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Martes , 26.03.2019 / 21:22 Hoy

“Víctimas de trata no denuncian por temor a clientes de sus jefes”

Arun Kumar Archaya explicó que muchas de las víctimas son llevadas a la frontera con Estados Unidos, donde un cliente las espera.

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En su juventud, Rebeca se dedicaba a ser nana de bailarinas, es decir, su trabajo consistía en ser asistir a las bailarinas de los table dance.

Durante ese tiempo logró percatarse del comportamiento de los clientes, quienes trataban a las chicas como esclavas, bajo el consentimiento de sus padrotes o encargados del establecimiento.

“A mí me tocó ver un caso así, de una de las muchachas, pero a ella la maltrató un cliente y tuvo que hospitalizarse ella. De hecho, yo estuve todo el tiempo con ella”.

“Llegaba esa persona (el cliente) y si obligaban a las chicas a que se metiera con él, porque él pagaba.

“Ya después ellos iban, escogían a las muchachas y se las llevaban y las regresaban al otro día, o a los dos días”, relató.

Aunque no existe un estudio detallado o conciso del perfil del cliente, el investigador del Instituto de Investigaciones Sociales (Iinso) de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), Arun Kumar Archaya, estima que el cliente puede ir desde los 12 a los 70 años de edad.

El Iinso indica que las chicas tratadas en el estado también son trasladadas a Estados Unidos, para los clientes extranjeros que las esperan en la frontera.

“El fin de semana vemos mucho movimiento de Matamoros, hacia Nuevo Laredo o hacia Reynosa. Estas personas se van ahí para ser explotadas, porque no pueden cruzar la frontera y son explotadas por los clientes de Estados Unidos.

“Es una ciudad de tránsito y de destino, es una ciudad de distribución de las víctimas hacia Estados Unidos y hacia otras fronteras”, explicó el investigador.

La Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas, promovida en el 2012, no contempla castigos para el cliente, a diferencia de otros países como Suecia, Noruega, Irlanda, Canadá y Francia, en donde el comprador es sancionado las primeras dos veces y a la tercera pisa la cárcel.

Rosi Orozco, presidenta de la Comisión Unidos contra la Trata, considera que la modificación a la ley federal, para castigar al comprador, podría ayudar a disminuir el delito de trata de personas.

“Castigar a los empresarios que abusan de ellas, y por otro lado el castigo al cliente explotador, sería aplicando una medida administrativa, cobrando una gran multa y que se entere toda la familia que es un enfermo perverso que compra humanos”.

Alicia Leal, de Alternativas Pacíficas, señala que muchas de las víctimas de trata no se atreven a denunciar por temor al cliente.

“Cuando tu entrevistas a víctimas de trata, te dicen que no van a denunciar porque los clientes de sus jefes son servidores públicos, son policías, son militares o es gente con capacidad de usar las armas, gente protegida por las fuerzas públicas.

“Ellas saben muy bien que denunciar no las va a llevar a nada. Ellas saben también que aunque denuncien, las amenazas que les hacen tarde o temprano la van a contactar sus agresores. Si huyes lo más probable es que te maten”.

El artículo 10 de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas, contempla otros motivos como la esclavitud, la condición siervo, la mendicidad forzada, las adopciones ilegales, el matrimonio forzado, el tráfico de órganos y la experimentación biomédica sin consentimiento.

Las sanciones para quienes incurran en el delito van de los 15 a los 30 años de cárcel.

Según la página de la Procuraduría Estatal, en Nuevo León se han presentado solamente 14 denuncias del delito de trata de personas, en los últimos cinco años.

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