 47 en llegar a la Casa Blanca, un fenómeno que se ha acentuado en su segundo y último mandato.

A 16 meses de iniciada su segunda presidencia, la creciente campaña para asociar la marca Trump con edificios e instituciones públicas ha escalado más allá del simbolismo político y del financiamiento, y se ha extendido a aeropuertos, acorazados, montañas, aviones de guerra e incluso a pasaportes especiales con su imagen y firma dorada.

“Lo escuchamos todos los días, ya sea en el salón de baile, el arco o el estanque reflectante; está al teléfono todos los días con el jefe del secretario del Interior sobre algún monumento a sí mismo”, criticó Rahm Emmanuel, el ex asesor político de Barack Obama, ex alcalde de Chicago y ex embajador en Japón.
Lo mueve “la codicia, el resentimiento y la grandeza”, aseguró Emmanuel. “No tiene nada que ver con el bienestar del pueblo estadunidense, sino que tiene que ver con su bienestar político o financiero personal, y va a pagarlo; él y el Partido Republicano van a pagar un precio por ello este noviembre”, afirmó en referencia a las elecciones legislativas.

The Kennedy Center

Entre los más notorios ejemplos, en diciembre de 2025 la junta directiva del Kennedy Center votó para renombrar oficialmente el recinto, emblema del arte en Washington D. C., como The Donald J. Trump and The John F. Kennedy Memorial Center for the Performing Arts, después de que Trump asumiera el control de la junta tras remover a sus integrantes anteriores.

La decisión, ya reflejada en la marquesina del imponente edificio de mármol blanco, enfrenta una demanda federal impulsada por la representante demócrata Joyce Beatty, quien la considera una “farsa” y una violación del Estado de derecho.

En paralelo, los republicanos de la Cámara de Representantes buscan cambiar el nombre de la Ópera del Centro Kennedy en honor a la primera dama Melania Trump.

Se trata de una enmienda en un proyecto de ley de financiación del Departamento del Interior, que ya fue aprobado en comités del Congreso, pero requiere un voto en el pleno.

Las medidas generaron rechazo inmediato entre legisladores demócratas, miembros de la familia Kennedy y sectores culturales. Varios críticos señalaron que el Kennedy Center fue creado específicamente como memorial nacional al exmandatario asesinado en 1963 y que modificar su nombre podría violar la legislación federal vigente.

El pasado 29 de mayo, el juez Casey Cooper emitió una resolución para retirar el nombre de Trump del Centro Kennedy.

El lunes pasado, la institución cultural eliminó el nombre de Trump de su página web en una primera medida para cumplir la orden del juez.

Glorificación

La campaña de lo que los demócratas califican de una “glorificación presidencial” se ha extendido a la infraestructura, la identidad institucional y el espacio público.

En Florida se aprobó el cambio de nombre del Aeropuerto Internacional de Palm Beach. En marzo, el gobernador republicano de ese estado, Ron DeSantis, firmó una ley que autoriza oficialmente el cambio de su nombre para que ahora se llame Aeropuerto Internacional Presidente Donald J. Trump.

La ley estatal está programada para hacerse efectiva oficialmente el 1 de julio de 2026. El aeropuerto está ubicado en West Palm Beach, a unos 6 kilómetros de la residencia de Trump en Mar-a-Lago, y es el punto principal que utiliza el presidente en sus viajes hacia y desde el sur de Florida.

Por separado, la Organización Trump presentó solicitudes de registro de marca para el nuevo nombre del aeropuerto con el fin de promover diversos artículos de viaje y mercancías.

No obstante, la compañía aclaró que la familia Trump no recibirá regalías ni tarifas de licencia por el cambio de nombre físico de las instalaciones.

Un nombre por los aires

Otro esfuerzo, el de cambiar también el nombre del aeropuerto Dulles de Virginia, uno de los tres que sirven a los viajeros del área metropolitana de Washington D. C., ha sido impulsado principalmente por los republicanos en el Congreso, con una presión redoblada por parte de la Casa Blanca.

En abril de 2024, el representante Guy Reschenthaler presentó un proyecto de ley para renombrar oficialmente el aeropuerto como Aeropuerto Internacional Donald J. Trump.

