Internacional

De símbolo a controversia: Acusaciones de abuso sexual empañan la figura de César Chávez

Varias mujeres habrían sido víctimas del activista, señala una investigación de The New York Times.

El legado del legendario defensor de los trabajadores agrícolas y figura emblemática del movimiento por los derechos civiles latinos, César Chávez, ocupa un espacio sagrado en la conciencia estadunidense particularmente dentro del movimiento laboral y la identidad chicana.

Durante décadas, el nombre y el rostro de un hombre de hábitos ascéticos, convicciones no violentas y una voluntad inquebrantable, habitaron el pulso de muchas ciudades: en calles nombradas en su honor y en escuelas que lo llevaban como estandarte. Pero a partir de esta semana ese eco comenzó a empañarse y desvanecerse con prisa.

Una investigación de The New York Times reveló que Chávez había manipulado y abusado sexualmente de varias mujeres, incluidas algunas menores como Ana Murguía, de sólo 13 años.

Murguia y otra mujer, Debra Rojas, afirman que Chávez abusó sexualmente de ellas por años cuando eran niñas, entre 1972 y 1977. Él tenía unos 40 años. El Times dijo haber descubierto “numerosas pruebas” que respaldan sus acusaciones

Como parte de la investigación, Dolores Huerta, la aliada femenina más destacada de Chávez, reveló que ella misma había sido obligada a tener relaciones sexuales con él en la década de 1960, un secreto que guardó durante casi 60 años.

“Siendo una joven madre en la década de 1960, tuve dos encuentros sexuales con César. La primera vez fui manipulada y presionada para tener relaciones sexuales con él, y sentí que no podía negarme porque era alguien a quien admiraba, mi jefe y el líder del movimiento al que ya había dedicado años de mi vida. La segunda vez fui forzada, contra mi voluntad, en un ambiente donde me sentía atrapada”, dijo Huerta. “Mi silencio termina aquí”.

Ambos encuentros sexuales con César resultaron en embarazos. Dolores Huerta, ahora de 96 años, decidió mantenerlos en secreto durante seis décadas y, tras el nacimiento de los niños, se encargó de que fueran criados por otras familias que pudieran brindarles una vida estable. En la actualidad afirma que son muy cercanos a sus otros hijos, sus medios hermanos.

“La formación de un sindicato era el único medio para lograr y asegurar esos derechos, y no iba a permitir que César ni nadie más se interpusiera en mi camino”, reflexiona Dolores.

"¡Sí se puede!", el lema que mejoró las condiciones laborales

César Chávez nació en Arizona en 1927 en el seno de una familia méxico-americana. Durante la Gran Depresión su familia perdió su granja y se vio obligada a mudarse a California para laborar como trabajadores migratorios, una experiencia directa con la explotación laboral que marcó su visión del mundo.

Después de servir en la Marina de Estados Unidos, el joven César comenzó a trabajar como organizador comunitario. En 1962, junto con Dolores Huerta, fundó la Asociación Nacional de Trabajadores del Campo (NFWA, por su sigla en inglés), que más tarde se convertiría en la Unión de Campesinos (UFW, sigla en inglés), ahora dirigida por Teresa Romero.

Chávez es recordado por su compromiso inquebrantable con la no violencia, inspirado por las tácticas de Gandhi: Realizó varios ayunos espirituales prolongados para llamar la atención sobre la causa y reafirmar el compromiso no violento del movimiento y encabezó el famoso boicot a la uva de mesa de California en los años 60, que logró movilizar a millones de consumidores en todo el país.

Acompañado inseparablemente de Dolores Huerta, su presión ayudó a que se aprobara la Ley de Relaciones Laborales Agrícolas de California en 1975, la primera ley en Estados Unidos que reconoció el derecho de los campesinos a organizarse y negociar colectivamente.

Bajo el lema "¡Sí, se puede!", que décadas después adoptaría Barack Obama, Chávez no solo mejoró los salarios y las condiciones de trabajo como el acceso a agua potable y baños en los campos, sino que también otorgó una voz política y un sentido de orgullo a la comunidad latina en Estados Unidos.

César Chávez, quien falleció en 1993, no era sólo un líder sindical. Aun después de su muerte siguió siendo un símbolo de dignidad para una población que había sido sistemáticamente deshumanizada.

Legado empañado

Pero en la era actual de rendición de cuentas, han comenzado a surgir revelaciones de una historia personal más oscura. A raíz de las acusaciones de mujeres dadas a conocer por una investigación de varios años de The New York Times, organizaciones y entidades públicas emprendieron una no tan silenciosa retirada.

Desde San Antonio hasta Sacramento, pasando por Berkeley, las autoridades anunciaron el inicio de un nuevo bautismo para sus espacios.

En Fresno, California, el epicentro de la lucha de los derechos de los trabajadores agrícolas, la Universidad Estatal de Fresno decidió remover la estatua de Chávez que se encuentra en el campus —por ahora su rostro fue cubierto con una manta— tras las acusaciones de abuso sexual de varias mujeres.

“Estas denuncias profundamente preocupantes sobre la violación de mujeres y menores exigen nuestra total atención y una profunda reflexión moral, que implica retirar su estatua de nuestro campus”, anunció su presidente Saúl Jiménez-Sandoval. La figura se erigió en 1996, tres años después de su muerte, como homenaje al líder sindical.

Por su parte el senador demócrata de California, Alex Padilla, quien junto con el representante Raúl Ruiz presentaron un proyecto de ley para crear el Parque Histórico Nacional César E. Chávez, prometió el miércoles revisar el proyecto de ley.

“Estos son relatos desgarradores y horribles de abuso. Me solidarizo con las sobrevivientes, las felicito por su valentía al compartir sus historias y condeno las abominables acciones que describen. Las sobrevivientes merecen ser escuchadas. Merecen recibir apoyo. Merecen ser tratadas con dignidad y respeto”, declaró Padilla. “Debe haber tolerancia cero ante el abuso, la explotación y el silenciamiento de las víctimas, sin importar quién esté involucrado.

El movimiento es más grande que Chávez: Dolores

Dolores Huerta es una figura titánica por derecho propio. Durante décadas se presentaron como el dúo definitivo del movimiento de los derechos civiles.

Sin embargo, si la narrativa cambió para incluir la conducta sexual inapropiada, el papel de Huerta ante el público pasa de ser una "compañera" a una "sobreviviente" que tuvo que lidiar con los abusos de un hombre poderoso mientras intentaba salvar un movimiento.

Pero Huerta pide separar las acciones condenables de César Chávez del legado del movimiento que ayudó a encabezar.

“El movimiento de trabajadores agrícolas siempre ha sido más grande y mucho más importante que cualquier individuo”, escribió Dolores. “Las acciones de César no disminuyen las mejoras permanentes logradas para los trabajadores agrícolas con la ayuda de miles de personas. Debemos seguir participando y apoyando a nuestra comunidad, que necesita defensa y activismo ahora más que nunca”.

ROS

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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