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Viernes , 15.02.2019 / 20:07 Hoy

Operan en Estado de México 5 de 36 patrullas ecológicas

El gobierno estatal señala que solo circulan esas unidades porque no tiene personal capacitado para operar esos vehículos.

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En el Estado de México solo operan cinco de las 36 patrullas ecológicas que fueron adquiridas por el gobierno estatal en 2009 para sacar de circulación las unidades públicas y privadas ostensiblemente contaminantes y obligarlas a verificar.

Desde hace siete años las patrullas han sido usadas esporádicamente y la mayoría de las veces solo con fines educativos.

El gobierno estatal asegura que solo usan las cinco unidades porque nada más tienen personal capacitado para esos vehículos y no pueden actuar solos, tienen que coordinarse con personal de la Secretaría de Movilidad y de Seguridad Ciudadana, con quienes realizan los recorridos.

A esto se suma que el personal de medio ambiente no está facultado para infraccionar a los automovilistas. Por ley solo las mujeres de Tránsito que cuenten con equipo portátil puede expedir las sanciones.

La directora general de Prevención y Control de Contaminación Atmosférica de la Secretaría de Medio Ambiente, Susana Libién, informó que el año pasado solo operaron en el centro de Toluca para recordarles a los automovilistas la necesidad de mantener sus vehículos en buenas condiciones.

Este año empezaron a trabajar el pasado 5 de abril en diversas avenidas de los 18 municipios conurbados a la capital del país y los 20 que conforman el Valle de Toluca, donde han sancionado a 12 automovilistas por contaminar ostensiblemente y retenido a 351 unidades públicas, privadas y de carga por circular en días restringidos o no portar el holograma de verificación actualizado.

Cada unidad tuvo un costo de 400 mil pesos, ya que están equipadas con tecnología de punta para hacer mediciones in situ.

ATROPELLADA HISTORIA

En agosto de 2007 el director general de Prevención y Control de la Contaminación Atmosférica, Roberto Cervantes, anunció reformas al Código de la Biodiversidad por la falta de claridad en las multas, donde se establecía un rango de 100 hasta 3 mil salarios mínimos a vehículos ostensiblemente contaminantes, lo cual era 125 veces superior a las que aplicaba en ese entonces la CdMx de 24 salarios.

Por esa razón no impusieron sanciones, solo 2 mil amonestaciones a transportistas que hacían caso omiso y reincidían. En ese entonces solo contaban con cuatro unidades para toda la entidad.

En marzo de 2008, Cervantes anunció la licitación, con un monto de 14 millones de pesos, para adquirir 40 unidades; 30 de ellas para el Valle de México y 10 para Toluca.

Las unidades solicitadas tenían todos los adelantos tecnológicos para monitorear en tiempo real a través de las videocámaras, y una segunda conexión que les permitía cobrar las sanciones.

En julio de ese año el Estado de México y la CdMx tuvieron que suspender de manera temporal el programa Ostensiblemente Contaminante por cambios en la Norma Oficial Mexicana, que los obligaba a actualizar su equipo e invertir entre 15 y 25 millones de pesos extras por entidad.

El secretario de Medio Ambiente estatal, Guillermo Velasco, precisó que en ese momento no podían sancionar ni sacar de la circulación a los vehículos que contaminaban en demasía hasta que contaran con patrullas ecológicas modernas y controles remotos en las principales vialidades.

Las multas eran de 24 días de salario mínimo, es decir, mil 200 pesos y la obligación de reparar la unidad. Si reincidían la multa llegaba hasta 8 mil pesos y quedaban fuera de circulación. El plazo para ponerse al corriente era de 30 días.

No se detuvo la licitación, solo se adecuó a la norma oficial con equipo más moderno que no era fácil conseguir en México y con un costo de entre 10 y 15 millones de pesos para la adquisición, y entre 5 y 10 millones para su operación.

En marzo de 2009 el presupuesto solo les alcanzó para 36 patrullas. Diez eran para el Valle de Toluca y el resto para el Valle de México. El anuncio fue que en uno o dos meses empezarían a multar a los ostensiblemente contaminantes y a quienes no verificaban, porque el promedio de cumplimiento en esta región era de 40 por ciento, pero seguían sin sancionar a nadie.

En marzo de 2010 las patrullas ecológicas que circulaban en los valles de Toluca y México amonestaban a un promedio de mil automovilistas por día por contaminar de manera ostensible.

La subsecretaria de Medio Ambiente de ese entonces y actual diputada local, Mercedes Colín Guadarrama, señaló que en ese momento solamente hacían llamadas de atención y al siguiente mes empezarían a multar, como lo marcaba la ley.

En 2011, con el inicio de la nueva administración, se dejaron de usar las 36 patrullas ecológicas y fueron resguardadas en bodegas.

En junio de 2013 el entonces secretario de Medio Ambiente, Cruz Juvenal Roa, quien ahora es presidente de la Junta de Coordinación Política, dio a conocer que el gobernador les autorizo sacar las patrullas, pero antes necesitaban capacitar a los inspectores y cambiar la cromática de las unidades.

En abril de 2014 el mismo secretario aseguró que ya tenían 15 patrullas ecológicas circulando en una primera etapa, pero solamente operaron un par de meses, invitando a la gente a verificar y reparar sus unidades por contaminar ostensiblemente y de nuevo fueron resguardadas en bodegas.

En esa época retiraban una placa a quienes contaminaban y daban 120 días para retirarlas, pero la gente no las reclamaba para no pagar las multas y terminaron destruyéndolas.

La facultad de retirarles la lámina estaba desde 2001, pero lo aplicaron hasta 2014.

En septiembre de 2015 regresaron algunas patrullas ecológicas a Toluca pero fue para hacer labores educativas.

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