El 24 de abril, Ucrania conmemoró el 40º aniversario de la explosión en la central nuclear Vladimir Ilich Lenin de Chernóbil que desató la peor catástrofe nuclear civil de la historia.
De hecho, es considerado, junto con el de Fukushima I en Japón, como el más grave en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares, según la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera.
Esta fecha se recuerda más de cuatro años después de la invasión rusa, que ha vuelto a poner en peligro la planta y aumentado el riesgo de que se produzca otra tragedia radiactiva.
En MILENIO te contamos cinco cosas que hay que saber sobre este desastre y la situación actual de la instalación nuclear.
Explosión
A la 01:23 del 26 de abril de 1986, un error humano durante una prueba de seguridad provocó una explosión en el reactor número cuatro de Chernóbil, en el norte de Ucrania, que entonces formaba parte de la Unión Soviética.
El estallido destrozó el interior del edificio y lanzó una nube de humo radiactivo a la atmósfera, mientras que el combustible nuclear ardió durante más de 10 días.
Se lanzaron miles de toneladas de arena, arcilla y lingotes de plomo desde helicópteros para contener la fuga radiactiva.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) determinó que la causa principal del desastre fueron "graves deficiencias en el diseño del reactor y del sistema de apagado", combinadas con el "incumplimiento" de los procedimientos operativos.
Nube radiactiva
En los días siguientes, la nube radiactiva contaminó gravemente Ucrania, Bielorrusia y Rusia antes de extenderse por toda Europa.
La primera alerta pública se emitió solo dos días después, el 28 de abril, cuando Suecia detectó un pico en los niveles de radiación en su territorio.
El OIEA fue notificado oficialmente del accidente el 30 de abril, pero el líder soviético Mijaíl Gorbachov no lo reconoció públicamente hasta el 14 de mayo.
Se estima que miles de personas fallecieron como consecuencia de la exposición a la radiación, aunque varían las estimaciones del número exacto de víctimas.
Un informe de la ONU de 2005 estimó en 4 mil el número de muertes comprobadas o previstas en los tres países más afectados. Greenpeace calculó en 2006 que el desastre causó cerca de 100 mil muertos.
Según Naciones Unidas, unas 600 mil personas que participaron en las operaciones de limpieza y contención, conocidas como "liquidadores", estuvieron expuestas a altos niveles de radiación.
Esta catástrofe aumentó el temor del público hacia la energía nuclear, lo que impulsó un auge de los movimientos antinucleares en toda Europa.
Ocupación rusa
Las fuerzas rusas ocuparon la central el primer día de la invasión de Ucrania iniciada en 2022.
Se tomaron la central sin combates tras enviar decenas de miles de soldados y cientos de tanques a Ucrania desde Bielorrusia, aliado cercano de Moscú.
Los soldados rusos cavaron trincheras y establecieron campamentos en zonas como el llamado Bosque Rojo, denominado así por el color que adquirieron los árboles tras la explosión radiactiva.
Su toma de la planta inactiva suscitó un intenso temor a que un incidente militar pudiera desencadenar otro desastre nuclear en el lugar.
El ejército ruso se retiró aproximadamente un mes después del inicio de la guerra, tras su fracaso para tomarse la capital, Kiev, ubicada a unos 130 kilómetros de Chernóbil, y donde hubo una feroz resistencia ucraniana.
Nuevas amenazas
Los restos de la central están cubiertos por una estructura interna de acero y hormigón conocida como el sarcófago, construida a toda prisa tras la emergencia de 1986.
Entre 2016 y 2017 se instaló una nueva cubierta exterior de alta tecnología, denominada el Nuevo Confinamiento Seguro y diseñada para sustituir finalmente al sarcófago, que no estaba pensado como una solución permanente.
Esta enorme estructura metálica exterior fue perforada por un dron ruso en febrero de 2025, por lo que perdió su capacidad para contener la radiación.
En un informe publicado en abril, Greenpeace señaló que, dado que la cubierta "no puede repararse por el momento, y no puede funcionar como fue diseñada, existe la posibilidad de fugas radiactivas".
Se espera que las reparaciones duren entre tres y cuatro años. Además de que otro ataque ruso podría provocar el colapso del refugio contra la radiación, declaró el director de la central a la AFP en diciembre de 2025.
Zona de exclusión
El área alrededor de la central fue evacuada y se convirtió en una zona de exclusión, con pueblos, campos y bosques abandonados.
En total, más de 2 mil 200 kilómetros cuadrados en el norte de Ucrania y 2 mil 600 kilómetros cuadrados en el sur de Bielorrusia son, en la práctica, inhabitables.
La gente no podrá vivir allí de forma segura durante los próximos 24 mil años, según el OIEA.
La ciudad de Pripyat, a tres kilómetros de la central y con una población de 48 mil habitantes en 1986, fue completamente evacuada.
Permanece abandonada, con sus edificios vacíos y en ruinas, incluido un parque de atracciones oxidado y una noria, que la hacen parecer una ciudad fantasma postapocalíptica.
Antes de la invasión rusa de 2022 era posible realizar visitas guiadas al lugar, pero desde hace casi tres años la zona permanece cerrada a los turistas.
Sin presencia humana, la región se ha convertido prácticamente en una vasta reserva natural, donde en 1998 se reintrodujo el caballo de Przewalski, una especie rara y en peligro de extinción.
-Con información de AFP.
LJ