Internacional

De la calle a la reinserción: Brasil identifica consumo de drogas; recupera a 873 adictos

Modelo innovador apuesta por atención en calle, reducción de daños y acompañamiento continuo en áreas como salud, vivienda y empleo.

Río de Janeiro dejó de esperar a las personas con problemas de adicción y en situación de calle y salió a buscarlas. 

Con brigadas de salud en territorio, registro individual y acompañamiento continuo, la localidad brasileña logró que 873 personas abandonaran la calle, 138 accedieran a empleo formal y 8 mil 153 reciban seguimiento directo del sistema sanitario, en uno de los modelos más avanzados de atención al consumo de drogas en contextos de alta vulnerabilidad.

El eje no es la sustancia, sino la persona. Alcohol, tabaco, mariguana, cocaína y sus derivados, incluido el crack, concentran la mayor carga de consumo, pero son los solventes volátiles, como pegamentos, thinner o químicos industriales, los que colocan en mayor riesgo inmediato de muerte a quienes viven en la calle.

Claves del sistema: atención y registro individual

La estrategia fue detallada en entrevista con MILENIO durante la Cumbre de Ciudades Saludables en Río de Janeiro y se constató en un recorrido por el Centro de Atenção Psicossocial Carolina Maria de Jesus, una unidad de la red municipal especializada en atención psicosocial.

“Fundamentalmente enfrentamos consumo problemático de alcohol, tabaco, mariguana y cocaína y sus derivados, y son los solventes volátiles los que colocan a las en mayor riegos de vida”, afirmó Hugo Fagundes, superintendente de Salud Mental de la Alcaldía de Río de Janeiro.

El cambio estructural es claro debido a que el Estado ya no espera la demanda, la construye. Equipos de salud recorren calles, plazas y zonas de alta vulnerabilidad, identifican a cada persona, generan historial clínico y social y la integran a un sistema electrónico que permite seguimiento permanente.

“Tenemos consultorios en la calle, equipos que ya habían mapeado a las personas. Tenemos un prontuario electrónico y vamos acompañando toda esta población”, explicó Fagundes en entrevista con MILENIO.

Este registro no solo permite ubicar a la población, sino entender patrones de consumo, combinaciones de sustancias y riesgos asociados. Con esa información, las intervenciones dejan de ser generales y se vuelven específicas para cada persona, lo que aumenta la efectividad del acompañamiento.

Actualmente, 8 mil 153 personas en situación de calle son acompañadas por los Centros de Atención Psicosocial y, desde diciembre de 2023, se han realizado 200 mil 392 acciones de salud dirigidas a esta población, lo que evidencia la intensidad del modelo y su presencia constante en territorio.

Durante el recorrido por el Centro de Atención Psicosocial 'Carolina Maria de Jesus', el director Alessandro Pecanaha de Souza y los equipos de atención explicaron que estas unidades funcionan como el eje operativo del sistema.

“Primero tratamos la crisis, luego damos seguimiento a lo largo de la vida y trabajamos en la reinserción de la persona”, detallaron durante la visita.

¿Cómo funcionan los centros de atención?

En estos centros se atienden crisis agudas, pero también se construyen procesos de largo plazo. Las personas no son dadas de alta sin seguimiento, sino que permanecen vinculadas a la red de atención mientras reconstruyen su vida social, laboral y emocional.

“Es un servicio multiprofesional de atención psicosocial basado en el seguimiento permanente de las personas”, explicaron los equipos.

El modelo se articula con unidades de acogimiento que permiten estancias prolongadas. A diferencia de los albergues tradicionales, estas unidades no están diseñadas para rotación rápida, sino para estabilizar y reorganizar la vida de las personas.

El tiempo de permanencia se ajusta a las necesidades individuales, lo que permite avanzar en procesos de salud, identidad, documentación, empleo y vivienda sin presión de salida inmediata.

En paralelo, se desarrollaron puntos de atención en calle con infraestructura básica que facilita el primer contacto con el sistema de salud.

“Colocamos duchas, baños, agua potable, espacios de atención… eso facilitó que las personas se acercaran y comenzaran el vínculo con los equipos de salud”, explicaron. 

Rescata a 873 personas de la calle con modelo innovador contra adicciones
Cumbre de Ciudades Saludables en Río de Janeiro | Blanca Valadez

Este modelo parte de un principio operativo clave: la adherencia no se exige, se construye. El contacto repetido, la atención sin condiciones y la presencia constante generan confianza en una población históricamente excluida.

El punto de quiebre ocurrió durante una ola de calor extremo que elevó la temperatura a 43 grados.

El gobierno instaló en la vía pública puntos de apoyo con agua, higiene, atención médica y espacios de resguardo.

“Montamos un punto de apoyo con tiendas, baños, atención en salud, agua fría… y en pocas horas toda la población fue llegando. Había personas que iban dos, tres o cuatro veces al día solo para bañarse”, relató Fagundes.

Ese momento permitió identificar una realidad clave, en el sentido de que la mayoría de las personas no rechaza la ayuda, sino que no accede a ella por barreras estructurales.

A partir de ahí, se construyó un modelo basado en reducción de daños, sin exigir abstinencia como condición de entrada.

