En las fiestas decembrinas no puede faltar el colorido de las piñatas, en las tradicionales posadas que se celebran en México previo al día de Navidad. A pesar de que la piñata tiene su origen en China, los mexicanos nos hemos apropiado de esta tradición heredada por los españoles en tiempos de la Conquista.
La tradicional piñata navideña está hecha con una olla de barro que al interior contiene dulces y frutas, está cubierta de un papel muy delgado al cual se le llama "de china", además de papel estaño con combinaciones de colores muy libres y aunque se hacen con diferentes figuras (animales, personajes frutas y verduras) la tradicional es la de siete picos.
El significado de la piñata tiene su origen en la época de la colonia, en la cual los frailes evangelizadores la utilizaban para que los originarios de México comprendieran el significado de bien y del mal en la nueva religión que estaban enseñando.
La piñata se convirtió en la representación del demonio, quien se viste de alegres colores para cautivar al hombre para que ceda a la tentación, por lo que cada pico representa los siete pecados capitales: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza. El relleno de la piñata representa la gracia y el amor de Dios, por eso el objetivo es romper la piñata y obtener los dulces y frutas que están dentro.
Pegarle a la piñata con los ojos vendados representa la fe, significa la virtud que nos permite creer sin tener que ver. El palo con el que se le pega a la piñata representa a la fuerza de la virtud que rompe con los falsos y engañosos deleites del mundo.[OBJECT]
Los evangelizadores trataron de representar una tradición prehispánica, combinada con los valores cristianos, los indios mayas tenían un juego en el que trataban de romper con los ojos vendados una olla de barro llena de chocolate que se balanceaba detenida de una cuerda.
Las piñatas son uno de los elementos principales de las posadas, fiestas que se llevan a acabo durante el periodo del 16 al 24 de diciembre y que se relacionan con el nacimiento de Jesús.
Se cree que las posadas se originaron en el pueblo de San Agustín Acolman, a un lado de las pirámides de Teotihuacan, lugar sagrado de la Mesoamérica indígena.
Según las investigaciones de Sebastián Verti, apoyado en las investigaciones de Germán Andrade Labastida, los aztecas celebraban con toda pompa el nacimiento de Huitzilopochtli y esta ceremonia era precisamente en la época de Navidad, por la noche.
Al día siguiente había fiesta en todas las casas, donde se obsequiaba a los invitados suculenta comida y unas estatuillas o ídolos pequeños hechos con una pasta comestible llamada "Tzóatl", hecha de maíz azul, tostado y molido, mezclado con miel negra de maguey.
La analogía entre la fiesta azteca y la del nacimiento de Jesús hizo que los frailes agustinos se aprovecharan para infundir en los indios la nueva religión.
Durante los mismos días que los aztecas usaban para sus fiestas, los frailes hacían una representación cada uno de los nueve días anteriores al 25 de diciembre, de las jornadas que hicieron de Nazaret a Belén, José con su esposa María para cumplir con la obligación de empadronamiento a que estaban sujetos todos los judíos, dando con esto origen a las fiestas caseras conocidas como Posadas.
Las nueve jornadas, que se llevan a acabo una por día, simbolizan los nueve meses de embarazo de María y las piñatas son la culminación de este festejo diario.