Tras una investigación de campo realizada por Mario Mancilla Terán, estudiante de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad Autónoma de Nuevo León en 1985, una formación rocosa le llamó la atención en el ejido conocido como La Casita, en Aramberri.
Se trataba de los restos fósiles de las vértebras, las cuales medían cerca de 30 centímetros de diámetro. En un comienzo se pensó que pertenecían a un dinosaurio, pero en 2001 investigadores alemanes determinaron que se trataba de un reptil marino.
A grandes rasgos ésta ha sido la historia del llamado Monstruo de Aramberri, el pliosaurio más famoso del mundo y que los regiomontanos solo han podido conocer en contadísimas ocasiones.
Una exposición organizada por el Museo de Historia Mexicana en 2007, y una exhibición más en Linares son las posibilidades que el público ha tenido para conocer al llamado “monstruo”.
En opinión de Wolfgang Stinnesbeck, doctor en paleontología de la Universidad de Heidelberg en Alemania, esta situación le causaba cierto descontento, pues era necesario que los nuevoleoneses conozcan su patrimonio paleontológico.
“Era algo que yo veía con mucha pena, es un fósil emblemático de Nuevo León y me alegra mucho, que después de 20 años de estudio con la participación de la Facultad de Ciencias de la Tierra, del Museo del Desierto y el financiamiento de Alemania, logramos recuperar los restos del animal”, refiere el paleontólogo.
Después de estar un periodo de tiempo en la ciudad de Saltillo, en el Museo del Desierto, los restos fueron llevados al Museo de Historia Natural de Karlsruhe, en Alemania, para tratar de armar el rompecabezas que significaban los fósiles de este animal.
Cabe señalar que el Parque Bicentenario de Guanajuato también exhibió una réplica del esqueleto armado del Monstruo de Aramberri.
Después de años de espera, los regiomontanos podrán conocer cómo era el temible Monstruo de Aramberri que nadó por los mares del antiguo Nuevo León hace más de 150 millones de años.
¿Cómo era en vida?
Los pliosaurios eran considerados los depredadores más grandes de los océanos prehistóricos.
Hace más de 150 millones de años, la zona de Nuevo León estaba sumergida en el mar por ello es que en la región se recuperan fósiles de reptiles marinos mientras que en el vecino Coahuila se recuperan dinosaurios.
La importancia del Monstruo de Aramberri es que hasta antes de su hallazgo, solo se tenían fósiles similares en Europa aunque mucho menores en tamaño. El de Nuevo León llegó a medir 18 metros de largo aunque se trataba de un espécimen joven.