“Pueden entrar y salir cuando quieran y pueden eventualmente usar drogas porque el abordaje es de reducción de daños… la gran preocupación es la violencia”, añadió Fagundes.

La red incluye 40 centros de atención psicosocial, de los cuales al menos siete operan las 24 horas los siete días de la semana, además de servicios residenciales terapéuticos y equipos especializados que recorren el territorio.

El acompañamiento no se limita a la salud. Incluye identidad legal, acceso a programas sociales, vivienda y reconstrucción de la vida cotidiana.

“Las personas necesitan reconstruir su historia, retomar rutinas y sostener un proceso de vida con acompañamiento permanente”, explicaron durante el recorrido. 

Uno de los componentes clave es el programa de reinserción con apoyo económico, que funciona como puente entre la calle y la vida autónoma.

“Iniciamos un programa de trabajo remunerado: mil reales por tres meses, después pueden pasar a una segunda etapa con mil 500 reales, pero deben rentar un lugar para vivir”, explicó Fagundes.

Este esquema combina ingreso, responsabilidad y acompañamiento, lo que permite que las personas retomen hábitos laborales y establezcan condiciones mínimas de estabilidad.

“Después de ese periodo, las personas comienzan a trabajar, a organizar su vida y a sostener una rutina con apoyo institucional”, añadieron los equipos. 

Los resultados son medibles. Más de 2 mil personas ingresaron a programas de apoyo económico; de ellas, 873 lograron salir de la calle y 138 alcanzaron un empleo formal con seguimiento institucional.

Además, 42.21 por ciento de quienes ingresan al programa acceden a una vivienda, mientras que la red de unidades de acogimiento mantiene una ocupación de 92.88 por ciento, lo que refleja tanto la demanda como la capacidad de respuesta.

En paralelo, 6 mil 095 personas han pasado por programas específicos de atención y más de 5 mil 414 han recibido servicios de acogimiento, en un sistema que articula salud, asistencia social y territorio.

Brasil enfrenta un perfil distinto al de otros países

“Prácticamente no tenemos uso de opiáceos ni drogas inyectables, pero entendemos que en un mundo como el nuestro, en breve puede llegar a todos”, advirtió Fagundes.

El modelo redefine el abordaje del consumo problemático.

Deja de tratarse como un problema de seguridad o exclusivamente clínico y se asume como una realidad social compleja que exige presencia en calle, conocimiento del consumo real y reconstrucción de trayectorias de vida.

“Acompañamos a las personas para que encuentren dónde vivir y comiencen un proceso de reinserción… ofrecer otro destino”, abundó.

El modelo está dirigido a población vulnerable, en situación de extrema pobreza, con problemas mentales y patologías degenerativas como diabetes, hipertensión, VIH, entre otras.

De la calle a recuperar su vida

Leonor Miranda, de 55 años, lo perdió todo. Su historia comenzó con una crisis familiar marcada por el consumo de drogas de su hijo, que derivó en la pérdida de su vivienda y la llevó a vivir en la calle.

“Perdí mi casa por mi hijo. Él consumía drogas y yo lo perdí todo”, dijo durante el recorrido por el centro.

Durante cuatro meses permaneció en situación de calle. No consumía drogas ni alcohol, pero la ruptura familiar la dejó sin alternativas. Su vida cambió cuando fue localizada por personal que recorría la zona.

“Me vieron en el parque y me dijeron: ‘tú no eres de la calle, yo te voy a ayudar".

A partir de ese momento ingresó a una red de apoyo en Río de Janeiro y fue atendida en el Centro Carolina María de Jesús, donde comenzó un proceso sostenido de acompañamiento en salud mental y atención psicosocial.

“Me fui quedando, ayudando, trabajando. Me apegué mucho a ese lugar. Mucha gente me ayudó y seguí adelante”.

Su avance fue gradual. Primero colaboró dentro del propio espacio y, con el tiempo, accedió a una oportunidad laboral en una clínica de familia.

“Fue mucho esfuerzo. Donde no hay lucha, no hay victoria”.

Con ingresos propios logró salir de la calle, rentar una vivienda y dar un paso más.

“Hoy puedo decir que compré una casa. La estoy pagando con mi trabajo”.

La vivienda la adquirió mediante un acuerdo accesible. Para ella, representa la recuperación de lo perdido.

“Yo ya había tenido casa, pero la perdí. Ahora estoy recuperando todo”.

El proceso también alcanzó a su hijo. Tras un periodo en la calle, buscó a su familia y pidió ayuda. Actualmente se encuentra en rehabilitación.

“Se acercó a nosotros y ahora estamos apoyándolo como familia”.

Hoy, Leonor Miranda tiene empleo, vivienda y estabilidad. Su historia es la de una mujer que, tras caer en la calle, logró reconstruir su vida paso a paso. “Estoy siguiendo adelante”.

LGG


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Blanca Valadez
  • Blanca Valadez
  • Periodista formada en la UNAM. Con 33 años de oficio, impulsada por la curiosidad y la aventura. Ha captado la voz de ilustres como Octavio Paz y Carlos Fuentes. Hoy explora los enigmas del cuerpo y la mente en relatos que resuenan en prensa, TV, radio y web.
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