La eliminación matemática de la selección nacional de Irán de la Copa Mundial 2026 le puso fin a su participación en las canchas, pero no a la entrañable historia humana que el conjunto asiático escribió en Tijuana.
Durante poco más de tres semanas, esta urbe fronteriza se transformó en su hogar oficial, su base de entrenamiento de alta intensidad y un bastión de solidaridad civil en medio de un complejo panorama geopolítico internacional.
A las afueras de las instalaciones del Hotel Marriott, complejo que fungió como cuartel general del equipo, decenas de familias locales se dieron cita portando banderas, balones oficiales, artesanías y pancartas con consignas de apoyo para brindar una cálida despedida al representativo iraní.
Desde las primeras horas de este lunes, la aficionada Brenda Aranda arribó al perímetro del hotel con el firme propósito de entregar una carta de agradecimiento redactada en alfabeto persa:
“Traduje el texto apoyándome en herramientas digitales y confío en que la gramática sea la correcta. El mensaje dice: ‘Gracias por luchar hasta el último minuto; dejaron el corazón en la cancha y, sin darse cuenta, también llenaron el nuestro de amor, orgullo y esperanza. Los resultados deportivos son pasajeros, pero la entrega, la pasión y el ejemplo permanecen. Gracias, Irán’”, relató con entusiasmo.
Empatía frente a los desafíos migratorios
La ciudadana detalló que conocer a fondo las adversidades de logística que encaró la selección —derivadas de las severas restricciones de visado impuestas para su ingreso a territorio estadunidense durante el desarrollo de la justa de la FIFA— encendió una profunda empatía entre la comunidad futbolística de la región.
“He seguido de cerca las publicaciones informativas que han compartido, así como sus declaraciones ante la prensa internacional, y honestamente se hace un nudo en la garganta. Considero que fue una situación sumamente injusta la que les tocó experimentar en este torneo”, argumentó Aranda.
“Nuestra intención era saludarlos, reconocer su esfuerzo y aplaudirles de pie. Al final del día, dieron un gran partido de despedida. Esta Copa del Mundo debe tener como eje la unión de los pueblos; el deporte posee esa magia integradora y eso es lo verdaderamente valioso”.
Un refugio fronterizo de más de 20 días
El combinado de Irán arribó a suelo bajacaliforniano el 7 de junio para instaurar de manera formal su campamento de concentración mundialista.
Debido a su ubicación estratégica, la franja fronteriza se convirtió en su centro operativo de prácticas diarias, traslados grupales y convivencia directa con los aficionados locales, quienes mantuvieron guardias de apoyo por un lapso superior a los 20 días.
A lo largo de estas semanas de alta competencia, el plantel experimentó manifestaciones ininterrumpidas de afecto tanto en las inmediaciones del hotel como en los complejos deportivos locales y durante sus recorridos recreativos por la demarcación.
De este modo, Tijuana rebasó su estatus de simple sede alterna para la selección de Irán, consolidándose como el espacio idóneo donde una delegación extranjera terminó completamente arropada por una sociedad civil que adoptó su causa y su historia como propias.