Los acabados del enjarre de colores siguen cayendo a trozos. Algunos se resisten a desplomarse desde las alturas, igual que varios ladrillos que se sostienen de lo que quedó de pared.
Como si los hubieran golpeado sin orden con una bola de demolición, los edificios principales del Tecnológico de Monterrey campus Ciudad de México tienen agujeros en todas sus fachadas… son los daños que dejó el sismo del 19 de septiembre.
Ahí murieron Alejandro Meza, Édgar Michel Azano, Juan Carlos Álvarez, Luis Manuel Pacheco y Rubén Ortiz. Cinco estudiantes que quedaron atrapados luego de que colapsaron dos puentes que unían los edificios de aulas y oficinas del plantel.
Los alumnos reportaron en redes sociales que los daños se veían desde el primer terremoto.
Una estudiante grabó un video en un recorrido por la escuela y, sin mostrar su cara, contó que alertaron a las autoridades del plantel “sobre las diversas fisuras, agrietamientos y desprendimientos que se originaron tras el sismo del 7 de septiembre”; les respondieron que Protección Civil iría a revisar y se negaron a suspender labores.
“La revisión nunca llegó y la comunidad escolar fue sorprendida por el siguiente sismo. Aunque pasara una persona se sentía la vibración de los pasos, vibraban los puentes y ni qué decir cuando cruzabas corriendo para no llegar tarde y te quitaran unos puntos por no estar a tiempo. Literal, cuando pasabas corriendo te movían el puente”, insistió la estudiante.
Pero las razones por las que colapsaron estas estructuras que cobraron la vida de cinco jóvenes siguen sin aclararse.
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De acuerdo con documentos que hizo públicos la delegación Tlalpan, el 2 de agosto, al arranque del ciclo escolar, el Director Responsable de Obra (DRO) y Corresponsable de Seguridad Estructural (CSE), Alejandro Diego González del Pliego Olivares, certificó que el campus contaba con todas las condiciones de seguridad para su operación y funcionamiento.
“Bajo mi responsabilidad, hago constar que el inmueble descrito cumple con lo dispuesto en el Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal y demás normas aplicables en cuanto a sus condiciones de seguridad estructurales”, se lee en la constancia de seguridad estructural, sellada por la ventanilla única delegacional de Tlalpan y la firma del responsable de esta área, Jorge Domínguez.
Mientras que el visto bueno de seguridad y operación, con fecha 3 de agosto, certifica al inmueble ubicado en la calle Del Puente número 222, colonia Ejidos de Huipulco, en la delegación Tlalpan, al señalar que se cumple “con el Reglamento de Construcciones vigente para el DF” y que “no se requiere presentar las pruebas de carga”.
Pero las vigencias en las licencias de este ingeniero civil, con cédula profesional número 191257, muestran inconsistencias.
De acuerdo con los carnés que constan en estos documentos difundidos por la delegación, González del Pliego tiene licencia de CSE con número 0073 con vigencia hasta diciembre de 2018 y con fecha de inscripción a este padrón en diciembre de 1988.
Mientras que la de DRO número 0625 vence el 20 de septiembre de 2019 y se registró en este sistema en 1989.
Sin embargo, según la lista de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), que es la encargada de verificar la labor y cumplimiento de estos ingenieros, esta última licencia venció el pasado 20 de septiembre. Es decir, solo un día después del sismo que provocó colapsos en las estructuras que semanas antes había certificado.
Aunque MILENIO pidió información sobre este DRO a Seduvi, la dependencia argumentó que tiene congelados sus plazos legales para atender estas solicitudes por las afectaciones que sufrió su inmueble.
Las listas de DRO y CSE vigentes, no vigentes y sancionados fueron difundidas por BuzzFeed News, en las que consta que tras 30 años de servicio González del Pliego no aparece entre los DRO sancionados.
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Rashid Abella, vicepresidente del Tecnológico de Monterrey de Ciudad de México, dijo en entrevista con MILENIO que después del sismo del 7 de septiembre acudieron a este mismo DRO, quien señaló que no existía riesgo alguno en el plantel.
“Como todas las instituciones con seriedad, desde el sismo del 7 de septiembre acudimos con el Director Responsable de Obra para que hiciera la revisión del campus y dictaminó... que eran buenas, que no había ningún problema para seguir funcionando.
“Es muy importante que aclaremos que cuando el DRO revisa toda la instalación, nuestro campus es revisado completamente y el dictamen estructural se da de la totalidad del campus y fueron marcadas como instalaciones seguras”.
Dio a conocer que contrataron a un grupo de expertos para realizar una investigación a fondo y determinar qué provocó el colapso de estas estructuras y si el riesgo venía desde antes o fue por la intensidad propia del sismo del 19 de septiembre.
Abella indicó que no hay fecha para que concluya la investigación, pues “no queremos presionarlos en el tiempo en el que nos la tengan que entregar porque no queremos tener información mal analizada”.
Por el momento, se estima que solo tres de los edificios pueden volver a funcionar.
La SEP advirtió que de confirmarse que las instalaciones de la escuela no son funcionales ni seguras para los alumnos, se les revocará el permiso de operación.
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Respecto a las acusaciones de alumnos respecto a que los puentes tenían letreros con la advertencia “no cruzar en caso de sismo”, Abella replicó que existen estos señalamientos en distintos puntos.
“Son los protocolos que Protección Civil pide que se coloquen. Por supuesto que indicar que tenemos lugares seguros no es que estemos diciendo que en otros lugares vaya a haber un riesgo mayor.
“Por lo que para nosotros es muy importante que sean los expertos los que nos den las conclusiones y no hacerlas con base a que si había o no un letrero, si se decía o no tal cosa”.
Aunque la delegación difundió las licencias de construcción, desde la primera que se solicitó el 9 de septiembre de 1990 para edificar la escuela, en realidad ninguna de éstas hace mención de dichos puentes.
El vicepresidente de los Tecnológicos Ciudad de México sostuvo que las principales obras se realizaron entre 1990 y 1996, y que en ese lapso se construyeron también las estructuras que colapsaron.
El Tec no informará el nombre de la constructora ni detalles de estas estructuras, hasta que concluya la investigación y se puedan deslindar responsabilidades.
Por el momento ninguna persona que no sea de este grupo de expertos puede ingresar al lugar. Personal recauda material de construcción de los edificios dañados y un grupo de maestros accede con cuidado para sacar los documentos básicos de los alumnos que ya fueron reubicados en otros planteles.
Un gran moño negro, arreglos florales, borregos del Tec y mensajes de despedida adornan el acceso a la escuela en memoria de los jóvenes que perdieron la vida.
La procuraduría capitalina inició de oficio una investigación, pero por ahora ningún estudiante o padre de familia ha denunciado a la escuela.