El personal del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) en Michoacán cumple una función que va mucho más allá de una revisión administrativa: son parte de la estructura sanitaria que permite que el aguacate michoacano llegue al mercado estadunidense.
La presencia del USDA en la entidad está vinculada directamente con el programa de exportación de aguacate Hass y tiene como punto estratégico a Uruapan, corazón de la principal zona productora del estado.
El antecedente se remonta a 1997, cuando México y Estados Unidos establecieron el Plan de Trabajo para la exportación de aguacate de Michoacán.
Ese mismo año, el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (APHIS) autorizó parcialmente el ingreso del fruto michoacano al mercado estadunidense y desde noviembre de 1997 comenzaron los primeros envíos bajo ese esquema.
Así ha funcionado por casi tres décadas
Durante casi tres décadas, el sistema se convirtió en una pieza fundamental del comercio agrícola entre ambos países.
Inicialmente, las exportaciones estaban limitadas a determinadas zonas productoras y a una temporada específica; con el paso de los años, el programa se amplió hasta convertir a Michoacán en el principal proveedor mexicano de aguacate para Estados Unidos.
La labor del USDA-APHIS consiste, fundamentalmente, en verificar que el producto que pretende ingresar a Estados Unidos cumpla con las condiciones fitosanitarias establecidas en el programa binacional.
Durante años, los inspectores estadunidenses participaron directamente en la supervisión de huertos y del producto destinado a exportación. Su trabajo incluía la revisión de las condiciones fitosanitarias, documentación y procesos relacionados con la fruta que posteriormente sería enviada a Estados Unidos.
Sin embargo, el modelo comenzó a modificarse. En 2024, México y Estados Unidos acordaron transferir al personal mexicano las labores de muestreo y certificación de los huertos.
El papel de los mexicanos en el proceso de revisión
De acuerdo con Senasica, los técnicos mexicanos verifican la ausencia de plagas y enfermedades, mientras que APHIS mantiene una función de supervisión documental y conserva la posibilidad de realizar inspecciones presenciales cuando lo considere necesario.
La diferencia es importante: el USDA no desapareció del programa, sino que modificó la forma en que participa, particularmente en las revisiones de campo.
La estructura ha incluido personal estadunidense de APHIS y trabajadores vinculados con las actividades administrativas y operativas del programa.
Un dato oficial revelado por el gobierno de Michoacán en febrero de 2022 señala que en ese momento había 77 inspectores y 13 empleados relacionados con las oficinas del USDA en la entidad.
El personal estadunidense trabaja coordinadamente con autoridades mexicanas, particularmente con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), además de productores, empacadores y organismos como la Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM).
Esta coordinación resulta indispensable porque el sistema sanitario mexicano realiza buena parte de las labores en los huertos, mientras que la autoridad estadunidense conserva la facultad de supervisar el cumplimiento de las condiciones requeridas para el mercado de Estados Unidos.
¿Cómo se relaciona el crimen organizado con la producción de aguacate en Michoacán?
La importancia económica del programa también convirtió a los inspectores estadunidenses en un objetivo dentro de un entorno marcado por la delincuencia organizada y las disputas por el control de actividades relacionadas con el aguacate.
El primer gran antecedente ocurrió en febrero de 2022, cuando un oficial de APHIS que realizaba labores de inspección en Uruapan recibió una llamada de amenaza en su teléfono celular oficial. El hecho llevó al gobierno estadounidense a suspender temporalmente las inspecciones de aguacate en Michoacán.
La situación obligó a establecer protocolos de seguridad alrededor de las instalaciones y del personal estadounidense en zonas como Uruapan, Tancítaro y Tacámbaro.
En junio de 2024, dos inspectores agrícolas estadunidenses fueron retenidos y agredidos durante un bloqueo en la comunidad de Aranza, municipio de Paracho, cuando realizaban actividades relacionadas con la inspección de aguacate.
El incidente provocó nuevamente la suspensión temporal de las inspecciones de APHIS en Michoacán.
La violencia llevó incluso a una transformación estructural del programa. En septiembre de 2024 se confirmó que las autoridades mexicanas asumirían las labores de inspección de los huertos, mientras que APHIS mantendría la supervisión del proceso y de los embarques.
El antecedente más reciente ocurrió en agosto de 2026, cuando Estados Unidos suspendió temporalmente las inspecciones de aguacate en Michoacán debido a una nueva alerta de seguridad.
La medida afectó directamente al personal regulatorio del USDA encargado de verificar el cumplimiento del plan operativo en los empaques autorizados.
El gobierno mexicano respondió con un reforzamiento de la seguridad en las zonas productoras, mientras autoridades de ambos países trabajan para reanudar las operaciones.
El despliegue anunciado supera los mil 500 elementos destinados a proteger plantaciones, empaques y rutas de transporte.
Así, las oficinas y operaciones del USDA en Uruapan representan mucho más que una dependencia extranjera instalada en territorio michoacano. Son un eslabón estratégico de una cadena comercial que durante casi 30 años ha permitido colocar el aguacate de Michoacán en Estados Unidos.
Su historia también refleja la dimensión del problema de seguridad que enfrenta la industria.
Una amenaza telefónica en 2022, la agresión y retención de inspectores en 2024 y una nueva alerta en 2026 han demostrado que, en Michoacán, la continuidad de las exportaciones depende tanto del cumplimiento sanitario como de la capacidad de garantizar la seguridad de quienes supervisan el proceso.
AH