M+.- César Arturo Ramos Palazuelos es uno de los árbitros mexicanos con mayor proyección internacional en las últimas décadas.
Nació en Culiacán, Sinaloa, el 15 de diciembre de 1983 y obtuvo el gafete FIFA en 2014, lo que le abrió la puerta a torneos internacionales de alto nivel.
Será, junto con Katia Itzel García, uno de los ciudadanos que estarán presentes en la Copa del Mundo FIFA 2026 representando a México.
En entrevista con MILENIO, aseguró que la presencia de una mujer mexicana como árbitra central en la Copa del Mundo FIFA 2026 representa un paso histórico para el futbol y para el arbitraje nacional.
El silbante internacional consideró que el crecimiento femenino dentro de una actividad históricamente dominada por hombres demuestra que las barreras comienzan a romperse dentro y fuera de la cancha.
Ramos Palazuelos, quien este martes recibió un reconocimiento del Congreso de Hidalgo por su trayectoria, dijo que México contará con una selección competitiva para 2026 y pidió a la afición cerrar filas con el equipo nacional.
Consideró que el plantel dirigido por Javier Aguirre combina experiencia y juventud, además de contar con un liderazgo sólido en el banquillo.
Sus inicios en el arbitraje
“Yo era muy joven. Entré en Sinaloa cuando tenía 17 años al arbitraje profesional. No había desarrollo, no había equipos, no podías tener partidos, entonces tomé la decisión de venirme al centro del país.
“Nací y crecí en el norte de la República, en una tierra un poquito lastimada socialmente como es Sinaloa, pero bella tierra, con una cultura gastronómica impresionante y con su gente, que es lo más lindo que tenemos, además de sus litorales. Y bueno, empecé con el béisbol, pero siempre fui muy fan de los deportes, entonces me acerqué al fútbol.
“Tenía problemas de disciplina en la escuela, estaba en la preparatoria. La energía era mucha, pero mal encausada. Y un día un maestro me ofreció la actividad del arbitraje, me invitó a un colegio de árbitros, una escuelita.
“Bueno, empecé a asistir. Me gustó el ambiente, me gustó el crecimiento, me gustó que hablaban de reglas de juego. Empecé a viajar en el estado, iba a Los Mochis, a Guasave, a dirigir estatales.
“Y bueno, empecé a ver que el arbitraje era una formación de vida, una línea que cuida tu salud porque entrenas, tienes que ser moralmente intachable. Muchas situaciones que, afortunadamente, cuando te das cuenta, te abren los ojos y ves que hay un futuro más amplio.
“Debuté en el año 2011, un 30 de julio, en un estadio que ya no existe, ya lo derribaron, tengo entendido, el famoso estadio Tecnológico de Monterrey. Ahí debuté hace casi 15 años, ya en Liga MX.
“Fue un poquito complicado, pero llegué a un grupo muy fuerte. El grupo de Morelos era, en aquel entonces, pues te digo algunos nombres: Gilberto Alcalá, Arturo Brizio, esa generación que me arropó, me formó y bueno, ahí maduramos.
“Me vine a Ciudad de México, desaparece el grupo Morelos, nos integran a la capital, ya en las instalaciones de la Federación, en aquel entonces, por el sur, cerquita del Estadio Azteca, en el centro de capacitación”, recuerda.
Los momentos más complicados
—¿Recuerdas algún momento complicado a la hora de tomar una decisión?—
“Muchos, muchos. Me tocó estar en Asia, en la Copa Asiática, nos invitaron. La Copa Asiática de Naciones es la Copa América o la Copa Oro de ellos. Me tocó dirigir un partido políticamente muy complicado porque estaban en un conflicto, si no bélico, sí político, muy fuerte dos países.
“El país sede, Emiratos Árabes, contra Qatar. Y bueno, jugaban una semifinal entre sí. Todo el mundo me decía: ‘Vas a ir tú porque eres el neutral’, ¿no? Sí, claro.
“Exactamente. La verdad fue una experiencia muy complicada porque pierde el local 4-0 y empiezan a volar zapatos. En el mundo musulmán, el calzado es algo sucio. No sé si han visto alguna vez, por eso no puedes entrar a las mezquitas”.
El árbitro como “villano favorito”
—¿Cómo te preparas para tomar esas decisiones? Porque se vive aquí también la pasión en México, ¿no? Entonces no falta que siempre el malo sea el árbitro…—
“Sí, somos, por así llamarlo, el villano favorito… el ogro, el malo de la película, porque la gente no conoce lo que hacemos. Somos seres humanos, entrenamos, practicamos, tenemos familia.
“Cometemos errores como todos. Me encantaría preguntarle a la gente quién dice: ‘Oye, yo quiero cometer un error hoy, hoy me voy a equivocar, hoy me voy a ir por una ruta complicada, hoy voy a chocar mi carro, hoy me voy a poner un calcetín verde y uno rojo’. Nadie, nadie nace y nadie se despierta queriendo tener un error.
