Con una gorra de color rosa, a medida plaza de Armas, Rebeca de 8 años llama la atención de los peatones. “Mira lo que hizo”, dice una niña que va agarrada de la mano de su mamá cuando la ve hacer “el Boomerang”, una suerte popular en los niños de los noventas.
Su padre celebra con orgullo sus trucos
Su papá, Roland Rivera, la observa orgulloso y la graba con su celular. La menor hasta se motiva más, baila el trompo fosforescente sobre el suelo y con la cuerda hace el “cohete”, el trompo cae en su mano y sigue bailando. Le salió perfecto la suerte a la niña.
Su padre cuenta que es una forma en la que la menor que estudia el tercer grado de primaria, se mantiene lejos de los videojuegos y del celular, algo que es muy común entre los estudiantes de esa edad, pero que algunos padres utilizan como si fuera una niñera virtual.
Rebeca tiene ya 8 años, aprendió a bailar el trompo a los 7 y cada vez más perfecciona sus habilidades, tal como lo hacían los niños de los noventas y los ochentas cada temporada de verano, que se veían en las plazas, en las calles y en zonas donde se reunían a jugar.