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Jueves , 21.03.2019 / 20:47 Hoy

Pasarela de Loewe en París evoca siglo XVI

Para la colección otoño-invierno 2019-2020, Jonathan Anderson, diseñador de la firma, se inspiró tanto en las selfis como en el arte.
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El diseñador norirlandés al frente de la casa de moda española Loewe, Jonathan Anderson, retomó las ideas estéticas del pasado en la presentación de su colección otoño-invierno 2019-2020 en la Semana de la Moda de París.

La firma escapó ligeramente a sus tendencias fetiches, como su pasión por la superposición de las prendas y las mezclas de tejidos rústicos, en una entrega elegante y bicolor, cargada de sedas, plumas, pieles y punto.

El negro y el blanco protagonizaron, desde la apertura, con una gabardina recta ajustada en la cintura, detalles de piel en los bolsillos, acompañada de botines de cuero y un bolso tipo tote, al final, un abrigo tres cuartos sobre un vestido de chorreras y falda asimétrica con encajes colgantes.

“Creo que el primer y el último look engloban la idea de lo que hemos intentado hacer: pompones, plumas, sedas...”, dijo Anderson.

Un viaje al pasado

El diseñador trazó un punto de partida con una serie de retratos en forma de óvalo de los siglos XVI y XVII, pinturas originarias de Francia, Inglaterra, Bélgica, Italia o España que Anderson descubrió en la Galería Nacional de Londres, y que ahora colgaban en las paredes blancas dentro de la Maison de Unesco, en las que encontró un paralelismo con el afán de la sociedad actual de autorretratarse con sus teléfonos.

La selfi como inspiración

My Best Self (mi mejor yo) fue el título de la colección que presentó en una estrecha pasarela minimalista en blanco y negro.

“Cuando vi estos retratos pensé en selfis y en que a lo mejor esconde algo el hecho de que estemos mirándonos a nosotros mismos, que estemos fotografiándonos”, dijo Anderson, imaginando que sea este gesto de autorretrato por el que pasemos a la historia.

A partir de esa idea, trató de simplificar reduciendo las prendas a la mínima expresión y manteniendo el equilibrio entre el carácter de la prenda y la personalidad de quien la lleva.

Loewe redujo los volúmenes en una colección en la que se multiplicaron las camisas de seda, las mangas fluidas, las capas a modo de abrigo y las trencas masculinas.

Destacaron también un par de vestidos de seda y chaquetas corte kimono, acompañados de una especie de tricornio que en perspectiva parece convertirse en sombrero de bufón.

Unen a Chanel y Michael Jackson

Otra firma presente fue Balmain, donde su diseñador Olivier Rousteing volvió a sacar su famoso ejército, como él lo llama: cerca de 80 estilismos salieron en una colección que parecía el resultado de unir en una sola persona a Coco Chanel y Michael Jackson

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