Miles de tortugas marinas no están logrando anidar en las playas de Catemaco, Veracruz, que aún se encuentran contaminadas por pequeños fragmentos de chapopote, tras el derrame de hidrocarburos ocurrido en febrero pasado en el Golfo de México, sumado a un problema de basura plástica que las corrientes marinas arrojan en esta región, alertó Joselito Leal Zacarías, director de Medio Ambiente y Ecología de Catemaco.
“La principal preocupación con respecto al problema de la basura y el chapopote que aún está presente, es que las tortugas no encuentren las condiciones adecuadas para poder desovar. De hecho, durante los recorridos de vigilancia se ha podido observar que después de dos o tres vueltas, las tortugas mejor regresan al mar sin poder desovar”, lamentó el funcionario, en entrevista con MILENIO.
En marzo, este medio publicó que siete kilómetros de la Playa Carrizal, enclavada en la reserva de la Biosfera los Tuxtlas, en el municipio de Catemaco, resultaron gravemente afectados por el derrame de chapopote; desde entonces, los lugareños solicitaron el apoyo para limpiar el campamento tortuguero antes de la temporada de anidación de los quelonios, ante el inminente daño que el hidrocarburo provocaría, no solo a las cerca de mil tortugas que arriban, sino a las miles de crías que nacen cada temporada.
”Desde hace más de 40 años esta ha sido una playa esencial para las tortugas marinas. Aquí arriban cuatro especies: la tortuga caguama, la tortuga verde, la tortuga lora, se ha llegado a ver también lo que es la tortuga laúd. Este siempre ha sido un campamento tortuguero, y las personas de aquí del pueblo se han dedicado casi toda su vida a la preservación de la tortuga marina, y ahora estamos bastante preocupados”, dijo Ulises Cano, habitante de El Carrizal.
El funcionario Joselito Leal reconoció que después de la publicación de MILENIO en marzo, personal de la Secretaría de Marina acudió para colaborar con las labores de limpieza en la playa; sin embargo, el problema persiste a la fecha, por lo que los encargados de dos campamentos tortugueros, el de Barra de Sontecomapan y Capulteolt, que son operados por pobladores, organizados en el Colectivo tortuguero Cinco corazones, emprendieron una campaña para recaudar recursos, a fin de comprar equipo necesario para continuar con las labores de vigilancia y limpieza.
“Los campamentos tortugueros operan con muchas carencias, de seguir así solo aguantarían dos años más. La Conanp ya no tiene el recurso suficiente para apoyarles de mejor manera, recorren siete kilómetros cada uno para vigilar, ubicar los nidos y solo tienen una cuatrimoto, lo que les lleva a trabajar prácticamente todo el día. No hay para combustible y las instalaciones no son adecuadas, es por ello que iniciaron la recaudación”, apuntó.
El biólogo explicó que la temporada de anidación comenzó en mayo, y desde entonces, se tienen registros de mil 500 nidos de tortugas verdes.
“Se tienen registradas a lo largo de todo ese tiempo la verde, la caguama, la la lora, la laúd y la carey. La que más llega es la verde, de hecho, en lo que va de la temporada de anidación ya se llevan contabilizados más de mil 500 nidos para el campamento de Capulteolt. En el campamento de la Barra de Sontecomapan se tienen menos arribo de tortugas, pero esta cifra significa un incremento en el número de nidos que se tuvieron con relación al año anterior, ya que el año pasado se registraron arribita de mil 200 nidos”.
Se requiere apoyo económico para infraestructura
El colectivo tortuguero Cinco Corazones requiere recaudar 2.6 millones de pesos para la adquisición de equipo, herramientas y materiales necesarios para la instalación de infraestructura y operación de sus campamentos; entre corrales de incubación, aulas y equipo para talleres de concientización, área de camping, comedor, señalización, cajas de incubación, linternas de luz roja, linternas de luz blanca, un total de cuatro cuatrimotos 4x4,equipo de georeferenciación, equipo de protección.
“Nuestro objetivo es conservar la presencia de nuestras especies de tortugas y de su ecosistema, así como fomentar en las generaciones futuras la conciencia en la conservación ecológica, y al mismo tiempo generar un estado de autosostenibilidad operativa para nuestros campamentos”.
HCM