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Martes , 19.03.2019 / 18:12 Hoy

Mucho más que un juego

Sophie Jacqmin, arquitecta de interiores francesa con amplia experiencia en diseñar espacios infantiles.

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Antes de entrar a la diversión hay que ponerse serio, y es que definitivamente el ambiente físico en el que un niño crece influye en el desarrollo de sus habilidades cognitivas, sociales y emocionales. Así lo señala Sophie, quien trata cada uno de los espacios infantiles que diseña, como un mundo en sí mismo. Ahí escenifica universos e historias capaces de detonar el despertar, la curiosidad, el sentido del humor, las conexiones sociales y el poder de concentración de sus pequeños usuarios. Se trata de ayudarlos a desarrollar su imaginación y la vena artística que llevan dentro, a soñar, a que se hagan conscientes de culturas ajenas a la suya y a que se relacionen con el espacio, así como con sus propios cuerpos, nos dice.

Edades y necesidades

Tras dejarnos claro la influencia que el espacio físico ejerce sobre el desarrollo infantil, Sophie nos hace ver que cada rango de edad tiene sus propias necesidades. Se sabe que a los menores de cuatro años ciertas actividades, como las que involucran el tacto, les ayudan a estimular sus sentidos, pues es cuando descubren formas y colores. Entre los cuatro y siete años, los niños dependen en gran medida de ciertas experiencias, como participar en juegos y disfrazarse. Al cumplir ocho, y hasta los once, lo que les atrae son las actividades interactivas. Mientras que los adolescentes buscan más emociones y autenticidad.

En opinión de la interiorista conciliar todas estas necesidades en un solo espacio, que tanto los niños pequeños como los más grandes encuentren entretenimiento en una misma área, es uno de los mayores retos involucrados en el diseño de espacios infantiles.

Con el fin de diferenciar las actividades por rango de edad, de manejar los diferentes subgrupos, la diseñadora recurre a bloques que segmenten el espacio. Y si esto no es posible, entonces crea diversas zonas visuales como escondites en los que se puedan meter a leer o ver un video. Esta diferenciación de edades impacta también el diseño y la disposición del mobiliario, tanto en lo que a su tamaño y modularidad se refiere como a la elección de los materiales. Siempre hay que tener en cuenta la escala y la curiosidad propias del mundo infantil ofreciéndoles espacios que utilicen adecuada y amigablemente. Esto último no sería posible sin el riguroso cumplimiento de las normas de seguridad inherentes a los espacios públicos, así como de ciertos lineamientos de diseño como la elección de materiales seguros e higiénicos, recubrimientos especiales para pisos y de mobiliario y accesorios con esquinas redondeadas.


No sólo diversión

Los niños gustan de ambientes narrativos, divertidos, con color y accesibles. A diferencia de los adultos que son más contemplativos, leen los espacios como si fueran grandes patios de recreo. Sin embargo, asegura Sophie, para muchos padres convivir con sus hijos en estos sitios que fomentan el contacto, la amabilidad y la socialización, representa una experiencia refrescante que les permite tener una conexión con ellos. Así es que más allá de espacios atractivos e inspiradores, Sophie se dedica a crear zonas sorprendentes, amables y agradables. Con apoyo de una narrativa inspirada en la historia y la cultura del país en donde se ubica, se da a la tarea de diseñar originales espacios infantiles que no sólo fomentan la diversión sino también la convivencia, el intercambio y el descubrimiento.

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