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La odisea de viajar en camión a cambio de nueve pesos

Los pasajeros de rutas urbanas tienen que pasar de todo con tal de llegar a sus destinos, entre aguantar la fuerte música, el exceso de velocidad con el maneja el chofer y los asientos roídos.

Nueve pesos es el costo de una aventura sin igual, ni el mismo Odiseo se habría imaginado las peripecias que pasa la gente que se traslada a su trabajo, acude alguna consulta médica o bien usa el camión urbano para llegar a su escuela o destino final.

El primer logro es conseguir que el camión se pare, debido a que a pesar de que están establecidas las paradas reglamentarias, este las omite y crea nuevas paradas a demanda de los pasajeros.[OBJECT]

La mayoría de los camiones cuentan con su flamante ayudante, mejor conocido como "la mosca", es ese personaje que indica la parada del transporte con golpes en la lámina, son secuencias de dos golpes para advertir al chofer que el pasaje se encuentra subiendo a la unidad y un golpe seco para seguir la marcha.

Al subir a la unidad que va rebosante de pasajeros, un asiento es como un oasis en el desierto, la mayoría se hace a la idea de irse todo el trayecto de pie, aferrados al tubo dispuesto para los pasajeros que no encontraron lugar.

Una señora abordó el transporte con dos niños, uno de brazos y otro no mayor de cinco años, además de la pañalera y bolsa en hombro, afortunadamente encontró caballerosidad en los pasajeros que la vieron subir.

Una vez arriba de la unidad, el trayecto fue similar a los juegos mecánicos que hay en las ferias, el gran reto es permanecer en el asiento durante el recorrido, los baches que hay por toda la ciudad incrementan el movimiento en la unidad, el mal estado de los camiones hacen que la gente vaya brincando en sus asientos.

Los asientos en el mejor de los casos están íntegros, en otras ocasiones la tela está roída y desgastada, los asientos llenos de mensajes escritos con plumones, plumas y hasta con esmalte para uñas. Una especie de muro ambulante, ya que hay recados de amor, de odio, también lo usan para conseguir novio, amigos o amantes.

La experiencia no termina ahí, el ambiente que predomina en la unidad de transporte público es musical cien por ciento, no hay una sola unidad que no lleve música de cumbia o banda a todo volúmen.

Los choferes están vestidos de mil colores, el intento de uniformarlos quedó en eso, en intento.

Los buenos modales es otro aspecto a tratar, así como la concientización hacia las personas [OBJECT]de la tercera edad o con algún aparato que dificulte su andar, ya que no esperan a que los pasajeros terminen de abordar la unidad para arrancar y seguir con su marcha.

La velocidad es algo que no está regulado, el sistema de competencias entre choferes para levantar más pasaje continúa vigente en el transporte público, desde los camiones Torreón-Matamoros, Nazas, Valle Oriente, Dalias, Ruta Sur, Jacarandas, hasta llegar a los Torreón, Gómez- Lerdo los famosos verdes y rojos entre otros.

Para bajarse de la unidad hay que gritar bajan, ya que los botones o dispositivos para tal fin en la mayoría de las unidades está descompuesto, al abordar el transporte urbano que transita en la ciudad de Torreón, la mayor proeza es llegar sano y salvo a su destino por el costo de 9 pesos.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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