El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, afirmó este viernes que las pandillas en Haití son “satánicas”, por lo que según él, “Dios nos concederá la victoria”, en referencia a la búsqueda de cuatro soldados de su país desaparecidos tras una emboscada el pasado domingo a las afueras de Puerto Príncipe.
Un contingente de El Salvador, que el periódico Miami Herald cifra en 100 elementos, llegó el jueves a la capital haitiana para apoyar las operaciones de búsqueda de los cuatro militares que forman parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por su sigla en inglés), un despliegue internacional en Haití para combatir a las bandas.
“Todos los que se han enlistado son creyentes y hemos encomendado esta misión a Dios, mientras que las pandillas de Haití son satánicas y es de conocimiento público que hacen sacrificios humanos. Dios nos concederá la victoria. El Creador del Universo está con nosotros”, escribió Bukele en un mensaje en X.
El presidente salvadoreño respondió así a quienes opinan que el éxito de su campaña en el combate a las pandillas en El Salvador no se puede trasladar a un territorio desconocido como Haití, donde sucesivas misiones internacionales fueron incapaces de pacificar el país.
“Pero cuando Dios nos conceda la victoria, los mismos que hoy dicen todo eso cambiarán su discurso. Dirán que siempre fue fácil, que cualquiera podía hacerlo, que las pandillas de Haití no eran tan peligrosas como se pensaba", remarcó.
Bukele ya advirtió esta semana a las pandillas haitianas de posibles represalias si no liberan ilesos a los salvadoreños.
“No van a tener resultados”
La llegada a Puerto Príncipe del contingente militar de El Salvador tiene pocas posibilidades de éxito por las condiciones de Haití, dijo Himmler Rebu, un exjefe militar de ese país caribeño.
“Fuerzas extranjeras no pueden tener resultados en Haití tal como ellos han planteado la cosa. Ellos deben salir de la idea de la guerra para resolver este problema”, dijo en una entrevista telefónica con EFE el coronel retirado, quien fue comandante de una unidad de fuerzas especiales del ejército del país antillano.
“No van a tener resultados”, sentenció Rebu, quien subrayó que han pasado más de 72 horas desde la emboscada sin que se sepa nada de los cuatro técnicos aeronáuticos salvadoreños, y añadió que las fuerzas que participan en la operación deben saber que “no los pueden rescatar”, entre otros factores, porque desconocen totalmente el terreno al que llegan.
Rebu afirma que la comunidad internacional no puede resolver un problema que no entiende y que, en el caso de Haití, las pandillas, conformadas en su mayoría por jóvenes, “son gente que recibe armas y municiones” de una élite económica y política interesada en hacer dinero con diversas actividades, legales o ilegales, y por eso no quieren que el país se estabilice.
En las últimas décadas se han sucedido en Haití varias operaciones militares multinacionales impulsadas por la ONU para el mantenimiento de la paz y el restablecimiento de la democracia, entre ellas la de 1994, liderada por Estados Unidos, que restauró en el poder al entonces presidente Jean-Bertrand Aristide, y la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), que estuvo en el país entre 2004 y 2017.
La GSF, con un millar de miembros en la actualidad, fue autorizada hace un año por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para combatir a las bandas armadas y ayudar a la estabilización de Haití, y su mandato fue renovado por seis meses el pasado 29 de septiembre.
Más de 5 mil 700 personas han muerto o resultado heridas en lo que va de año en Haití a causa de la violencia de las bandas, a las que la ONU también atribuye presuntamente más de 230 secuestros y la violación de más de mil mujeres y niñas.