“Tomamos entre 400 y 500 decisiones en 90 minutos y se nos juzga por una. Hay un desconocimiento también sobre la vida arbitral y sobre todo el reglamentario. Yo digo: 'la gente juega fútbol sin conocer la regla'. Es el único deporte que tú puedes practicar sin conocer la regla”.
El sueño mundialista
—¿Alguna vez te imaginaste llegar a ser considerado por la FIFA para estar en partidos mundialistas?—
“No, no, no. Mi sueño de niño era ser árbitro de primera división en México o en la Liga MX, yo iba por eso, esa era mi visión. Te das cuenta de que cuando llegas a ese nivel hay un mundo por conocer más arriba.
“Les comparto a los muchachos la analogía de llegar a la Liga MX: es la primaria. Pero hay secundaria, preparatoria, la carrera, la especialidad, maestría y doctorado. La Copa del Mundo, el solo hecho de estar, es un doctorado. Imagínate, ¿cuánta gente quiere ir a un Mundial? Y van 52 árbitros de todo el mundo”.
El avance de las mujeres en el arbitraje
—¿Cómo ves la participación de la mujer en un área que, como muchas otras en este planeta, era considerada exclusiva para hombres?—
"Qué bueno que han roto las barreras, que bueno que los espacios se han ido ganando, que han roto fronteras y bueno, me da mucho gusto por ellas porque veo el esfuerzo que hacen.
"Es complicado, la cuestión física les exige los tiempos igual que a nosotros, lo cual no es fácil para las mujeres por una cuestión meramente morfológica.
"La velocidad, la fuerza, la resistencia, ellas compiten con eso y bueno, tienen que hacer el doble o el triple de esfuerzo, me atrevo a decir, para poder competir a estas alturas.
“Y caray, a mí me encantaría decirles que ojalá este país estuviera más preparado para recibir el éxito femenino. Nos falta todavía ese tipo de cultura”.
Orgullo y responsabilidad rumbo a 2026
“Es un privilegio estar en este Mundial donde México, pues obviamente, es un actor importante y además es el primero organizado por tres países.
“Siempre va a ser un privilegio poder trabajar cerca de tu tierra. FIFA selecciona muy poca gente, es un proceso de tres años, un proceso previo de seminarios, cursos, exámenes y filtros que hemos, afortunadamente, gracias a Dios, ido superando.
“La sensación sí es de mucha satisfacción, de mucho gozo, pero también eso no te garantiza nada. Ellos quieren resultados, exigen un buen desarrollo, un buen performance, le llaman, y bueno, eso es lo que tenemos que demostrar ahorita. Sí me da mucho orgullo, pero también es mucha responsabilidad. En este país de 126 millones vamos dos a dirigirlo y 26 a jugarlo, como tal”.
Confianza en el Tri
—¿Y cómo ves a la Selección Nacional?—
“Pues con las esperanzas puestas en ellos, en el equipo nacional, que le vaya muy bien. Creo que hay un buen grupo, con una buena combinación entre juventud y experiencia, con un gran líder al mando.
“Y pues le diría a la gente que apoyáramos eso, que enfocáramos mucho la vibra en la selección. El único nacionalismo del mexicano más encausado es ese. Si nos damos cuenta, la selección detiene al país, cierra filas todo el mundo, ves a todos del mismo color, se suspenden clases, no se habla de otra cosa en oficinas, talleres y escuelas. Y bueno, qué padre que podamos tener esa satisfacción”.
Reconocimiento a su trayectoria
—¿Cómo recibes este reconocimiento que hace el Congreso de Hidalgo a tu trayectoria?—
“Es un halago para mí, porque ¿quién busca a la autoridad?, ¿quién le levanta la mano al juez? Casi nadie. Usualmente el juez es atacado, es vituperado, es objeto de malos comentarios.
“Y esos momentos son muy lindos, sobre todo por ti, porque el esfuerzo de años, que alguien te lo reconozca, tiene mucho valor, mucha validez para ti. Que valieron la pena los 26 años de carrera, los entrenamientos, los desvelos, los viajes, los sinsabores.
“Las buenas, tú las conoces, pero no las puedes hacer públicas. Esta es una de ellas, de las buenas. Las malas son bastantes, te atacan y atacan a tu círculo social cercano. Entonces para mí esto es impresionantemente satisfactorio, me da mucha alegría”.
Hidalgo y la cuna del futbol
—Además, es una entidad que presume también ser cuna del fútbol—.
“Claro, cuando llegó la minería, ¿no?, en aquel 1800 y tantos. Y bueno, Hidalgo siempre ha sido una referencia, está muy cerca de la capital, tiene un estado precioso.
“La zona ésta... el pedacito que tienen de Huasteca, está impresionante. Todos esos territorios, la comida, la situación esta de los pueblitos mágicos detrás del monte, todo ese tipo de situaciones de las que deben sentirse orgullosos”.
CIG
