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Jueves , 18.04.2019 / 10:52 Hoy

Negociazo, la venta de cigarros sueltos en la ciudad

OSC denuncia tolerancia y cuota de inspectores por permitir el comercio ilegal que la crisis incrementa. Los más vulnerables a esta tentación son menores de edad, que son enganchados de a poco

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Precio genérico alcanzan los cigarros sueltos que se ofrecen en varios puntos de la ciudad y a la vista de todos: cuatro y cinco pesos cuesta uno solito. Se ofrecen en pequeños puestos improvisados en el centro histórico de Guadalajara, frente al propio Palacio Municipal; afuera de iglesias y en los changarros cercanos a las escuelas u hospitales, lo mismo que en el carrito de las papas y duritos. Hasta en los cruceros directamente llega la oferta al conductor. Sea en la mesita o en cajas que portan los ambulantes, los delgados tacos de papel arroz aparecen muy bien acomodados al lado de garapiñados, gomitas, tamarindos, mazapanes, chicles y pastillas verdes para el mal aliento, entre otros dulces y golosinas, causando la ilusión de que son inofensivos. Pero no lo son: Hoy mismo nueve jaliscienses fallecerán directamente por causa de la adicción al tabaco.

Como si formaran parte del stock natural –y legal- de un puesto dulcero, los cigarros están ahí, al alcance de la mano. No ocultos sino bien formados en sus cajitas y por colores: los ‘bensons’, ‘pall malls’, ‘marlboros’ a cinco pesos cada uno. Las ganancias son al menos del doble, por el detalle de venderlo solito y sin tener que pedirlo en voz baja como antaño en los tendejones. Sin más trámite que tomarlo. Y no importa si el cliente no ha dejado la imberbe cara de ‘puberto’, que al cabo no piden el INE para amarrar la venta. Ah! Incluye el encendido gratis.

El problema es más grave. Seguramente ignorantes de las leyes antitabaco que rigen en teoría en nuestro país, pero más acostumbrados a fuerza de ver natural el hábito de fumar, los comerciantes venden los menudos cigarros sueltos. Chico, grande, hombre o mujer fumadora, quien sea es despachado en una cadena generalizada que toleran los gobiernos de esta metrópoli, pues el fenómeno no se concentra sólo en la capital, sino que se dispersa en otros municipios. Corresponde vigilarlo a inspectores municipales y sanitarios.

“Es la crisis, por eso las personas compran de a uno, pero por más que se aguanten vienen luego por otro varias veces. Así sienten que fuman menos”, revela un vendedor en el centro tapatío. Rechaza que venda a niños, pues por ahí dice –y se advierte ciertamente- los clientes de los cigarros sueltos son más bien adultos: transeúntes presurosos y oficinistas que salen a fumar en su descanso.

En la siguiente manzana, otro comerciante ambulante cuenta que tiene permiso para vender dulces y cigarros. Que al inicio de la administración sufrió con los inspectores y una vez lo multaron. “Seis mil pesos ¿usted cree? Nombre, pues que se lleven mejor todo”, expresó. El asunto quedó arreglado –dijo- cuando enseñó el permiso del patrón.

NEGOCIAZO

“Es una situación muy preocupante, hay venta de cigarros sueltos en todos lados, pero no me explico cómo están enfrente del Ayuntamiento de Guadalajara, en los puestos en todo el centro y nadie hace nada”, resaltó Alicia Yolanda Reyes Alexander, coordinadora en Jalisco de Códice, A.C. La única explicación es el “negociazo”: Una cajetilla con veinte cigarros vale 58 pesos en promedio (marcas más reconocidas). Y en la vendimia por unitario ganan todos en la cadena: tabacaleras, intermediarios, gobierno y lo que quede para el ambulantaje.

Además, la organización civil denunció que detrás del negocio ilegal “hay pago de cuota semanal para que los inspectores les dejen vender cigarros a estos comerciantes”, según testimonios que recabó Códice. Por lo pronto, y dicho sea de paso, la de dulces y golosinas es la única mercancía que en verdad luce ordenada en el centro tapatío: no estorban el paso ni ensucian con botes y desperdicios como otros puestos que sí lo hacen junto a sus bonitos carritos.

El asunto –obvio- no es de imagen. La Ley General para el Control del Tabaco prohíbe la venta de cigarros sueltos, ya que entre otras cosas facilita el acceso a este “producto nocivo para la salud” a los menores de edad.

“Ése es el verdadero gran problema del cigarro suelto, tiene acceso gente que no podría fumar… El costo de una cajetilla es inaccesible para niños o adolescentes, pero uno o dos o tres cigarros sí pueden comprar y engancharse de a poco en esta adicción”, alertó Reyes Alexander.

CLAVES

De cigarros y daño

*Fuman 17% de los estudiantes de secundaria y preparatoria (11 a 17 años de edad) es el grupo con la prevalencia más alta.

*La edad de inicio para fumar en México es de 12 años.

*Preocupa a activistas que venta de cigarros sueltos sirva para enganchar a los nuevos consumidores de tabaco.

*Nueve a once personas mueren a diario en Jalisco por causas asociadas al tabaco.

*Los adolescentes que no dejen de fumar enfrentarán severos problemas de salud, como EPOC, entre los 45 y 50 años de edad.

*De 4 y 5 pesos el costo de un cigarro suelto.

*La Ley General para el Control del Tabaco prohíbe la venta de productos de tabaco a menores de edad así como cigarrillos sueltos o por unidad o cualquier producto de tabaco e incluso exige la leyenda “Venta prohibida de cigarrillos por unidad” en comercios cerrados.

Fuente: Servicio de Inhaloterapia, Neumología y Alergias del Nuevo Hospital Civil de Guadalajara “Dr. Juan I. Menchaca”/ La Ley General para el Control del Tabaco.

MC

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