Tras la reelección de Trump, el representante Addison McDowell presentó una nueva legislación en enero de 2025 para avanzar con el cambio de nombre.

Quienes apoyan la medida argumentaron que esto consagraría el legado de Trump en una de las principales puertas de entrada a la capital del país.

Pero los proyectos de ley enfrentan una fuerte oposición de los demócratas federales y del estado de Virginia, quienes sostienen que Dulles debe conservar su nombre original en honor al exsecretario de Estado John Foster Dulles. Por ahora, el cambio de nombre definitivo del aeropuerto sigue estancado en el Congreso.

En febrero pasado, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que el presidente Trump había propuesto un acuerdo al líder demócrata del Senado, Chuck Schumer.

Trump ofreció descongelar 16 mil millones de dólares en fondos federales de infraestructura para proyectos críticos de transporte en el noreste (específicamente el túnel ferroviario del río Hudson que conecta Nueva York y Nueva Jersey) a cambio del respaldo de Schumer para cambiar el nombre del aeropuerto.

Penn Station se resiste

Junto con la propuesta de Dulles, el presidente intentó aprovechar los 16 mil millones de dólares del fondo ferroviario para lograr que los demócratas de Nueva York aceptaran renombrar la icónica Penn Station A la “Estación Trump”.

El líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, rechazó la propuesta, y la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, se opuso públicamente a cambiar el nombre del centro de transporte, declarando que eso ocurriría “sobre su cadáver”.

Debido a la resistencia de los líderes locales, el gobierno federal los pasó por alto. El Departamento de Transporte y Amtrak asumieron el control del proyecto de rediseño de Penn Station.

Al mismo tiempo, la exaltación de su imagen incluye banderas gigantes con su rostro en edificios federales, planes para acorazados de la “clase Trump”, un caza F-47 en alusión al 47.º presidente de los Estados Unidos y un pasaporte especial con su imagen y firma dorada, entre otros.

En paralelo, Trump impulsó el llamado “National Garden of American Heroes”, un proyecto monumental destinado a levantar 250 estatuas de figuras históricas estadunidenses seleccionadas bajo criterios definidos por su administración.

Los billetes de 250 dólares

La propuesta más nueva proviene del Departamento del Tesoro. Impulsado por el congresista Joe Wilson (republicano) mediante el Donald J. Trump $250 Bill Act, la administración está presionando a la Oficina de Grabado e Impresión (BEP) para diseñar un billete de curso legal con la cara del actual presidente, de acuerdo con filtraciones de prensa.

“El proyecto incluye elementos de la bandera estadunidense y el presidente ha dado sugerencias de diseño directamente”, confirmó el artista Iain Alexander, quien trabajó en los bocetos .

Cuestionado por la polémica, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó la semana pasada el plan, aunque dejó en claro que, como titular de las finanzas, tiene que cumplir con dos requisitos para la moneda estadunidense: ninguna persona viva puede aparecer en los billetes y la moneda debe llevar la inscripción “En Dios confiamos” (In God We Trust).

Ciertamente, el mayor obstáculo es legal: una ley de 1866 prohíbe estampar el rostro de una persona viva en la moneda estadunidense. Sin embargo, asesores del Tesoro como Brandon Beach ya han solicitado prototipos, e incluso despidieron a la directora de la BEP, Patricia Solimene, cuando esta se negó citando dichas restricciones legales, según los reportes.

“Ahora mismo, hay una propuesta legislativa de la Cámara de Representantes, que está en trámite en el Senado, para modificar el primer requisito, de modo que se pueda incluir la imagen de una persona viva, Donald J. Trump. Todo está en manos del Departamento del Tesoro, en el Capitolio. Nos preparamos con antelación, así que estamos preparados para lo que suceda si se aprueba la legislación, pero nos ceñiremos a la ley”, sostuvo Bessent.

Con las elecciones de medio término en el horizonte, los demócratas se preguntan si el Partido Republicano podrá —o querrá— frenar esta escalada antes de que la imagen de Trump termine esculpida en el Monte Rushmore, otra de las propuestas ya presentadas en el Congreso .

AH

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.