Son dos las generaciones que identifican al payaso Globito como un personaje infaltable en la televisión regiomontana.
El niño que a los diez años pidió una oportunidad para trabajar como payaso cuenta está cerca de cumplir 50 años de trayectoria, una situación que no deja más que alegría en un personaje encargado de promover el buen humor.
Ser payaso no es nada que se deje a la ligera, por el contrario, se trata de una profesión compleja que se une al club de lo que tus padres no quieren que te dediques.
Incluso, Globito refiere como en sus inicios el mundo del payaso no estaba tan presente en la ciudad de Monterrey pues “tenías que ir hasta Laredo para conseguir maquillaje y vestuario”, afirma.
“En mi casa no querían, pensaban que me iba a distraer de mis estudios. Entonces me pusieron como meta terminar la carrera de arquitectura en la universidad”, relata.
Sus inicios se remontan a 1970 cuando nace en él la idea de ser el entretenimiento en fiestas y reuniones de sus familiares, cuando tenía alrededor de diez años.
Después acude a Televisión Independiente de México, antiguo Canal 6 de Monterrey, acude con el payaso Canelita para solicitar trabajo.
Lo acepta y es así como inicia su carrera en el mundo del humor.
Hoy en día su peluca multicolor y la frase “¿qué pashó?” (sic) lo vuelven inconfundible en la escena de la comedia regiomontana.
“Me imagino que en su época no me vieron como competencia porque yo estaba bien chiquillo, han de haber dicho ‘está jugando, a la mejor al rato se aburre’, sin saber que yo me iba enamorando cada vez más de esa profesión”, apunta Globito.
Para desarrollar su carrera estudió dibujo y pintura, música, canto y actuación, esta última clase con José Marroquín Leal Pipo.
En el recuerdo del televidente está el programa Lázaro y Globito, acompañado por Lázaro Salazar todas las tardes de la semana.
Menciona que la preparación es fundamental, pues para ser payaso “no es solo maquillarte y ponerte peluca”.
“Para todo se ocupa preparación, el payaso necesita tener un repertorio amplio que va desde la actuación, la acrobacia y el canto.
“Así es como el público ve de qué eres capaz y tú mismo que ofrezcas diferentes maneras de entretener”, menciona.