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Con 19 años, Gilberto sale por primera vez a pescar camarón; su novia lo espera

Desde la escollera de Miramar, un tanto emocionada y triste, pero con la esperanza de que volverá con bien, Azul despide a su amado Gilberto.

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Las historias surgen desde la escollera de playa Miramar, desde donde las familias de los tripulantes de los barcos camaroneros los despiden para desearles una buena pesca, pero también por amor.

Tendrá que esperar más de un mes para poder ver a su novio

Azul, habla nerviosa. Es una chica que acudió a despedir a su novio Gilberto de 19 años, está acompañada por su suegra y hasta le cargan calor positivo para que le dé un poco de pena. “Es la primera vez que va a pescar”, cuenta la joven novia, que espera que el barco de su enamorado pase en las cercanías de bocana, para saludarlo y desearle una buena pesca.

Es una pareja que apenas tiene tres meses de relación, pero la muchacha acudió, dice, “por amor” a despedirlo, ya que no lo verá entre 30 o 40 días que dura la corrida de pesca de camarón en el Golfo de México, sobre todo, porque van rumbo al norte del Golfo, cerca de Matamoros, en los límites con Estados Unidos.

Susana Juárez García se tapa con una sombrilla la resolana que dejan escapar las nubes de la zona sur de Tamaulipas. Acude porque despide a su esposo de 70 años y su hijo de 37, que van en la misma embarcación.

Ella sabe que toda su vida va en un barco, se ausentará por 40 días tal vez, por eso acude a despedirlos, a desearles bendiciones no solamente de Dios sino de la virgen del Carmen, que siempre protege a los pescadores del sur de Tamaulipas.

Como cada año, las familias se reúnen para motivar al esposo, hijo o amigo que se hace a la mar

Las familias se acomodan sobre la escollera, en los pasos de lancha que existen sobre el río Pánuco, todo para desearles buena suerte, ya que cada año salen en busca del oro rosado, el cual mantiene a miles de familias de Tampico.

En la cercanía de la escollera, la señora Paola Ramírez Roque habla por teléfono con su esposo, que viene en un barco camaronero y junto a su tripulación se alistan para pasar del río Pánuco al mar, y así comenzar la travesía.

Se llama Raúl Alejandro, le dicen “El Chispas” o “El 7 mares”, dentro de la embarcación es el “winchero” y es una labor fundamental, es el que maneja el mecanismo que saca del mar la red de pesca, para poder llevarlo al barco y posteriormente a las áreas frías, para traer el producto de regreso a casa.

Su esposa, desde la escollera, alista su garganta y comienza a cantar a su esposo la de “Pescador de Ensenada”, de los Cadetes de Linares. Aunque no haya certeza de que la melodía llegó hasta su esposo, lo que es seguro es que las letras de la melodía llegaron al alma.

AA/ICGC

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Jesús Alberto García
  • Jesús Alberto García
  • Periodista con experiencia en cobertura política, social y nota roja. Colabora en secciones de local, regional, estatal y nacional en televisión, radio, impreso y web.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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