Arturo Cervantes emprendió en 2008 como restaurantero tras escalar por 30 años cada uno de los peldaños que demanda el negocio, en el icónico restaurante Champs Élysées luego de iniciar su carrera “como garrotero en un Vips”.
Hoy está de regreso con su restaurante Arturo’s, en la colonia Condesa. El reloj apenas rebasa las 7 de la noche y su nueva sede en la calle de Ámsterdam parece un remolino por el ir y venir de su equipo que se ocupa de los detalles para la especial velada que está por producirse, con la que inicia una nueva etapa; abrió las puertas el 4 de abril.
“Es una noche muy especial para mí porque es un reinicio en la Condesa, luego de haber estado un tiempo en Polanco. Empecé una aventura en 2008 en esta colonia después de ser empleado en el icónico Champs Élysées, que ya desapareció”, dice el anfitrión que, sentado en una mesa al centro del restaurante, comparte su historia de éxito a MILENIO.
Y agrega: “Ahí inicié hace 47 años en un puesto muy sencillo, de mozo; como me gustó tanto la restaurantería fui escalando poco a poco los diferentes puestos. La señora Paquita, que era la dueña, me ayudó y me enseñó mucho”.
Platillos insignia
En la cocina se preparan los bocadillos y el pavo que se ofrecerá a los invitados que, poco a poco, se suman a la escena. Algunas parejas mayores eligen el interior del restaurante, mientras que los jóvenes prefieren el exterior.
Arturo explica el concepto del lugar y cita sus platillos insignia: “Arturo’s es un restaurante donde servimos lo que aprendí en el Champs Élysées: la cocina tradicional francesa casera. Tenemos un filete a la pimienta increíble, el confit de pato, la sopa de cebolla, los caracoles de Borgoña; algo muy importante es que usamos materia prima de la mejor calidad, lo cual habla de
la permanencia de 18 años”.
La emoción adereza cada frase de Arturo y se proyecta en su rostro, como si fuera un principiante en el negocio, a pesar de que ha tenido algunos momentos difíciles.
“Es que hoy como hace 18 años que inicié, incluso en la pandemia que fue una etapa muy dura y los meseros entregaban los alimentos a domicilio porque cuidamos mucho la salud de nuestros clientes y nunca mandamos nuestros platillos en Uber o taxi, el entusiasmo no se ha perdido, pues siempre se debe anteponer a los malos ratos”.
El restaurante poco a poco se va transformando, el murmullo de los invitados se combina con las notas al piano que ejecuta Benjamín. Arturo comparte que “el licenciado Jacobo Zabludowsky” fue el primer comensal que entró a su restaurante.
Al periodista se suma una larga lista de clientes, como “Gabriel García Márquez, quien era muy asiduo al restaurante, celebró tres de sus cumpleaños en Arturo’s, le cantamos “Las mañanitas”. A la señora Mercedes, su esposa, le gustaban mucho las manitas a la vinagreta. Y logré servirle también a Carlos Fuentes, a Carlos Monsiváis, a María Félix, quien por cierto era muy sencilla para comer”.
Y es que para Arturo Cervantes “lo máximo es servir a la gente, ver que estén a gusto y satisfechos con mi comida y servicio. Fue lo que aprendí. A todas las personas que entran al restaurante las saludo y atiendo directamente. Y sí creo en eso de que la gente siempre regresa cuando le das un buen servicio”, dice antes de culminar la entrevista.
Inicia la celebración con la bienvenida a sus invitados para después convidarles bocadillos; al centro del restaurante se hace el corte del pavo que propone maridar con una etiqueta de Lleiroso que él mismo sirve.
AJR